La Comisión Europea ha desplegado siete aeronaves de su flota de emergencia rescEU —cuatro aviones en España y tres aviones más dos helicópteros en Francia— para combatir los incendios forestales que golpean España y Francia. El Ejecutivo comunitario ha advertido este viernes de que la Unión Europea se prepara para escenarios cada vez más severos a medida que se intensifican los fenómenos meteorológicos extremos.
Siete aviones y helicópteros europeos combaten los fuegos activos, mientras Bruselas advierte que estos episodios serán “más duros y más brutales”
La Comisión Europea ha desplegado siete aeronaves de su flota de emergencia rescEU —cuatro aviones en España y tres aviones más dos helicópteros en Francia— para combatir los incendios forestales que golpean España y Francia. El Ejecutivo comunitario ha advertido este viernes de que la Unión Europea se prepara para escenarios cada vez más severos a medida que se intensifican los fenómenos meteorológicos extremos.
“Nos estamos preparando para una situación grave, dado que vamos a ver estos fenómenos meteorológicos extremos con mayor frecuencia y serán más duros y más brutales”, ha declarado una portavoz comunitaria. “Obviamente esperamos que no se desate el infierno, pero nos preparamos para ello”, ha añadido.
La advertencia llega un día después de que un grupo de científicos climáticos independientes, reunidos en la iniciativa internacional World Weather Attribution, publicara un estudio que señalara que la sequía que atraviesa Europa este verano se explica sobre todo por el calor, no por la falta de lluvias, que “seca el suelo” de forma directa y hace más probables episodios como los actuales.
La Unión Europea ya había avisado en términos similares a través de su servicio climático oficial. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), confirmó a principios de julio que Europa occidental vivió su junio más caluroso desde que hay registros y vinculó esa ola de calor con el aumento de la actividad de incendios forestales “especialmente en la península ibérica y el sur de Francia”.
España solicitó la noche del jueves la activación del Mecanismo de Protección Civil de la Unión (UCPM, por sus siglas en inglés), el instrumento que se usa a nivel comunitario para coordinar la ayuda de emergencia entre países. Se trata de la segunda vez que lo hace este verano, mientras, el Gobierno mantenía la emergencia de interés nacional en Madrid y Ávila. Francia cursó su petición también el jueves en medio de una situación que Bruselas describió como “muy dramática” en la región de Burdeos, con evacuaciones multitudinarias.
La comisaria europea para para Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, ha confirmado este viernes que Bruselas ha activado el mecanismo a petición de Madrid y París. El sistema tiene dos niveles de respuesta. El primero es el Grupo Europeo de Protección Civil, un fondo común de medios —aviones, equipos terrestres, brigadas— que los países ponen voluntariamente a disposición de sus vecinos y que la UE cofinancia hasta el 75% de sus costes operativos. El segundo es la reserva rescEU, un colchón estratégico que entra en juego cuando los recursos nacionales y los del fondo común no bastan, y que está financiado íntegramente por la Comisión, a través del presupuesto común.
En la práctica, ni los aviones ni los bomberos que ya combaten los fuegos en Francia y España viajan desde Bruselas: permanecen todo el año preposicionados en sus países de origen (Grecia, Italia, Croacia, Portugal, España, Chequia, Eslovaquia, Chipre y otros) y solo se desplazan al Estado miembro que solicita ayuda cuando surge la emergencia. Los cuatro aviones enviados a España despegaron desde bases en Grecia e Italia, mientras que el refuerzo a Francia salió de Portugal, Eslovaquia, Chequia y Croacia.
La UE dispone también de un mecanismo paralelo para coordinar ayuda bilateral directa entre países vecinos cuando la reserva europea no es suficiente. Bruselas ha confirmado además que el programa seguirá “desarrollándose y reforzándose en función de la situación”.
La activación de esta semana llega en un verano que la propia Comisión ya había calificado como el de mayor despliegue preventivo de su historia. Actualmente dispone de una reserva que asciende a 22 aviones y cinco helicópteros, además de un contingente de 777 bomberos de 14 países preposicionados este verano en zonas de riesgo del Mediterráneo, según ha explicado la portavoz del Ejecutivo comunitario. Bruselas ha destinado en los últimos años 600 millones de euros a la compra de 12 nuevos aviones de extinción que se sumarán a la flota a partir de 2027, alojados en Croacia, Francia, Italia, Grecia, Portugal y España.
El dispositivo de este verano iguala, en despliegue de personal, el nivel más alto desde que la UE puso en marcha su programa de preposicionamiento en 2022 —año en que ardieron cerca de 660.000 hectáreas en la Unión, entonces un récord—. Ese umbral volvió a superarse en 2025, con más de un millón de hectáreas calcinadas, la peor temporada de la que hay registro en la UE.
La Comisión ha activado también el sistema de observación satelital de la UE, Copernicus, que combina imágenes de los satélites Sentinel con datos térmicos para detectar focos activos, delimitar el perímetro de las llamas y generar en cuestión de horas mapas de zonas quemadas que se ponen a disposición gratuita de las autoridades de protección civil. Es el mismo sistema que alimenta el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), la herramienta pública que registra en tiempo casi real la superficie quemada en toda Europa.
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