La oleada represiva vigente en Venezuela desde el final de las elecciones presidenciales de julio de 2024 hasta comienzos de 2026 ha desmembrado a los partidos más grandes e importantes de la oposición del país caribeño, la mayoría de los cuales tiene hoy a sus dirigentes exiliados, en la clandestinidad o recién liberados de prisión. Vente Venezuela, el partido fundado por María Corina Machado, es el que se ha llevado la peor parte. El desenlace del proceso electoral de 2024 —en el cual la oposición impugnó el resultado oficial y mostró las actas que fundamentaban la victoria de Edmundo González Urrutia— convirtió al partido de Machado en el enemigo público número uno del régimen, junto con los miembros del comando de campaña de González, conocido como el Comando Con Venezuela.
El partido de María Corina Machado, el más golpeado por la represión, ha contado hasta 200 detenidos
La oleada represiva vigente en Venezuela desde el final de las elecciones presidenciales de julio de 2024 hasta comienzos de 2026 ha desmembrado a los partidos más grandes e importantes de la oposición del país caribeño, la mayoría de los cuales tiene hoy a sus dirigentes exiliados, en la clandestinidad o recién liberados de prisión. Vente Venezuela, el partido fundado por María Corina Machado, es el que se ha llevado la peor parte. El desenlace del proceso electoral de 2024 —en el cual la oposición impugnó el resultado oficial y mostró las actas que fundamentaban la victoria de Edmundo González Urrutia— convirtió al partido de Machado en el enemigo público número uno del régimen, junto con los miembros del comando de campaña de González, conocido como el Comando Con Venezuela.
Las liberaciones de presos políticos anunciadas el domingo por el chavismo se nutrieron sobre todo de dirigentes, cuadros medios y colaboradores de María Corina Machado, excarcelaciones que se leyeron como un gesto de distensión hacia el sector de la oposición más temida y detestada por el régimen. La libertad de figuras clave de Vente Venezuela parecía apuntar a una tentativa de rebajar la confrontación con el entorno de la líder opositora, aunque el gesto se quebró a las pocas horas con la nueva detención de Juan Pablo Guanipa, uno de los aliados políticos más cercanos a Machado.
Vente Venezuela es hoy el partido opositor venezolano con más dirigentes, voluntarios y activistas saliendo de la cárcel en este período de amnistías parciales. En total, sumando todo el ciclo postelectoral, se calcula que 190 personas vinculadas con las siglas acabaron entre rejas y han sido liberadas estas últimas semanas en el contexto de las excarcelaciones, de acuerdo con datos que la organización ofreció a funcionarios de Naciones Unidas. Se trata de una cifra que constituye un récord de varias décadas para un partido político venezolano. El partido tiene también un número amplísimo, no determinado, de militantes que pasaron a la clandestinidad. Esta circunstancia, por supuesto, está más extendida: otros movimientos importantes de la oposición, como Primero Justicia, Voluntad Popular, Encuentro Ciudadano y Acción Democrática, han tenido también, cada uno de ellos, a decenas de sus militantes presos en los últimos años.
En el año 2025, se desató una auténtica cacería legal sobre los militantes de Vente —como sobre casi toda la oposición venezolana presente en el país—. El gobierno de Nicolás Maduro no se cansaba de retratar a sus dirigentes como miembros del “fascismo opositor”, políticos que obraban en la ilegalidad para conspirar contra la paz. Cuando la oposición, liderada por Machado y Vente Venezuela, entró en la competencia electoral de 2024, lo hizo bajo un estado general de sospecha instaurado por el chavismo.
Toda la campaña estuvo poblada de incidentes, multas, arrestos y vetos contra los partidarios de Edmundo González. El esfuerzo logístico del Plan 600K, un despliegue de 600.000 personas a lo largo del territorio nacional para la defensa del voto, y la distribución de los llamados comanditos, que permitió a la oposición imprimir y escanear todas las actas electorales que documentaban el triunfo de González Urrutia, fue, para el régimen, la gota que derramó el vaso.

En medio de la furia oficialista, mientras se denunciaba el desarrollo de un supuesto golpe de Estado contra Maduro, casi todos los miembros de la Dirección Nacional del partido y colaboradores directos de Machado fueron a parar a la cárcel —antes, durante y después de las elecciones—, quedaron asilados en embajadas o resultaron judicializados. Entre ellos se encuentran Magali Meda, Henri Alviarez, Pedro Urruchurtu, Claudia Macero, Omar González, Humberto Villalobos, Dignora Hernández, Catalina Ramos, Luis Tarbay y Melquiades Pulido. También fue judicializada una parte importante de sus estructuras de base, de la dirección nacional ampliada y de su liderazgo regional.
A todos ellos habría que sumar a voluntarios, académicos, estrategas electorales, abogados y periodistas pertenecientes al Comando Con Venezuela. Aquí se encuentran el líder político Jesús Armas y el abogado y profesor universitario Perkins Rocha [liberados este domingo] y el ingeniero Ricardo Estévez [excarcelado en julio pasado].
Fundado en 2012, con una orientación liberal de derechas, Vente Venezuela fue durante varios años un partido en construcción, una organización que trabajaba para afianzar sus estructuras y convertirse en una referencia en el débil y cambiante contexto de los partidos democráticos del país. Su fundadora, María Corina Machado, fue siempre mucho más conocida que la organización que encabezaba. La participación electoral de Vente en los años anteriores a esta coyuntura tuvo un perfil relativamente modesto.
Definido por sus militantes como “el partido de la libertad”, Vente no forma parte de la Plataforma Unitaria, la coalición de partidos políticos opositores, y con frecuencia ha cuestionado los protocolos que fundamentan los acuerdos de la oposición venezolana, expresando en más de una ocasión reservas éticas sobre algunos de sus dirigentes.
Siendo un cuerpo extraño dentro del ecosistema de los partidos opositores venezolanos, Vente Venezuela se apropió de la conducción de la causa democrática tras las elecciones primarias celebradas por la oposición en octubre de 2023, que fueron muy concurridas y en las cuales la candidatura de María Corina Machado —luego vetada por el Consejo Nacional Electoral— obtuvo una victoria aplastante. Esta circunstancia extendió las estructuras del partido y fortaleció su voluntariado.

Para la mayoría de los analistas locales, el triunfo de Machado y Vente Venezuela en las primarias fue el resultado del fracaso de las estrategias adelantadas por la Plataforma Unitaria para derrotar al chavismo. La mayoría de los partidos de la oposición aceptaron el veredicto popular y decidió acompañar a Machado en su cruzada electoral de 2024.
Tanto el liderazgo de Machado como la posterior candidatura de Edmundo González expresaban una lucha que planteaba un punto de ruptura con la legalidad de la revolución bolivariana: desconocer el mandato de Nicolás Maduro, pero aceptar al mismo tiempo el desafío de enfrentar al régimen bajo sus propias reglas electorales. El tono aguerrido de Vente resultaba intolerable para el poder.
Hoy, Machado mantiene buenas relaciones y cierto control político sobre los partidos de la Plataforma Unitaria, en particular sobre aquellos que han sido más leales a su liderazgo, como Encuentro Ciudadano, La Causa R y Convergencia, así como sobre los sectores de Primero Justicia vinculados a Juan Pablo Guanipa.
En estos momentos, sin embargo, la Plataforma Unitaria y sus partidos permanecen fuera del epicentro de la estrategia opositora y de las decisiones más relevantes que toma Machado junto con Vente Venezuela para procurar el regreso a la democracia en el país.
Feed MRSS-S Noticias
