El congresista por California Ro Khanna pidió el fin de semana pasado en un podcast que Elon Musk asuma su “responsabilidad” por los “4,5 millones de niños a los que posiblemente condenó a muerte al desmantelar [la agencia estadounidense de cooperación al desarrollo] USAID”. Representante demócrata de Silicon Valley, Khanna (Filadelfia, 49 años) se refería a la labor del flamante primer billonario de la historia al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), motosierra del gasto público que empuñó durante unos meses por encargo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El cálculo de los 4,5 millones sale de un articulo científico publicado en 2025 por la revista The Lancet.
El congresista, representante por Silicon Valley, lidera la cruzada contra Trump para liberar los papeles de Epstein y no descarta presentarse a la presidencia en 2028. “No van a callarme”, advierte
El congresista por California Ro Khanna pidió el fin de semana pasado en un podcast que Elon Musk asuma su “responsabilidad” por los “4,5 millones de niños a los que posiblemente condenó a muerte al desmantelar [la agencia estadounidense de cooperación al desarrollo] USAID”. Representante demócrata de Silicon Valley, Khanna (Filadelfia, 49 años) se refería a la labor del flamante primer billonario de la historia al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), motosierra del gasto público que empuñó durante unos meses por encargo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El cálculo de los 4,5 millones sale de un articulo científico publicado en 2025 por la revista The Lancet.
El lunes, Musk estalló en su red social, X, ante sus 240 millones de seguidores: amenazó con demandar a Khanna, y dijo que “debería estar en prisión”. También acusó al congresista ―promotor de una ley para gravar con un 5% anual a las fortunas superiores a 1.000 millones de dólares― de enriquecerse en la Bolsa con información privilegiada obtenida gracias a su trabajo como diputado.
El martes, Khanna citó a EL PAÍS en el Club Nacional Demócrata, un espacio solo para socios a la sombra del Capitolio. Antes de Musk, el político, progresista sin complejos, ya había visto crecer exponencialmente su perfil nacional gracias a su cruzada junto al republicano Thomas Massie para forzar la difusión los papeles del millonario pederasta Jeffrey Epstein.
Ambos sacaron adelante una ley para obligar a la Administración de Trump a una desclasificación que aún está incompleta. Khanna forma además parte de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, que tiene una investigación en marcha. Ante ella, han desfilado personalidades como los Clinton, Bill Gates, la exfiscal general Pam Bondi o el secretario de Comercio, Howard Lutnick, para explicar sus vínculos con el fallecido Epstein.
Khanna ha dicho que no descarta emplear esa proyección para presentarse a la presidencia. También, que no quiere adelantar acontecimientos. Primero están las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre, en las que está convencido de que los suyos ganarán la Cámara de Representantes “de forma contundente” y puede que el Senado (“aún una incógnita”). De cumplirse sus vaticinios, anticipa una segunda parte de la legislatura de combate a Trump desde el Capitolio para contener su deriva autoritaria y “frenar su corrupción”.
Pregunta. ¿Cómo sientan las amenazas del primer billonario de la historia?
Respuesta. No me preocupa tanto eso, como que el hombre más rico del mundo haya tomado decisiones que perjudicaron a las personas más pobres del planeta. Me limité a citar un estudio académico, y dije que Musk tenía que explicar lo que hizo [al frente del DOGE]. Respondió con amenazas e intimidaciones. Tiene miedo. No quiere rendir cuentas cuando los demócratas vuelvan al poder. Sabe que ganaremos en noviembre y que lo llamaremos a declarar.
P. ¿Cuál es su defensa de las acusaciones que le hace?
R. Son mentiras. En el Congreso, he liderado la lucha para prohibir que los diputados puedan enriquecerse con la Bolsa. Los bienes de mi esposa [una exitosa inversora con una considerable fortuna] son previos a nuestro matrimonio y están en un fideicomiso, exactamente como exige la ley que propongo. Se está agarrando a eso, pero carece de base. Ningún demócrata ha tenido más éxito que yo en asestar un golpe real a la coalición de Trump, gracias a los papeles de Epstein, así que también tengo experiencia en los ataques del presidente. No me preocupan el acoso y las amenazas, estoy acostumbrado. No van a callarme.
P. ¿Debería una sola persona acumular tanto dinero como Musk?
R. Es la prueba de que el sistema es injusto, porque no grava las ganancias de capital como ingresos ordinarios. Si lo hiciéramos, no sería tan rico. Se debe a que hay empresas que no pagan impuestos, y a que la recompra de acciones tampoco cotiza. No hay derechos de negociación colectiva adecuados, ni un salario digno. No tengo ningún problema con que Musk gane dinero, pero también debería contribuir al éxito de todos los estadounidenses.
P. Se suele establecer un paralelismo entre esta época y la de los robber barons, magnates que hace un siglo acumularon una enorme cantidad de riqueza e influencia.
R. Esto es peor. La fortuna de 19 milmillonarios es tres veces mayor que la de Rockefeller, Morgan, Carnegie y Vanderbilt juntos. Esos 19 tienen una riqueza equivalente al 12% del PIB, y, a diferencia de los de hace un siglo, no están construyendo universidades u hospitales. Por eso necesitamos un nuevo contrato social en Estados Unidos. Mi apuesta es por un nuevo patriotismo económico. Gravar a estos multimillonarios, proveer atención médica universal, universidad pública gratuita…

P. ¿Está el sistema estadounidense preparado para eso?
R. Necesitaremos un candidato con un programa audaz como el de Franklin D. Roosevelt, Lyndon Johnson o Bernie Sanders. Ha llegado el momento. Con la oligarquía en todo su esplendor, la corrupción desbocada de Trump y una desigualdad bestial, creo que el país está listo para algo parecido al New Deal.
P. Como congresista de Silicon Valley… ¿vio venir la derechización de sus popes?
R. No me lo esperaba. Ese giro a la derecha es solo de una minoría, aunque ruidosa, guiada por un libertarismo que busca mantener al Gobierno al margen y por un rechazo a la democracia multirracial que es la esencia de Estados Unidos.
P. ¿Cuántos papeles de Epstein quedan por conocer?
R. Unos tres millones, muchos de ellos son las declaraciones que las víctimas hicieron al FBI sobre los hombres que las violaron, abusaron de ellas o las traficaron.
P. ¿Se desclasificarán?
R. Antes o después. Se publicarán seguro cuando haya un presidente demócrata, pero ¿saldrán antes? La lucha será dura. Tenemos que arrancar el compromiso de difundir el resto de los archivos antes de confirmar [como fiscal general] a Todd Blanche. También tiene que comprometerse a procesar e investigar a las personas mencionadas en ellos, como [el inversor] Leon Black o [el que fue dueño, entre otras, de Victoria’s Secret] Les Wexner.
P. Los papeles de Epstein han tenido más consecuencias en el extranjero. ¿Qué hace que el sistema estadounidense sea tan protector con los hombres poderosos?
R. El dinero tiene secuestrada la política en Estados Unidos. [El caso Epstein] Salpica a la clase de los donantes [los que inyectan fondos en las campañas electorales]. Por eso ambos partidos han hecho tanto por silenciar el tema. Me refiero también a Gates o Reid Hoffman, dos grandes apoyos demócratas. A Massie y a mí no nos importa dónde nos lleven las pruebas, ni si estas perjudican a los nuestros. Queremos justicia.
P. Parece que la estrategia de retrasar la publicación de los papeles le está funcionando a Trump…
R. Es verdad que los estadounidenses tienen poca capacidad de atención, pero no hay que olvidar que este asunto rompió la coalición de Trump. Abrió la puerta a que congresistas republicanos se opusieran a él en temas como la guerra en Irán. Cuando se escriba la historia de su segunda presidencia, los papeles de Epstein se verán como el golpe que inició su declive. Fue un recordatorio para su base de que Trump [que fue amigo durante 15 años del millonario pederasta] es parte del sistema que prometió dinamitar.
P. ¿Está sobre la mesa del Comité de Supervisión de la Cámara la hipótesis de que Epstein no se suicidara?
R. Lo estamos investigando. Julie Brown, una de las mejores periodistas en este tema, dice que no es posible saberlo con certeza. Hay preguntas sin respuesta.
P. Da por hecho un triunfo demócrata en noviembre, pero ¿quién ganará la lucha por el control del partido? ¿El establishment o los socialistas que avanzan tras la estela de Zohran Mamdani [alcalde de Nueva York] mientras Trump agita el fantasma de la debacle comunista?
R. El partido necesita deshacerse del establishment y labrarse un futuro progresista. Dejar de estar supeditado a las grandes empresas. La batalla se librará después de 2026.
P. ¿Quién es el líder de los demócratas ahora?
R. No lo hay. Llegará cuando tengamos un candidato.
P. ¿Está Estados Unidos listo para elegir a un candidato de origen indio como usted?
R. Me encantaría que hubiera un presidente latino. Y creo que sucederá en la próxima década. Es el grupo demográfico que más crece. Un presidente originario del sur de Asia también es una opción. Los hijos de inmigrantes entendemos el anhelo de trabajo duro, de prosperidad económica. Y comprendemos lo que la inmigración representa para el sueño americano. Así que espero presidentes latinos, del sur de Asia y de todos los orígenes. Esa es la grandeza de la historia de Estados Unidos.
P. Hay un creciente racismo, especialmente en el mundo MAGA [el movimiento trumpista de Make America Great Again], contra su comunidad…
R. Existe un rechazo generalizado hacia todas las comunidades de color, porque la gente teme la idea una América multirracial. Pero si logramos demostrarles que tienen un futuro económico, tanto ellos como sus hijos, aplacaremos ese odio.
P. ¿Estuvo de acuerdo con las conclusiones de la autopsia encargada por su partido sobre la derrota de Kamala Harris?
R. No se hizo bien. Debieron haber hablado del genocidio en Gaza, que fue un tema crucial en por qué perdimos. También, de que no enviamos un mensaje más claro contra la oligarquía o de por qué no tuvimos una propuesta concreta para ayudar a la clase trabajadora.
P. Como alguien que introdujo una iniciativa para el reconocimiento de Palestina como Estado… ¿cree que Israel volverá a ser un asunto decisivo en las elecciones de noviembre?
R. Sí, porque ya se ha convertido en una especie de examen moral. Si no reconoces que hubo un genocidio cuando lo estás viendo con tus propios ojos, cuando esa información le llega a la gente a través de sus teléfonos, te arriesgas a que los votantes duden de tu decencia. Ya no hay excusas. Acabamos de ver que la ONU ha publicado un informe que afirma que 20.000 niños palestinos fueron asesinados. Y que Israel lo hizo usando deliberadamente bombas de alto impacto.
P. El sábado próximo, Estados Unidos cumple 250 años. ¿En qué estado de salud llegan los ideales sobre los que se fundó el país a ese aniversario?
R. Yo nací [en 1976] el año del bicentenario y en Filadelfia [ciudad en la que se firmó la Declaración de Independencia], nada menos. Soy hijo de inmigrantes indios llegados en los sesenta. Si les hubiera preguntado a mis padres si creían que su hijo llegaría a ser congresista, y que representaría al distrito más rico del mundo, le habrían llamado loco. Así que Estados Unidos está progresando a pesar de nosotros mismos. Tenemos personas de todos los orígenes y religiones en el Capitolio. Es algo sin precedentes. Nunca ha habido una democracia multirracial decente en la historia del mundo.
P. No parece que Trump esté de acuerdo en eso.
R. Lo de Trump es un desagradable llamamiento a una nostalgia que defiende que el progreso no es lineal. Estos años se recordarán como un interludio. Lo superaremos. La pregunta es cuánto tardaremos. No espero que sean 100 años, que fue lo que costó pasar página de la era [racista] de Jim Crow.
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