El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves que la Junta de Paz para Gaza —el organismo que él mismo preside para supervisar la aplicación del alto el fuego acordado en octubre— ha alcanzado un acuerdo para el “desarme total” de Hamás y otras facciones armadas palestinas. Según el pacto, que aún carece de calendario y sobre el que no se ha pronunciado aún el Gobierno israelí, Hamás entregaría gradualmente sus armas al Comité Nacional, el panel de tecnócratas palestinos que supervisa la Junta de Paz y que tiene previsto asumir la administración del día a día en la Franja, en sustitución del movimiento islamista que la gobierna desde 2007.
El movimiento islamista insiste en que solo cumplirá el pacto si Israel respeta sus obligaciones. El Gobierno de Netanyahu aún no se ha pronunciado
Donald Trump ha anunciado que la Junta de Paz para Gaza —el organismo que él mismo preside para supervisar la aplicación del alto el fuego acordado en octubre— ha alcanzado un acuerdo para el “desarme total” de Hamás y otras facciones armadas palestinas. Según el pacto, sobre el que no se ha pronunciado aún el Gobierno israelí, Hamás entregaría gradualmente sus armas durante ocho meses al Comité Nacional, el panel de tecnócratas palestinos supervisado por la Junta de Paz que tiene previsto asumir la administración del día a día en la Franja, en sustitución del movimiento islamista que la gobierna desde 2007.
Un miembro del equipo negociador de Hamás, Ghazi Hamad, ha asegurado que el grupo islamista solo aplicará el nuevo pacto si el ejército israelí cumple su parte, efectuando una nueva retirada militar (improbable antes de las elecciones de octubre en Israel) y permitiendo la entrada de materiales para la reconstrucción de Gaza. Al mediodía de este viernes, horas después del anuncio del acuerdo, el ejército israelí ha vuelto a bombardear Gaza, causando varios heridos, según los servicios médicos.
Al firmar en octubre el acuerdo de tregua impulsado por el presidente estadounidense, Hamás se comprometió a entregar progresivamente las armas. Pero llevaba meses rechazando el pacto anunciado este jueves, pese a las presiones y amenazas de una nueva ofensiva terrestre de Israel.
El movimiento islamista exigía a los mediadores que obligasen antes a Israel a detener los incumplimientos del alto el fuego que efectúa a diario desde el momento en que Hamás le entregó los últimos rehenes de su ataque masivo de octubre de 2023. Los bombardeos siguen siendo diarios (con seis muertos solo este jueves, dos de ellos niños), persisten las limitaciones en la entrada de ayuda humanitaria y se ha producido un incremento de la parte de la Franja que controla, que ha ampliado unilateralmente hasta superar el 60%.

Trump ha presentado el acuerdo como “histórico” y “un paso crucial para que Gaza sea finalmente gobernada por un nuevo Gobierno palestino que trabaje en estrecha colaboración con la Junta de Paz para ayudar al pueblo palestino”, señaló. “Al mismo tiempo, Israel tendrá la seguridad que merece, sin que Gaza se utilice ya como base para ataques terroristas”, ha añadido en sus redes sociales.
Las conversaciones en El Cairo entre mediadores y líderes de Hamás han desembocado en este acuerdo, que fuentes oficiales israelíes veían horas antes con desconfianza, cuando comenzaron a filtrarse sus términos. “Israel exige el desarme completo de Hamás, incluida la retirada de armas de Gaza y la desmilitarización total de la Franja como condición previa para cualquier proceso. El documento de 15 puntos no ofrece una respuesta satisfactoria a estas demandas e Israel ha comunicado sus objeciones”, había señalado a los medios bajo anonimato una fuente oficial israelí.
El acuerdo, según una copia obtenida por Al Jazeera, estipula que el desarme debe prepararse en un plazo de 14 días, “con posibles prórrogas sujetas a la aprobación de un organismo de verificación internacional y al acuerdo de todas las partes”.
El texto establece que la primera condición para avanzar será un cese completo de las operaciones militares y el cumplimiento de las obligaciones previstas en el acuerdo de alto el fuego. A partir de entonces, se iniciaría el desmantelamiento y almacenamiento de armamento pesado, túneles y centros de producción militar, con la supervisión de la Comisión Nacional para la Administración de Gaza y un Comité Internacional de Verificación.
Trump señaló que el pacto se llevará a cabo en fases “cuidadosamente estructuradas” y supone “un hito importante” en la puesta en marcha de su plan de 20 puntos para llevar la paz a Gaza. La Fuerza Internacional de Estabilización (unas tropas multinacionales lideradas por Marruecos que se han venido gestando estos meses) “colaborará con una nueva fuerza policial palestina para asumir la responsabilidad de garantizar la seguridad de Gaza para sus residentes y sus vecinos”, escribió.
La idea esbozada por Trump es que a medida que se vaya completando el desarme, las fuerzas israelíes se retiren de la Franja. El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha rechazado hasta ahora retirar sus tropas sin la plena “desmilitarización” de Gaza, bloqueando el proceso en la práctica. De hecho, el primer ministro israelí anunció públicamente en mayo, pese a suponer una vulneración del pacto, haber ordenado a las tropas avanzar hasta controlar el 70% de Gaza.
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