Siete grupos armados se unen para derrocar al Gobierno de Etiopía

Siete grupos armados hostiles al Gobierno etíope han anunciado este domingo la creación de una nueva alianza con el objetivo de “destituir al Gobierno” y “crear un Ejecutivo para una transición inclusiva”, según una declaración conjunta. La denominada Coalición de Fuerzas Populares Etíopes para la Supervivencia reúne a las milicias Fano de la región de Amhara, al Ejército de Liberación Oromo y al Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF), los grupos mejor armados y más temibles, junto a otras cuatro milicias de menor peso de diferentes regiones del país. Hasta ahora, salvo alianzas puntuales, habían hecho la guerra por su cuenta e incluso se habían enfrentado entre ellos, pero este anuncio supone un desafío para el Ejecutivo de Abiy Ahmed, primer ministro y premio Nobel de la Paz en 2019.

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 La coalición de milicias de diferentes regiones, liderada por el Frente de Liberación de Tigray, acusa al primer ministro Abiy Ahmed de provocar la guerra y un genocidio  

Siete grupos armados hostiles al Gobierno etíope han anunciado este domingo la creación de una nueva alianza con el objetivo de “destituir al Gobierno” y “crear un Ejecutivo para una transición inclusiva”, según una declaración conjunta. La denominada Coalición de Fuerzas Populares Etíopes para la Supervivencia reúne a las milicias Fano de la región de Amhara, al Ejército de Liberación Oromo y al Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF), los grupos mejor armados y más temibles, junto a otras cuatro milicias de menor peso de diferentes regiones del país. Hasta ahora, salvo alianzas puntuales, habían hecho la guerra por su cuenta e incluso se habían enfrentado entre ellos, pero este anuncio supone un desafío para el Ejecutivo de Abiy Ahmed, primer ministro y premio Nobel de la Paz en 2019.

Los siete grupos armados acusan a Ahmed de liderar un gobierno que ha traído “guerra, genocidio, destrucción masiva y pobreza extrema” y señalan el riesgo de “desintegración” que vive Etiopía. El primer ministro, miembro de la comunidad oromo, llegó al poder en 2018 haciendo saltar por los aires los delicados equilibrios étnicos que habían mantenido una relativa estabilidad en un país con más de 80 comunidades diferentes. Tras acabar con una guerra que duraba dos décadas con la vecina Eritrea, lo que le valió el premio Nobel, la bomba interna estalló en Tigray en 2020 con el inicio de un conflicto que provocó unos 600.000 muertos según la comunidad internacional, la mayoría debido al bloqueo a alimentos, medicinas y ayuda humanitaria promovido por Ahmed.

Aquella guerra terminó en noviembre de 2022 con un frágil acuerdo avalado por la Unión Africana, pero la tensión se ha mantenido desde entonces con acusaciones cruzadas de ruptura. Además de Tigray, el Gobierno ha tenido que hacer frente a los conflictos latentes en las dos regiones más pobladas del país, Oromia y Amhara, que duran más de veinte años. Los grupos que forman esta nueva coalición proceden de estas tres regiones y a ellos se suman el Frente Nacional de Liberación Ogaden, de la región de Somali, el Frente Revolucionario de Unidad Nacional Afar, el Movimiento de Liberación del Pueblo Benishangul y el Movimiento Democrático del Pueblo Gumuz. Ello supone la unión hostil de grupos armados en seis de las 12 regiones del país contra el Ejecutivo etíope.

“Esta alianza llevaba tiempo tramándose, sobre todo a instancias del TPLF”, asegura Mario Lozano, historiador especializado en Etiopía, “hace un mes aproximadamente comenzó un reclutamiento masivo por parte de este grupo para hacer frente a los ataques del Gobierno etíope”. A su juicio, la intención de los grupos armados tiene más que ver con un intento de que se siente a negociar para paralizar sus reformas y ve como una posibilidad remota que lleguen a forzar una caída del Gobierno federal. “Hay que pensar que, por ejemplo, el TPLF quedó muy débil tras los dos años de guerra y el bloqueo que sufrió la región de Tigray. Además, Ahmed está fuerte y sigue contando con mucho apoyos, tanto internos como externos”.

El presidente de las milicias Fano de Amhara, Zemene Kassie, fue el encargado de leer una declaración conjunta este domingo por la noche en la cadena Tigray TV. En ella, calificó al gobierno de Ahmed de “régimen dictatorial y genocidario que empuja a Etiopía hacia la desintegración total”. Una de las grandes incógnitas que pesan sobre esta coalición es la capacidad real que tendrán todos sus miembros para coordinarse, toda vez que, pese a tener un objetivo común, se han enfrentado en el pasado, como es el caso de las propias milicias Fano y el Frente de Liberación del Pueblo Tigray. De hecho, el este de la región de Tigray es administrado por la región de Amhara desde el acuerdo de paz de 2022.

Un caso similar es el que se vive en la región de Somali, donde opera el Frente Nacional de Liberación Ogaden. Este grupo apoyó al Gobierno en la guerra de Tigray, pero ahora se une a la coalición contra Abiy Ahmed. El portavoz de la milicia, Abdikadir Addaani Hirmooge, aseguró a la BBC que “nuestro objetivo es traer la democracia y el ejercicio del derecho a la autodeterminación para las comunidades, para que se puedan gobernar por sí mismas”.

Hasta la llegada de Ahmed al poder, el TPLF de Tigray formaba parte del núcleo duro del poder en la capital federal y las distintas comunidades gobernaban con un alto grado de autonomía en cada una de las regiones. Sin embargo, el nuevo primer ministro impulsó una serie de reformas para dotar de mayor peso al Gobierno federal, reduciendo la influencia de los representantes de las comunidades. Esta tensión es la que está detrás de los diferentes conflictos en Etiopía, así como el uso de la fuerza y la violencia por parte de Ahmed, cuyo gobierno ha estado fabricando drones y ha comenzado a usarlos contra los insurgentes en Tigray.

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