Competencia impulsa crecimiento económico y reduce desigualdad, según el BID

Ley de competencia persona en escritorio como juez

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Competencia impulsa crecimiento económico y reduce desigualdad, según el BID

La competencia en los mercados incide directamente en el crecimiento económico, y también puede incidir en los salarios y oferta y precios, señala experto del BID al explicar el informe. Además refirió que debe fortalecerse la Superintendencia Competencia.

Ley de competencia persona en escritorio como juez

La segunda fase de la Ley de Competencia en Guatemala, que se refiere a la investigación y sanciones, debe entrar en vigencia en diciembre del 2026. (Foto, Prensa Libre: Shutterstock).


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El BID presentó el estudio Mercados y desarrollo: cómo la competencia puede mejorar vidas. Se dividió en tres ejes, cuyas conclusiones o mensajes también se organizaron de igual manera.

Matías Busso, economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explicó a Prensa Libre acerca de los resultados de este informe, combinados con casos de estudio en otros informes que reflejan algunas aristas para Guatemala y la necesidad de tener una entidad de competencia fortalecida y autónoma.

¿En qué consiste el primer eje y qué detectó el estudio?

La presentación del estudio tiene tres ejes o tres mensajes. El primero es que la competencia importa para el desarrollo económico. En promedio, encontramos que, si las economías latinoamericanas tuvieran los niveles de competencia de las economías avanzadas, el producto interno bruto (PIB) sería 11% más alto y la desigualdad 6% más baja.

Esto ocurre en parte porque, cuando hay mercados competitivos, las empresas producen más y entonces demandan más trabajo, y eso sube los salarios y baja los precios que se cobran por los productos.

No hay datos específicos de Guatemala porque la infraestructura de datos en el país no permitía la medición, aunque sí hay algunos estudios de casos. Ahí hay un espacio de trabajo muy importante, que es la generación de datos de hogares, pero también de empresas, tener censos económicos, encuestas de empresas que permitan ese tipo de medición.

La infraestructura de datos lleva tiempo y lleva esfuerzo, pero es importante porque sería un insumo central para la Superintendencia de Competencia.

¿El segundo se refiere a la debilidad de la competencia?

El segundo eje es que la competencia es más débil en la región que en las economías avanzadas.

En el caso de Guatemala, hay casos de estudio de varios sectores en donde la actividad es muy concentrada.

CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES

La concentración en sí misma no implica falta de competencia, porque pocas empresas pueden competir mucho, pero lo que se ve también es que el retorno sobre los activos es mucho más alto en América Latina y el Caribe, incluso en Guatemala, que en las economías avanzadas.

¿Qué debe hacer el Gobierno para impulsar la competencia?

El tercer punto es el mensaje de política pública, el cual requiere integrar los mercados. Eso tiene aspectos tecnológicos, geográficos, también de integración al comercio internacional. Para ello hay que trabajar en el aspecto regulatorio.

En Guatemala, por ejemplo, la entrada de empresas es mucho más baja que en otros países de Centroamérica. Se crean 0.5 empresas por cada mil habitantes por año, cuando en Centroamérica se crean en promedio 2.3 empresas.

Ese comportamiento en parte obedece a que hay costos de entrada o costos regulatorios de entrada, que hacen difícil abrir empresas.

También hay incentivos a las empresas a quedarse pequeñas, ya que muchas veces las regulaciones se aplican a las empresas más grandes y entonces las empresas deciden quedarse pequeñas porque esa regulación tiene un costo, entonces no quieren que se les aplique.

Y el otro punto es la necesidad de tener agencias o instituciones de defensa de la competencia fuertes.

En Guatemala se aprobó en el 2024 la Ley de Competencia y se está ese proceso ¿cuál es la importancia?

Guatemala acaba de crear la Superintendencia de Competencia. Es un paso importantísimo y, aparte, una oportunidad única, porque la creación reciente le permite también aplicar buenas prácticas que se han ido desarrollando en la región durante las últimas décadas.

Las autoridades nuevas de la Superintendencia de Competencia están trabajando en ese sentido, pero después se requieren recursos financieros, recursos humanos, capacidades técnicas para implementar la ley, para desarrollar la normativa, y ese es el paso que viene. Y luego, la creación de una cultura de competencia, de confianza, que el guatemalteco promedio tenga confianza en esa agencia de competencia, porque los resultados van a tardar en llegar un poco, pero esa confianza es importante.

¿Y hacia dónde puede ir la Superintendencia de Competencia de Guatemala?

La Superintendencia tiene una gran ventaja de que fue creada con cierto grado de autonomía, porque las autoridades las designan por aparte el poder Ejecutivo, el Legislativo y la Junta Monetaria. Esa designación tripartita le otorga cierta autonomía; además, hay una decisión también del poder Ejecutivo y poder Legislativo de brindar los recursos necesarios.

La parte de la abogacía por la competencia es un paso importantísimo, porque eso ayuda a la creación de una cultura de competencia. Esta idea de que va a haber sanciones para los carteles, para las empresas que tengan abuso de posición dominante y demás, esos son pasos que vienen, hacia ahí debe ir.

Y es importante el respeto de esa autonomía, porque una cosa es crearla y después hay que mantenerla en el tiempo.

En los meses que ha trabajado la Superintendencia, algunos consideran que se pudo haber debilitado por cuestiones internas. ¿Cómo fortalecerla y mantenerla fortalecida y autónoma?

Al final del día, la autonomía depende de cómo fue creada, pero también de la demanda social que haya por esa autonomía; o sea, un gobierno que fomenta la transparencia en la toma de decisiones, los votantes tienen que demandar instituciones autónomas, y se puede hacer. Muchos de nuestros países en América Latina y el Caribe crearon bancos centrales independientes y en muchos de los países se respetó. En parte también porque se mostraron resultados y eso generó confianza de la ciudadanía.

Y ese es el trabajo por hacer (en la Superintendencia), generar un círculo virtuoso de una agencia de competencia autónoma que tenga capacidades, que muestre resultados, que abogue por más competencia, que la ciudadanía vea esos resultados y demande a los representantes y al Ejecutivo el mantenimiento de su autonomía.

¿Cree que la ley de competencia va a ayudar a bajar precios o cuál es el enfoque que debe tener esa legislación en un país?

Una ley de competencia ayuda a que los precios no suban tanto como subirían en ausencia de esa ley. Pero también hay casos concretos de baja de precio, por ejemplo, en el caso de compras públicas en México. Cuando hay colusión en compras públicas, eso implica que el gobierno paga precios más altos por los productos que provee el sector privado, pero cuando se rompe el cartel, bajaron los precios, en el caso del ejemplo de un producto como la insulina en México, y eso se tradujo en un ahorro fiscal y más acceso a insulina para pacientes con diabetes y menos incidencia de diabetes en el mediano plazo.

Entonces, hay ciertos casos en donde bajan los precios, pero en general lo que busca la ley de competencia es justamente fomentar que el ingreso de empresas impida estos márgenes grandes o se vayan erosionando con entrada de nuevos productos, de segundas marcas; hay una serie de formas, pero no necesariamente va a ser como que el producto equis va a bajar de precio.

También mencionó un ejemplo de otro país, de que la portabilidad numérica de teléfonos bajaba los costos económicos. Guatemala ya tiene la ley, pero todavía no la está implementando. ¿Qué observa?

Hay muchas regulaciones y leyes que se requieren, que lo que hacen es empoderar al consumidor para facilitarle la búsqueda de proveedores alternativos.

En el caso de la portabilidad numérica, es un caso en donde, si la empresa que provee el servicio de telecomunicación es dueña del número y yo me quiero cambiar de empresa, me cuesta demasiado; y cuando muchos países aprobaron las leyes de portabilidad numérica, haciendo que el dueño del número telefónico sea el consumidor, eso le permitió a los consumidores buscar alternativas de productos, y eso fomenta la competencia y baja los costos de cambio de proveedor.

Hay un número muy grande de regulaciones y leyes en donde la autoridad de competencia tiene mucho que decir, porque justamente son los que abogan por más competencia.

Matías Busso, economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
Matías Busso, economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentó el informe el estudio Mercados y desarrollo: cómo la competencia puede mejorar vidas, acerca de la implementación de legislación en materia de competencia en Latinoamérica. (Foto, Prensa Libre: Rosa María Bolaños).

 La competencia en los mercados incide directamente en el crecimiento económico, y también puede incidir en los salarios y oferta y precios, señala experto del BID al explicar el informe. Además refirió que debe fortalecerse la Superintendencia Competencia.  

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Competencia impulsa crecimiento económico y reduce desigualdad, según el BID

La competencia en los mercados incide directamente en el crecimiento económico, y también puede incidir en los salarios y oferta y precios, señala experto del BID al explicar el informe. Además refirió que debe fortalecerse la Superintendencia Competencia.

Ley de competencia persona en escritorio como juez

La segunda fase de la Ley de Competencia en Guatemala, que se refiere a la investigación y sanciones, debe entrar en vigencia en diciembre del 2026. (Foto, Prensa Libre: Shutterstock).

El BID presentó el estudio Mercados y desarrollo: cómo la competencia puede mejorar vidas. Se dividió en tres ejes, cuyas conclusiones o mensajes también se organizaron de igual manera.

Matías Busso, economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explicó a Prensa Libre acerca de los resultados de este informe, combinados con casos de estudio en otros informes que reflejan algunas aristas para Guatemala y la necesidad de tener una entidad de competencia fortalecida y autónoma.

¿En qué consiste el primer eje y qué detectó el estudio?

La presentación del estudio tiene tres ejes o tres mensajes. El primero es que la competencia importa para el desarrollo económico. En promedio, encontramos que, si las economías latinoamericanas tuvieran los niveles de competencia de las economías avanzadas, el producto interno bruto (PIB) sería 11% más alto y la desigualdad 6% más baja.

Esto ocurre en parte porque, cuando hay mercados competitivos, las empresas producen más y entonces demandan más trabajo, y eso sube los salarios y baja los precios que se cobran por los productos.

No hay datos específicos de Guatemala porque la infraestructura de datos en el país no permitía la medición, aunque sí hay algunos estudios de casos. Ahí hay un espacio de trabajo muy importante, que es la generación de datos de hogares, pero también de empresas, tener censos económicos, encuestas de empresas que permitan ese tipo de medición.

La infraestructura de datos lleva tiempo y lleva esfuerzo, pero es importante porque sería un insumo central para la Superintendencia de Competencia.

¿El segundo se refiere a la debilidad de la competencia?

El segundo eje es que la competencia es más débil en la región que en las economías avanzadas.

En el caso de Guatemala, hay casos de estudio de varios sectores en donde la actividad es muy concentrada.

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La concentración en sí misma no implica falta de competencia, porque pocas empresas pueden competir mucho, pero lo que se ve también es que el retorno sobre los activos es mucho más alto en América Latina y el Caribe, incluso en Guatemala, que en las economías avanzadas.

¿Qué debe hacer el Gobierno para impulsar la competencia?

El tercer punto es el mensaje de política pública, el cual requiere integrar los mercados. Eso tiene aspectos tecnológicos, geográficos, también de integración al comercio internacional. Para ello hay que trabajar en el aspecto regulatorio.

En Guatemala, por ejemplo, la entrada de empresas es mucho más baja que en otros países de Centroamérica. Se crean 0.5 empresas por cada mil habitantes por año, cuando en Centroamérica se crean en promedio 2.3 empresas.

Ese comportamiento en parte obedece a que hay costos de entrada o costos regulatorios de entrada, que hacen difícil abrir empresas.

También hay incentivos a las empresas a quedarse pequeñas, ya que muchas veces las regulaciones se aplican a las empresas más grandes y entonces las empresas deciden quedarse pequeñas porque esa regulación tiene un costo, entonces no quieren que se les aplique.

Y el otro punto es la necesidad de tener agencias o instituciones de defensa de la competencia fuertes.

En Guatemala se aprobó en el 2024 la Ley de Competencia y se está ese proceso ¿cuál es la importancia?

Guatemala acaba de crear la Superintendencia de Competencia. Es un paso importantísimo y, aparte, una oportunidad única, porque la creación reciente le permite también aplicar buenas prácticas que se han ido desarrollando en la región durante las últimas décadas.

Las autoridades nuevas de la Superintendencia de Competencia están trabajando en ese sentido, pero después se requieren recursos financieros, recursos humanos, capacidades técnicas para implementar la ley, para desarrollar la normativa, y ese es el paso que viene. Y luego, la creación de una cultura de competencia, de confianza, que el guatemalteco promedio tenga confianza en esa agencia de competencia, porque los resultados van a tardar en llegar un poco, pero esa confianza es importante.

¿Y hacia dónde puede ir la Superintendencia de Competencia de Guatemala?

La Superintendencia tiene una gran ventaja de que fue creada con cierto grado de autonomía, porque las autoridades las designan por aparte el poder Ejecutivo, el Legislativo y la Junta Monetaria. Esa designación tripartita le otorga cierta autonomía; además, hay una decisión también del poder Ejecutivo y poder Legislativo de brindar los recursos necesarios.

La parte de la abogacía por la competencia es un paso importantísimo, porque eso ayuda a la creación de una cultura de competencia. Esta idea de que va a haber sanciones para los carteles, para las empresas que tengan abuso de posición dominante y demás, esos son pasos que vienen, hacia ahí debe ir.

Y es importante el respeto de esa autonomía, porque una cosa es crearla y después hay que mantenerla en el tiempo.

En los meses que ha trabajado la Superintendencia, algunos consideran que se pudo haber debilitado por cuestiones internas. ¿Cómo fortalecerla y mantenerla fortalecida y autónoma?

Al final del día, la autonomía depende de cómo fue creada, pero también de la demanda social que haya por esa autonomía; o sea, un gobierno que fomenta la transparencia en la toma de decisiones, los votantes tienen que demandar instituciones autónomas, y se puede hacer. Muchos de nuestros países en América Latina y el Caribe crearon bancos centrales independientes y en muchos de los países se respetó. En parte también porque se mostraron resultados y eso generó confianza de la ciudadanía.

Y ese es el trabajo por hacer (en la Superintendencia), generar un círculo virtuoso de una agencia de competencia autónoma que tenga capacidades, que muestre resultados, que abogue por más competencia, que la ciudadanía vea esos resultados y demande a los representantes y al Ejecutivo el mantenimiento de su autonomía.

¿Cree que la ley de competencia va a ayudar a bajar precios o cuál es el enfoque que debe tener esa legislación en un país?

Una ley de competencia ayuda a que los precios no suban tanto como subirían en ausencia de esa ley. Pero también hay casos concretos de baja de precio, por ejemplo, en el caso de compras públicas en México. Cuando hay colusión en compras públicas, eso implica que el gobierno paga precios más altos por los productos que provee el sector privado, pero cuando se rompe el cartel, bajaron los precios, en el caso del ejemplo de un producto como la insulina en México, y eso se tradujo en un ahorro fiscal y más acceso a insulina para pacientes con diabetes y menos incidencia de diabetes en el mediano plazo.

Entonces, hay ciertos casos en donde bajan los precios, pero en general lo que busca la ley de competencia es justamente fomentar que el ingreso de empresas impida estos márgenes grandes o se vayan erosionando con entrada de nuevos productos, de segundas marcas; hay una serie de formas, pero no necesariamente va a ser como que el producto equis va a bajar de precio.

También mencionó un ejemplo de otro país, de que la portabilidad numérica de teléfonos bajaba los costos económicos. Guatemala ya tiene la ley, pero todavía no la está implementando. ¿Qué observa?

Hay muchas regulaciones y leyes que se requieren, que lo que hacen es empoderar al consumidor para facilitarle la búsqueda de proveedores alternativos.

En el caso de la portabilidad numérica, es un caso en donde, si la empresa que provee el servicio de telecomunicación es dueña del número y yo me quiero cambiar de empresa, me cuesta demasiado; y cuando muchos países aprobaron las leyes de portabilidad numérica, haciendo que el dueño del número telefónico sea el consumidor, eso le permitió a los consumidores buscar alternativas de productos, y eso fomenta la competencia y baja los costos de cambio de proveedor.

Hay un número muy grande de regulaciones y leyes en donde la autoridad de competencia tiene mucho que decir, porque justamente son los que abogan por más competencia.

Matías Busso, economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
Matías Busso, economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentó el informe el estudio Mercados y desarrollo: cómo la competencia puede mejorar vidas, acerca de la implementación de legislación en materia de competencia en Latinoamérica. (Foto, Prensa Libre: Rosa María Bolaños).

ESCRITO POR:

Rosa María Bolaños

Periodista de Prensa Libre especializada en medios escritos y radiales en temas de energía eléctrica, empleo, impuestos, empresas y negocios con más de 20 años de experiencia.

 Prensa Libre | Economía

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