¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el cargo? Es una de las preguntas del millón ante el inminente desembarco de una nueva legislatura con una abultada mayoría demócrata en el Congreso de Estados Unidos y los reproches internos que han comenzado a surgir entre la Administración de Donald Trump en torno a la guerra contra Irán y el papel que el conflicto ha desempeñado en la aplastante derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato del pasado martes.
El senador republicano Tom Massie planea llevar adelante un juicio político contra el jefe del Pentágono, aunque Trump insiste en que apoya a su ministro
¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el cargo? Es una de las preguntas del millón ante el inminente desembarco de una nueva legislatura con una abultada mayoría demócrata en el Congreso de Estados Unidos y los reproches internos que han comenzado a surgir entre la Administración de Donald Trump en torno a la guerra contra Irán y el papel que el conflicto ha desempeñado en la aplastante derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato del pasado martes.
En el Capitolio de Washington, Hegseth es una de las figuras más detestadas por la hasta ahora oposición demócrata. Al papel del secretario de Defensa (o de Guerra, como él prefiere denominarse) en el conflicto en Irán se suman los ataques contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico y los drásticos cambios que ha acometido en el Pentágono y que han supuesto, entre otras cosas, el cese de decenas de altos mandos de brillante carrera pero en desacuerdo con él y sus prioridades.
La animosidad contra el antiguo presentador de la cadena de televisión conservadora Fox News se detecta también incluso entre los republicanos, a la búsqueda de un chivo expiatorio tras el varapalo electoral del martes. Las críticas del vicepresidente, J. D. Vance, que el miércoles culpó expresamente a la guerra en Irán del rechazo generalizado de los votantes al partido, han abierto esa veda.
Antes de que Trump diera el visto bueno a la guerra que comenzó el 28 de febrero, Hegseth fue uno de los principales defensores de la intervención dentro del equipo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Incluso ya en plena fase de combates, siguió defendiendo con insistencia el éxito de unas operaciones que se alargaban mucho más allá de los “dos o tres días” previstos inicialmente, y que consumían a un ritmo alarmante la munición estratégica estadounidense.
“Si el presidente es serio acerca de la necesidad de que alguien asuma responsabilidades sobre la guerra, ese alguien es Pete Hegseth”, ha declarado a la cadena CNN una fuente republicana cercana a la Casa Blanca. “Pete ha sido o deshonesto o incorrecto —y ninguna de las dos cosas es aceptable— sobre los objetivos, las metas y los plazos desde el primer momento”, ha apuntado esta fuente.
¿Un juicio político?
Se espera que quizá la próxima semana el senador republicano por Kentucky Thomas Massie inicie el procedimiento para abrir un juicio político contra el jefe del Pentágono por su papel en la guerra. Massie, un duro crítico de las intervenciones militares estadounidenses en el exterior, ya había intentado dar ese paso en septiembre, pero el cierre del Congreso por la campaña electoral lo impidió.
Su nueva iniciativa, en la que piensa forzar un voto de la Cámara de Representantes al respecto, podría llegar la semana próxima, una vez que el Congreso reanude sus sesiones.
En septiembre, Massie acusaba a Hegseth de continuar la guerra sin el permiso necesario del Congreso. También lanzó, sin contar con la autoridad constitucional necesaria, según recuerda el senador, la operación militar que capturó a Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero. Y no contó con autorización judicial para los bombardeos contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico.
“Las violaciones de la Constitución del secretario Hegseth se extienden más allá de la guerra ilegal en Irán”, ha declarado el senador. “Está abusando de su poder en el cargo para hacer caso omiso de las resoluciones del Congreso sobre poderes de guerra, para secuestrar a líderes extranjeros y para intimidar a los críticos de la Administración Trump al tomar represalias contra ellos por ejercer la libertad de expresión”, ha señalado.
Massie no arriesga gran cosa por lanzarse contra el jefe del Pentágono. Está a punto de retirarse del Congreso: perdió las primarias de Kentucky, en las que Trump apoyó a su rival, por lo que solo le quedan dos meses más en el cargo.
Hasta el momento, Trump ha declarado su apoyo a su secretario de Defensa. El miércoles insistía ante los periodistas que cubren la Casa Blanca que “está haciendo muy buen trabajo”. Este jueves, en declaraciones a la cadena de televisión ABC, se mantenía en sus trece: “Tengo toda la intención de mantenerlo en el puesto”, aseguró. Y reveló que ha recibido llamadas de contactos que le piden que lo cese: “No entiendo por qué”.
Pero no sería la primera vez en que el mandatario expresa públicamente su apoyo a algún aliado tan solo para dejarlo caer casi inmediatamente. Y en sus comentarios a ABC, el mandatario reconocía que sería más fácil tramitar el nombramiento de un sustituto antes de que tome posesión el nuevo Congreso de mayoría demócrata. La legislación estadounidense obliga a que el Senado confirme a cada secretario del Gabinete presidencial.
Una larga lista en contra
Aunque Massie optara por no mover ficha en los próximos días o semanas, la lista de espera de quienes pretenden investigar a Hegseth se va haciendo cada vez más larga. El congresista demócrata Adam Smith, del que se espera que se haga cargo del comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, anunciaba que su gran prioridad será “una supervisión vigorosa” del Pentágono, en una carta enviada a otros diputados.
El secretario de Defensa cesó a los responsables de los servicios jurídicos de cada rama de las fuerzas armadas apenas llegó al Pentágono. Desde entonces, la lista de despedidos se ha ido haciendo cada vez más larga; Hegseth también ha bloqueado promociones de mandos mujeres o negros, mientras critica sonoramente las políticas de inclusión y diversidad de otras Administraciones que, según él, beneficiaron injustamente a oficiales que no presentaban los méritos necesarios.
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