Rusia ataca un barco de carga en Odesa tras el “no” de Putin a una tregua en el mar Negro

“No”, respondió el presidente ruso, Vladímir Putin, cuando el pasado jueves le preguntaron en un debate organizado por el Club Valdái, el think tank del Kremlin, si aceptaría un alto el fuego con el transporte marítimo en el mar Negro. Dos días después de esta negativa, sus Fuerzas Armadas han atacado un barco de carga con pabellón de Liberia en el puerto de Odesa. Causó al menos un muerto y tres heridos.

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 Moscú publica un comunicado en el que se desentiende de la muerte de cualquier extranjero en su renovada campaña de bombardeos sobre las ciudades ucranias  

“No”, respondió el presidente ruso, Vladímir Putin, cuando el pasado jueves le preguntaron en un debate organizado por el Club Valdái, el think tank del Kremlin, si aceptaría un alto el fuego con el transporte marítimo en el mar Negro. Dos días después de esta negativa, sus Fuerzas Armadas han atacado un barco de carga con pabellón de Liberia en el puerto de Odesa. Causó al menos un muerto y tres heridos.

Se trata de uno de los frentes de la campaña de bombardeos que ha redoblado Rusia contra la población civil en Ucrania. Sus otros objetivos son las instalaciones energéticas antes del invierno y las ciudades para convertir la vida en ellas en un infierno.

El Ministerio de Exteriores ruso ha publicado este sábado un comunicado en el que Moscú dice no responsabilizarse del daño que sufra cualquier extranjero por sus ataques. “Una vez más urgimos a los ciudadanos extranjeros y al personal de las misiones diplomáticas a abstenerse de permanecer en Ucrania o de viajar a dicho país. La responsabilidad de cualquier posible consecuencia adversa recaerá exclusivamente en quienes decidan hacer caso omiso a esta advertencia”, ha afirmado Moscú a pesar de ser firmante de los convenios de Ginebra, los cuales prohíben bombardear zonas civiles.

Se trata de una nueva amenaza para que los diplomáticos occidentales abandonen Kiev y cunda la sensación de abandono entre los ucranios. Moscú ya hizo este aviso varias veces anteriormente, incluso cuando amenazó con lanzar su misil Oréshnik sobre Kiev en 2025. Las misiones diplomáticas europeas y norteamericanas no abandonaron la capital ucrania.

Horas antes de este comunicado, Moscú bombardeaba con sus armas de largo alcance un puente en Kiev y un barco de carga extranjero en Odesa. El Ministerio de Defensa ruso decía sin mostrar ninguna prueba que el navío transportaba equipo militar. Sobre el puente de la capital ucrania no hacía ningún comentario.

El puerto de Odesa es uno de los objetivos habituales de las Fuerzas Armadas rusas. Moscú ha atacado desde junio al menos cinco barcos de transporte civiles con banderas de terceros países, como Guinea-Bissau y Azerbaiyán, en sus muelles. La muerte de varios marineros indios y azerbaiyanos ha provocado conflictos diplomáticos con estos socios comerciales de Rusia.

“Hemos atacado navíos militares y barcos que transportaban armamento, y prácticamente nunca nos hemos equivocado”, aseveró Putin el pasado jueves en el encuentro organizado por el Club Valdái. Sin embargo, el presidente ruso afirmó durante su intervención que los ataques rusos contra navíos que naveguen a Ucrania también son una venganza por la campaña de bombardeos de Kiev contra sus petroleros y sus refinerías. “Ellos empezaron. Toma, fascista, una granada del soldado soviético. De repente no les gusta”, dijo Putin.

La invasión rusa de Ucrania se encamina hacia su sexto año y la llamada guerra de ciudades, el intercambio de drones y misiles contra zonas urbanas en ambos lados, se agudiza. Este sábado varios civiles resultaron heridos leves en Kaluga, al sur de Moscú, durante una oleada de drones que dañó al menos tres edificios. Nadie necesitó ser hospitalizado.

Por su parte, Rusia hace acopio de misiles para intentar dejar sin calefacción a la población ucrania en pleno invierno. Según una comunicación rusa interceptada que ha sido filtrada a The New York Times, las Fuerzas Armadas rusas prevén emplear 1.000 misiles, drones y bombas contra las centrales energéticas de Kiev “para forzar a los ucranios a la sumisión a través del frío”.

El Ministerio de Defensa ruso adelantó estos planes en verano, cuando publicó una imagen de uno de sus drones de nueva generación con la frase “como nieve sobre la cabeza”. No será su primera campaña contra la calefacción ucrania, aunque sus ataques se han intensificado desde el invierno de 2022 y el pasado año fue el momento más duro en los hogares de Kiev. En cualquier caso, es un anuncio abierto de un crimen de guerra: los protocolos de 1977 de los convenios de Ginebra prohíben expresamente la destrucción “de los objetos indispensables para la supervivencia de la población civil”.

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