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El viernes era el 45 cumpleaños de Kadija Saaidi. Ya sospechaba que igual esa madrugada iba a tener que salir de casa con su marido y sus tres hijos con lo puesto hacía un lugar seguro, alejado de las llamas y de las columnas de humo tóxico, así que decidió celebrarlo: “Arrasé con las pastelerías del pueblo e invité a los vecinos”. A la una de la m...