Anthony Maras explica a Prensa Libre por qué llevó al cine la historia del hombre que desafió a Eisenhower

Una imagen de la película Pressure o Día D, bajo presión.  (Foto Prensa Libre: Focus Features)

Escenario

Anthony Maras explica a Prensa Libre por qué llevó al cine la historia del hombre que desafió a Eisenhower

Una predicción meteorológica, una decisión militar y 72 horas de incertidumbre marcaron el  Día D, que es el eje de la película Pressure (Día D: Bajo presión), que se estrena este jueves.

Una imagen de la película Pressure o Día D, bajo presión.  (Foto Prensa Libre: Focus Features)

Una imagen de la película Pressure o Día D, bajo presión. (Foto Prensa Libre: Focus Features)


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Pressure (Día D: Bajo presión) es una película inspirada en el Día D, una de las jornadas más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Aunque los meteorólogos alemanes esperaban condiciones climáticas adversas, los Aliados aprovecharon un inesperado período de cielo despejado para llevar a cabo el desembarco de Normandía.

Pressure está dirigida por Anthony Maras y escrita por Maras y David Haig. La cinta dramatiza la historia real de las 72 horas de máxima tensión previas al Día D, cuando el general Dwight D. Eisenhower (Brendan Fraser) le pide al meteorólogo capitán James Stagg (Andrew Scott) que elabore un pronóstico del tiempo para decidir cuándo lanzar la operación.

En una entrevista con Prensa Libre, Maras comparte más acerca de esta película en que da a conocer más de Stagg uno de los personajes más importantes en ese momento de tensión histórica.

—Si hoy pudiera hablar con los verdaderos líderes que hicieron posible el Día D, ¿qué les diría? ¿Qué representan para las guerras actuales y para una nueva generación?

—Lo primero que realmente me impactó al leer la obra de David Haig y luego investigar la historia detrás de esos días previos al Día D fue, en el caso de Eisenhower, cuánto se preocupaba por sus hombres y cuánta responsabilidad sentía por esos jóvenes soldados que enviaba al frente.

Tienes el retrato de un hombre que realmente agonizaba con esta decisión, que quizás imaginaba a sus propios hijos cruzando y lo que eso significaría. Y me conmovió mucho algo que Eisenhower hizo en la víspera del Día D, cuando escribió dos cartas.

Si el Día D tenía éxito, escribió una carta agradeciendo a las tropas y diciendo que fue gracias a ellas que ganaron. Y luego escribió una segunda carta para el caso de fracaso, y en esa no culpaba a las tropas; decía: “El fracaso recae sobre mis hombros”.

Y esas cartas fueron encontradas y hechas públicas muchos meses o años después. Y ahí obtienes el retrato de un líder quizá un poco distinto a los líderes que vemos hoy, porque era alguien que genuinamente sentía que intentaba hacer lo correcto, no para sí mismo, sino para las personas que lideraba.

Estoy seguro de que Eisenhower hizo muchas cosas que quizá a algunos grupos no les gustarían, pero en este contexto, antes del Día D, era un líder que tenía la humildad de escuchar a personas que estaban debajo de él en la jerarquía, pero que sabían más que él en ciertas áreas, y él quería escucharlas. Quería entender lo que ellos entendían para poder tomar la mejor decisión. Eso me pareció realmente admirable. Me gustaría preguntarle más sobre eso.

Y en cuanto a James Stagg, me pregunto qué le dio el valor para enfrentarse cara a cara con la figura más poderosa de todo el esfuerzo militar aliado y decirle exactamente lo que no quería escuchar: “No, debería cancelar esta invasión”. Y creo que eso requirió muchísimo valor, y me gustaría preguntarle de dónde sacó ese coraje, porque no creo que fuera fácil para cualquiera de nosotros hacerlo.

— Esta película podría tener los elementos para volver a poner su nombre en el corazón del público y participar en los grandes premios internacionales. ¿Cómo están viviendo este momento de su carrera y qué significa llegar con un proyecto así?

—Para ser honesto, pasamos muchísimo tiempo escribiendo la película, bastante tiempo haciéndola y una buena cantidad de tiempo editándola. Y, sinceramente, después de todo eso piensas menos en tu carrera y simplemente estás ansioso por lanzar la película al mundo y ver qué sucede con ella.

Solo espero que a la gente le guste la película, que encuentre algo en ella y que después de esto pueda seguir haciendo otra película.

—La noche del 4 de junio, James Stagg informó a Eisenhower que una breve mejoría en el clima podría permitir que la invasión avanzara el 6 de junio. Fue una decisión que combinó ciencia, intuición y fe. ¿Cómo quisieron transmitir esa tensión y responsabilidad en la película?

—Es importante recordar sobre Stagg que, nuevamente, tenía humildad, pero creo que diré inteligencia, de responder honestamente cuando durante toda la película y en los días previos al 4 de junio le preguntaban constantemente: “sí o no”, “¿está seguro de que será así?”.

Y él repetía constantemente: “No, no estoy seguro. Lo único que puedo ofrecerles es lo que considero mejor hacer ahora mismo basándome en lo que sabemos. No puedo decirles al 100 por ciento que ocurrirá esto o aquello, pero sí puedo decirles que, con base en lo que sabemos, deberíamos hacer esto o deberíamos hacer aquello”.

Y creo que hay un gran poder y una lección importante ahí, porque tienes a un científico en toda regla que sigue la evidencia y sigue los hechos, pero al mismo tiempo la meteorología, especialmente en esa época cuando todavía era una ciencia relativamente nueva, también implicaba bastante intuición y cierta lógica difusa, por decirlo así.

Era algo estadístico: “probablemente será así, pero no podemos estar seguros”. Pero en cierto punto Stagg y su equipo tuvieron que mirar todo el panorama y encontrar el equilibrio de probabilidades. Cuando consideraron todo, pensaron: “¿tomamos el riesgo o no?”.

Aún no sabían al 100 por ciento qué iba a suceder, pero hicieron lo mejor que pudieron y, al final, resultó que tenían razón.

 Una predicción meteorológica, una decisión militar y 72 horas de incertidumbre marcaron el  Día D, que es el eje de la película Pressure (Día D: Bajo presión), que se estrena este jueves.  

Escenario

Anthony Maras explica a Prensa Libre por qué llevó al cine la historia del hombre que desafió a Eisenhower

Una predicción meteorológica, una decisión militar y 72 horas de incertidumbre marcaron el  Día D, que es el eje de la película Pressure (Día D: Bajo presión), que se estrena este jueves.

Una imagen de la película Pressure o Día D, bajo presión.  (Foto Prensa Libre: Focus Features)

Una imagen de la película Pressure o Día D, bajo presión. (Foto Prensa Libre: Focus Features)

Pressure (Día D: Bajo presión) es una película inspirada en el Día D, una de las jornadas más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Aunque los meteorólogos alemanes esperaban condiciones climáticas adversas, los Aliados aprovecharon un inesperado período de cielo despejado para llevar a cabo el desembarco de Normandía.

Pressure está dirigida por Anthony Maras y escrita por Maras y David Haig. La cinta dramatiza la historia real de las 72 horas de máxima tensión previas al Día D, cuando el general Dwight D. Eisenhower (Brendan Fraser) le pide al meteorólogo capitán James Stagg (Andrew Scott) que elabore un pronóstico del tiempo para decidir cuándo lanzar la operación.

En una entrevista con Prensa Libre, Maras comparte más acerca de esta película en que da a conocer más de Stagg uno de los personajes más importantes en ese momento de tensión histórica.

—Si hoy pudiera hablar con los verdaderos líderes que hicieron posible el Día D, ¿qué les diría? ¿Qué representan para las guerras actuales y para una nueva generación?

—Lo primero que realmente me impactó al leer la obra de David Haig y luego investigar la historia detrás de esos días previos al Día D fue, en el caso de Eisenhower, cuánto se preocupaba por sus hombres y cuánta responsabilidad sentía por esos jóvenes soldados que enviaba al frente.

Tienes el retrato de un hombre que realmente agonizaba con esta decisión, que quizás imaginaba a sus propios hijos cruzando y lo que eso significaría. Y me conmovió mucho algo que Eisenhower hizo en la víspera del Día D, cuando escribió dos cartas.

Si el Día D tenía éxito, escribió una carta agradeciendo a las tropas y diciendo que fue gracias a ellas que ganaron. Y luego escribió una segunda carta para el caso de fracaso, y en esa no culpaba a las tropas; decía: “El fracaso recae sobre mis hombros”.

Y esas cartas fueron encontradas y hechas públicas muchos meses o años después. Y ahí obtienes el retrato de un líder quizá un poco distinto a los líderes que vemos hoy, porque era alguien que genuinamente sentía que intentaba hacer lo correcto, no para sí mismo, sino para las personas que lideraba.

Estoy seguro de que Eisenhower hizo muchas cosas que quizá a algunos grupos no les gustarían, pero en este contexto, antes del Día D, era un líder que tenía la humildad de escuchar a personas que estaban debajo de él en la jerarquía, pero que sabían más que él en ciertas áreas, y él quería escucharlas. Quería entender lo que ellos entendían para poder tomar la mejor decisión. Eso me pareció realmente admirable. Me gustaría preguntarle más sobre eso.

Y en cuanto a James Stagg, me pregunto qué le dio el valor para enfrentarse cara a cara con la figura más poderosa de todo el esfuerzo militar aliado y decirle exactamente lo que no quería escuchar: “No, debería cancelar esta invasión”. Y creo que eso requirió muchísimo valor, y me gustaría preguntarle de dónde sacó ese coraje, porque no creo que fuera fácil para cualquiera de nosotros hacerlo.

— Esta película podría tener los elementos para volver a poner su nombre en el corazón del público y participar en los grandes premios internacionales. ¿Cómo están viviendo este momento de su carrera y qué significa llegar con un proyecto así?

—Para ser honesto, pasamos muchísimo tiempo escribiendo la película, bastante tiempo haciéndola y una buena cantidad de tiempo editándola. Y, sinceramente, después de todo eso piensas menos en tu carrera y simplemente estás ansioso por lanzar la película al mundo y ver qué sucede con ella.

Solo espero que a la gente le guste la película, que encuentre algo en ella y que después de esto pueda seguir haciendo otra película.

—La noche del 4 de junio, James Stagg informó a Eisenhower que una breve mejoría en el clima podría permitir que la invasión avanzara el 6 de junio. Fue una decisión que combinó ciencia, intuición y fe. ¿Cómo quisieron transmitir esa tensión y responsabilidad en la película?

—Es importante recordar sobre Stagg que, nuevamente, tenía humildad, pero creo que diré inteligencia, de responder honestamente cuando durante toda la película y en los días previos al 4 de junio le preguntaban constantemente: “sí o no”, “¿está seguro de que será así?”.

Y él repetía constantemente: “No, no estoy seguro. Lo único que puedo ofrecerles es lo que considero mejor hacer ahora mismo basándome en lo que sabemos. No puedo decirles al 100 por ciento que ocurrirá esto o aquello, pero sí puedo decirles que, con base en lo que sabemos, deberíamos hacer esto o deberíamos hacer aquello”.

Y creo que hay un gran poder y una lección importante ahí, porque tienes a un científico en toda regla que sigue la evidencia y sigue los hechos, pero al mismo tiempo la meteorología, especialmente en esa época cuando todavía era una ciencia relativamente nueva, también implicaba bastante intuición y cierta lógica difusa, por decirlo así.

Era algo estadístico: “probablemente será así, pero no podemos estar seguros”. Pero en cierto punto Stagg y su equipo tuvieron que mirar todo el panorama y encontrar el equilibrio de probabilidades. Cuando consideraron todo, pensaron: “¿tomamos el riesgo o no?”.

Aún no sabían al 100 por ciento qué iba a suceder, pero hicieron lo mejor que pudieron y, al final, resultó que tenían razón.

ESCRITO POR:

 Prensa Libre | Vida 

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