Pedro Serrano, embajador de la UE en Londres: “No puede haber un desenganche del Reino Unido y la UE, sería malo para ambos”

El diplomático español Pedro Serrano de Haro Soriano (Madrid, 64 años) ha ocupado durante casi cinco años un puesto privilegiado para entender la relación entre Londres y Bruselas, pero también la relevancia que tienen en el mundo las instituciones comunitarias para las que trabaja. Como embajador de la UE en el Reino Unido, la segunda persona que ocupa ese cargo tras el Brexit, ha vivido el periodo más dulce de esta nueva era: aquel en el que el Gobierno británico y la Comisión Europea se han esforzado por dejar atrás años de disputas amargas y han reiniciado una relación que se sabe imprescindible desde las dos orillas.

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 El diplomático español ha vivido el “reseteo” de las relaciones entre ambas orillas que el Brexit dañó hace diez años  

El diplomático español Pedro Serrano de Haro Soriano (Madrid, 64 años) ha ocupado durante casi cinco años un puesto privilegiado para entender la relación entre Londres y Bruselas, pero también la relevancia que tienen en el mundo las instituciones comunitarias para las que trabaja. Como embajador de la UE en el Reino Unido, la segunda persona que ocupa ese cargo tras el Brexit, ha vivido el periodo más dulce de esta nueva era: aquel en el que el Gobierno británico y la Comisión Europea se han esforzado por dejar atrás años de disputas amargas y han reiniciado una relación que se sabe imprescindible desde las dos orillas.

Serrano, que deja ahora el puesto y se jubila, dio el salto a la diplomacia comunitaria en 2003, donde llegó a ser el primer embajador de la UE ante la ONU y jefe de gabinete del alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell.

Pregunta. ¿Cómo deja las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido?

Respuesta. Creo que las dejo en buen camino. Cuando llegó el Gobierno de Keir Starmer hubo una clara idea de “resetearlas”, como ellos mismos decían. La voluntad de poner la relación en un nivel nuevo y distinto. Y eso se ha conseguido. En la cumbre bilateral de 2025 [entre el Reino Unido y la UE] se firmó una declaración política que no habría sido posible en el pasado, se cerró un acuerdo de partenariado estratégico y un programa de trabajo ambicioso.

P. ¿Pero todo esto ha sido un ejercicio de voluntarismo político y relaciones públicas o ha tenido resultados concretos?

R. Sí que ha habido efectos prácticos. Muchos. El Reino Unido se ha reincorporado al programa Erasmus de intercambio universitario; se cerró un acuerdo de pesca muy importante; se ha incrementado la colaboración en la lucha contra la droga; se va a permitir el acceso de licitación de las empresas británicas al fondo para la reconstrucción y la defensa de Ucrania, y se acaba de cerrar el acuerdo de Gibraltar. Además de que se sigue negociando un importante acuerdo para relajar los controles sanitarios y fitosanitarios de productos agrícolas y ganaderos.

P. El Gobierno del Reino Unido se empeñó desde un principio en no hablar de movilidad juvenil, por miedo a resucitar el debate migratorio.

R. No se habla de movilidad porque puede interpretarse como libertad de movimiento, y no se ha planteado en esos términos. Habrá una flexibilidad en el movimiento de jóvenes del Reino Unido hacia Estados miembros de la UE y viceversa, pero sometido a un régimen de visados y con autorización previa. Se negociará además el número de personas, para que sea una cifra mutuamente aceptable.

P. ¿Y cuándo podemos esperar todo eso?

R. Es algo que se cerrará en la próxima cumbre bilateral entre el Reino Unido y la UE, que tendrá lugar antes de que termine el año. Si todo va bien, entrará en vigor para 2027. A mucho tardar, en 2028.

P. Todo eso son temas concretos de negociación, pero ¿cuál ha sido el cambio político de estos años?

R. Ha cambiado la percepción en el Reino Unido de su relación con la Unión Europea. Hasta hace nada era un tema complicado de tratar públicamente. Hoy es tema de tratamiento obligatorio y sin complejos. El Gobierno [británico] define ya como objetivo principal el acercamiento a la UE.

P. Y ahora han cambiado de primer ministro. ¿Puede alterarse lo conseguido?

R. Por todas las señales que han dado hasta este momento, va a haber continuidad en la relación con la UE. Creo que el equipo de Andy Burnham tiene un interés claro en seguir profundizando esa relación.

P. El Gobierno de Starmer decidió que el primer paso en su acercamiento a la UE sería a través de la cooperación en defensa.

R. Y no es algo que proceda solo del actual Gobierno. Ya viene de los anteriores. Desde que surge la agresión rusa contra Ucrania, el Reino Unido y la UE están plenamente alineados en su apoyo a este país, concertando posiciones y sanciones. Las empresas británicas, como ya le he indicado, van a concursar en el suministro de armamento a través del marco de crédito abierto por la UE.

P. Se han cumplido diez años del referéndum del Brexit. Sorpresa inicial, negociaciones a cara de perro entre Londres y Bruselas, enfriamiento de las relaciones, desinterés y, ahora, ¿cierto nuevo enamoramiento?

R. Los objetivos fundamentales de la Unión Europea son la estabilidad, la paz y la seguridad en Europa. Y el Reino Unido es una parte muy importante para garantizarlos. Nuestras economías están íntimamente vinculadas. Son nuestro tercer socio comercial y nosotros somos su primero. No puede haber un desenganche, porque sería perjudicial para ambas partes. Hay un claro interés en tener una relación fuerte. Y desde un punto de vista estratégico, nuestros intereses coinciden plenamente, tanto respecto a la seguridad de Europa como en una visión del mundo con un multilateralismo muy presente, anclado en los principios del derecho internacional.

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