¿Venta de secretos nucleares? ¿invasión de Taiwán? Lo que las ‘hojas de té’ dicen sobre la purga en la cúpula militar de China

Cuando hace poco más de una semana una escueta nota de la agencia oficial Xinhua anunció la caída en desgracia de Zhang Youxia, el general de mayor rango de China, lo único que quedó claro es una cosa: nadie, más allá del círculo íntimo del presidente, Xi Jinping, (o quizá ni eso) sabía por qué. Zhang fue puesto bajo investigación junto a Liu Zhenli, otro de los máximos mandos castrenses, por presuntas “graves violaciones de la disciplina y la ley”, decía el comunicado, que no daba ninguna pista más.

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 Ante el silencio oficial sobre la destitución del general de mayor rango, analistas y sinólogos buscan claves e indicios para interpretar la “gran tormenta política”  

Cuando hace poco más de una semana una escueta nota de la agencia oficial Xinhua anunció la caída en desgracia de Zhang Youxia, el general de mayor rango de China, lo único que quedó claro es una cosa: nadie, más allá del círculo íntimo del presidente, Xi Jinping, (o quizá ni eso) sabía por qué. Zhang fue puesto bajo investigación junto a Liu Zhenli, otro de los máximos mandos castrenses, por presuntas “graves violaciones de la disciplina y la ley”, decía el comunicado, que no daba ninguna pista más.

Los hechos bajo investigación no han sido difundidos; en China, el asunto no se debate en las tertulias de televisión, y las redes sociales, separadas del resto del mundo por el gran cortafuegos de internet, han enmudecido: lo de siempre.

Fuera, en cambio, se activó enseguida una maquinaria paralela para descifrar, con las pocas señales existentes, lo ocurrido. Algunos llaman con gracia a este ejercicio, habitual entre quienes siguen la opaca política china, “leer las hojas de té”: una suerte de arte adivinatorio, a cargo de un ejército de sinólogos, académicos y analistas de inteligencia, similar a los kremlinólogos que escrutaban antaño la Unión Soviética, pero dedicados en este caso a descodificar los movimientos del Partido Comunista Chino y su brazo armado, el Ejército Popular de Liberación (EPL, el Ejército chino). Un poco como quien mira los posos que quedan en el fondo del vaso y trata de ver el futuro.

¿Por qué un colaborador cercano de Xi de pronto cae en desgracia? ¿Qué dice sobre la pugna de poder en la potencia asiática? ¿Y sobre la modernización de sus Fuerzas Armadas? ¿Qué implicaciones tiene ante una eventual batalla en torno a Taiwán?

El golpe al vértice del estamento militar, anunciado como un nuevo caso “anticorrupción”, ha agudizado la sensación de desconcierto ante lo que numerosos analistas interpretan como una purga sin precedentes desde los arrebatos de Mao Zedong contra su cúpula militar en los años setenta.

Zhang es el vicepresidente primero de la poderosa Comisión Militar Central (CMC, el máximo órgano militar chino), lo que le sitúa como número dos militar del país, solo precedido por Xi, mientras que Liu es jefe del Departamento de Estado Mayor Conjunto. Su salida, sumada a purgas previas en los últimos meses, deja a la CMC con solo dos de los siete miembros con los que contaba: su presidente, Xi, y el general Zhang Shengmin, precisamente el encargado supervisar las inspecciones disciplinarias: un hecho “revelador”, puntualizaba Jon Czin, ex asesor de la CIA y miembro destacado de esa comunidad de lectores de posos de té, en el podcast China Talk.

“Es una especie de momento shakespeariano para el Partido y la política chinas”, describía Czin, analista de Brookings, un instituto con sede en Washington. En su opinión, se ha abierto una nueva fase en las purgas que comenzó Xi tras su llegada al poder en 2012: primero, fue a por sus “enemigos”; luego, a por sus “socios”. “Ahora, en mi opinión, está realmente yendo a por sus amigos”.

Hasta la fecha, han sido destituidos o colocados bajo investigación todos menos uno de los seis generales designados por Xi para formar parte de la CMC en 2022. La cascada de casos se ha intensificado desde 2023, y se ha llevado por delante a dos ministros de Defensa.

Príncipes rojos

De todos ellos, Zhang era a menudo descrito como su aliado más cercano. Los padres de ambos provenían de la misma ciudad y fueron compañeros de armas durante la guerra revolucionaria de Mao. Los hijos crecieron como “príncipes rojos” entre los círculos de la élite comunista en Pekín. Apenas se llevan tres años: Xi tiene 72; Zhang, 75.

“Parece claro que Xi solía considerarlo un colega de confianza”, interpreta Neil Thomas, del Asia Society Policy Institute, en un artículo en Substack. No consta que trabajaran juntos al inicio de sus carreras, añade, pero Xi supervisó el ascenso de Zhang: su nombramiento para la CMC en 2012, su ascenso a vicepresidente de la CMC y miembro del Politburó en 2017, y su promoción a primer vicepresidente de la CMC en 2022, saltándose las normas de edad de jubilación.

Zhang y Liu, el otro investigado, eran además héroes de guerra condecorados y los únicos miembros de la CMC con experiencia en combate: ambos participaron en las campañas del EPL contra Vietnam a finales de la década de 1970.

Zhang desempeñaba un papel clave en la planificación y ejecución de la modernización militar de China encargada por Xi, cuyo objetivo era alejar al EPL del modelo de estilo soviético, centrado en el ejército, y acercarlo a una estructura inspirada en Estados Unidos y optimizada para operaciones conjuntas, mediante la reorganización de la estructura de mando.

Para K. Tristan Tang, de la Universidad Nacional de Taiwán, el meollo del asunto se encuentra en las desavenencias entre ambos sobre la capacidad operativa del ejército y la hoja de ruta en cuanto a Taiwán, escribe en un artículo para la fundación Jamestown.

“Zhang y Liu cayeron del poder porque sus resultados en materia de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y preparación para la guerra no cumplieron con las expectativas y podrían haber puesto en peligro el requisito de Xi de que el EPL sea capaz de invadir Taiwán para 2027”. La inteligencia estadounidense suele fijar esta fecha como el momento para el que Xi ha exigido que las tropas estén listas.

Tang sustenta su tesis en un detallado análisis comparativo entre los editoriales del Diario del EPL, órgano oficial de propaganda, publicados al día siguiente del anuncio de esta última purga, y la del número tres de la cúpula militar, He Weidong, el año pasado. Defiende que el choque llevaba tiempo en marcha a partir de un vídeo: cuando Xi abandonó en marzo de 2025 la sesión de clausura de las Dos Sesiones, el mayor encuentro político del año, Zhang Youxia se quedó de espaldas, un comportamiento “muy inusual y políticamente arriesgado”.

“¿Esto pospondrá cualquier movimiento directo previsto sobre Taiwán?“, se pregunta el reputado sinólogo francés François Godement en un análisis para el Institut Montaigne, de París. “A corto plazo, sin duda. Las acusaciones del PCCh indican que sigue habiendo mucha corrupción y disonancia ideológica que erradicar en el EPL; ni esto ni el consiguiente clima de terror entre el cuerpo de oficiales parecen favorables para una ofensiva importante”.

Ante “la falta de transparencia” todo son meras “conjeturas”, asume Godement. Solo cabe hacer una cosa: “Leer las hojas del té” para descifrar “la gran tormenta política”.

A partir del editorial deEl Diario del EPL, interpreta que el golpe “va más allá” de la corrupción, desplazándose al terreno político. Destaca una frase del texto sobre los purgados: “Pisotearon y socavaron gravemente el sistema de responsabilidad del presidente de la Comisión Militar Central [Xi Jinping], fomentaron y exacerbaron gravemente los problemas políticos Y [énfasis de Godement] de corrupción que debilitan el liderazgo absoluto del Partido sobre el ejército».

No le da excesiva credibilidad al mayor bombazo periodístico sobre la purga: The Wall Street Journal publicó la semana pasada que Zhang está acusado de filtrar secretos del programa nuclear chino a Estados Unidos, información sustentada con fuentes anónimas “familiarizadas” con el asunto. Para varios analistas, esta presunta filtración explica sobre todo qué es lo que Pekín quiere que el mundo, ahí fuera, sepa.

Entre el ruido especulativo, una de las lecturas más reveladoras es la que ofrece Drew Thompson, exasesor del Departamento de Defensa estadounidense especializado en China, Taiwán y Mongolia y actual investigador principal en la Escuela de Relaciones Internacionales S. Rajaratnam de Singapur. En un texto publicado en su boletín digital ChinaDrew, sostiene que la caída del general “ha sido un golpe diferente”. No porque rompa con la lógica de las purgas de Xi, sino porque afecta a una figura que, en su opinión, no encajaba en el molde habitual del engranaje militar chino.

Zhang, escribe Thompson, era “una anomalía”: un militar con experiencia real de combate y con una curiosidad intelectual poco común en una cúpula cada vez más homogénea. El autor recuerda haber tratado con él durante una visita oficial de una delegación china a Estados Unidos en 2012, y destaca su interés genuino y su capacidad para escuchar, formular preguntas incómodas y debatir con interlocutores extranjeros.

Esa singularidad es clave en la lectura política de Thompson. El analista admite que llevaba desde 2023 oyendo rumores sobre que Zhang podría estar en problemas, pero confiesa que asumía (o esperaba) que su trayectoria y su relación personal con Xi lo protegerían. El hecho de que no haya sido así refuerza, a su juicio, la conclusión de que ni la cercanía con el líder ni la experiencia militar bastan ya frente a la lógica del control político absoluto.

El resultado, advierte, es un ecosistema de toma de decisiones en el seno del EPL empobrecido, que deriva en una estructura militar cada vez más disciplinada en lo político, pero potencialmente más frágil en lo estratégico. “Creo que [Zhang] era el único oficial en activo del EPL que podía ofrecer a Xi el mejor asesoramiento, el más objetivo, sobre las capacidades militares del EPL, incluidas sus limitaciones”, reflexiona. “Podía explicar a Xi cuáles serían los riesgos y los costes militares de una operación para tomar Taiwán” con “honestidad y objetividad”, en contraposición con “un adulador sin experiencia en combate”, que solo dice “lo que Xi quiere oír”.

Thompson enlaza su reflexión sobre el clima de opacidad con la desaparición, en octubre de 2023, de Minnie Chan, periodista especializada en asuntos militares del rotativo hongkonés South China Morning Post, cuyo paradero continúa sin esclarecerse. Chan, que contaba con una extensa red de fuentes en la China continental, había informado durante años sobre los movimientos internos en la cúpula del EPL. En el momento de su presunta detención ―nunca confirmada por las autoridades―, recababa información sobre los rumores de nuevas investigaciones. Thompson aporta una captura de pantalla de un intercambio de mensajes que mantuvo con Chan antes de que se perdiera su pista. Asegura que todas las respuestas de la reportera fueron eliminadas tras su desaparición, salvo un conciso “sí” a la pregunta “¿Crees que Zhang Youxia y Zhang Shenmin están en problemas y siendo investigados?”.

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