Subsidio a gasolinas y diésel: la readecuación gana terreno frente a una ampliación presupuestaria

El programa de apoyo temporal por el alza de los combustibles quedó en suspenso en el Congreso de la República debido a discusiones técnico-financieras. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

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Subsidio a gasolinas y diésel: la readecuación gana terreno frente a una ampliación presupuestaria

El camino para aprobar un programa emergente para los consumidores de derivados del petróleo quedó en suspenso por posiciones técnico-financieras y no avanzó como se esperaba. Analistas explican la viabilidad de las propuestas.

El programa de apoyo temporal por el alza de los combustibles quedó en suspenso en el Congreso de la República debido a discusiones técnico-financieras. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El programa de apoyo temporal por el alza de los combustibles quedó en suspenso en el Congreso de la República debido a discusiones técnico-financieras. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)


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La viabilidad de una readecuación presupuestaria para financiar el subsidio estatal a los consumidores de diésel planteado —entre Q8 y Q10 por galón—, gasolina superior y regular —Q5— y propano —Q20— es lo recomendable, según analistas económicos, en lugar de una ampliación del techo global del presupuesto.

Representantes del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) y de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes) expusieron los alcances de una readecuación frente a una ampliación presupuestaria, mecanismos utilizados en las finanzas públicas.

El martes 24 de marzo, lo que parecía ser una respuesta a la demanda de los consumidores por el alza desmedida de los combustibles en el mercado interno —que genera presión en el nivel de precios— quedó en suspenso por una discusión técnico-financiera en el Congreso de la República entre diputados y jefes de bloque de distintas bancadas.

Horas antes, el presidente Bernardo Arévalo anunció medidas de emergencia para contrarrestar, en parte, el alza de los precios de los derivados del petróleo en el mercado interno, así como sus efectos de segunda vuelta en la economía, pero que se necesita el aval en el Legislativo.

Readecuación es lo más viable

El director ejecutivo del Icefi, Ricardo Barrientos, declaró que, si se opta por una ampliación presupuestaria, se tendría que identificar la fuente de financiamiento adicional a las ya contempladas en el presupuesto vigente —Q167 mil 109 millones—. A su juicio, los ingresos tributarios, no tributarios ni de capital no serían suficientes.

Indicó que ya se ha explicado que los recursos de caja líquidos disponibles no serán suficientes y que no hay tiempo para aprobar un préstamo con algún organismo financiero internacional, por lo que solo quedaría la emisión de bonos del Tesoro —deuda bonificable—, lo cual “no es lo aconsejable”.

A su entender, el financiamiento del subsidio estatal propuesto debería hacerse por medio de una readecuación presupuestaria. Explicó que los diputados del Congreso de la República deberían modificar el presupuesto general de ingresos y egresos y buscar espacios presupuestarios y recursos ya aprobados para financiar el subsidio, que requerirá entre Q2 mil millones y Q3 mil millones.

“Definitivamente debe ser una readecuación, sin ampliación y sin aprobación de deuda pública adicional”, remarcó Barrientos.

Al ampliar el presupuesto, también se tendría que modificar el presupuesto de ingresos, por lo que la única salida técnica sería la deuda pública bonificada, y existen suficientes recursos técnicos y logísticos para que el subsidio sea directo en la bomba de despacho.

Implicaría recortes en otras partidas

Érick Coyoy, exviceministro de Finanzas y analista de Asíes, indicó que, en rigor, una ampliación presupuestaria es un término más amplio y ambiguo, porque se refiere a una modificación del gasto vigente, pero no especifica cuáles serían esos cambios.

Citó como ejemplo que, en el 2024, en la ampliación solicitada por el Ejecutivo y aprobada por el Congreso, se le denominó readecuación, porque se ampliaron unos rubros y se redujeron otros. Por esa razón, ahora las autoridades centrales hacen esa referencia: no solo se ampliaría el rubro del subsidio temporal —que actualmente no existe—, sino que también se reduciría el gasto en otras entidades para liberar recursos.

Aclaró que, en este momento, no existen recursos para financiar el programa de apoyo temporal y que, en este punto específico, tendría que hacerse una ampliación, como lo plantea el Congreso. Sin embargo, el Ejecutivo considera reducir el presupuesto en otros rubros para lograr la compensación.

“Definitivamente debe ser una readecuación, sin ampliación y sin aprobación de deuda pública adicional”.

Ricardo Barrientos, Icefi

Si el Congreso amplía el techo total del presupuesto vigente por el monto del subsidio, no se contemplaría la reducción de otros rubros de gasto. En cambio, el Ejecutivo sí considera recortes en otras partidas al hablar de readecuación, como se hizo en el 2024.

Si la propuesta oficial es de Q1 mil 600 millones y no se recortan esos gastos, sería necesario ampliar el techo global del presupuesto por ese monto, ejemplificó.

Por otro lado, si se recortan esos Q1 mil 600 millones, “básicamente serían transferencias de unos rubros a otros”.

Redirigir recursos de Codedes a subsidios

Hugo Maul, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), declaró que, en términos generales, se debe analizar a profundidad la propuesta de subsidio, ya que el mercado internacional del petróleo muestra una alta volatilidad.

Explicó que ahora puede ser necesario un apoyo social temporal, pero luego el mercado de precios se corrige, lo cual puede derivar en complicaciones políticas, por lo que no es un proceso “muy fácil en qué lo pongo y luego lo quito”.

A su juicio, comprometer gasto público para algo que parcialmente se puede corregir después es un riesgo muy grande para las finanzas públicas.

Sobre el mecanismo que se plantea en las propuestas de apoyo, consideró que es mejor hablar de un subsidio focalizado, en lugar de una dispersión, que —según indicó— no necesariamente llega a la población que realmente lo necesita, sino a otros grupos de personas que no lo requieren, sobre todo propietarios de vehículos de gasolina, en su mayoría del área metropolitana y de ciudades del interior, por lo que se termina financiando a población que sí tiene la posibilidad de pagar los precios.

“Es una mala herramienta redistributiva”, reiteró.

En todo caso, consideró necesario el subsidio al combustible diésel, pero no a las gasolinas.

“Lo mejor sería una readecuación presupuestaria”, precisó.

Justificó que, si en algún momento se quitan recursos a los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes), que tienen una alta asignación presupuestaria para este año, pero cuyos proyectos son deficientes —algunos incluso con rentabilidad social negativa—, es mejor que esos fondos se destinen a subsidios para la población.

Esta posición, dijo, se asume si se considera una readecuación presupuestaria, ya que se tomarían recursos de los Codedes. “Sería un uso que puede resultar mejor que el de algunos proyectos que los Consejos probablemente se estarían planteando”.

“Lo positivo de la readecuación es que, ahora que los diputados quieren el subsidio y que ellos mismos asignaron recursos a los Codedes, también definan de dónde se quitarán esos fondos. No es sencillo recortar gasto y deben justificar por qué algo que antes era bueno ahora ya no lo es, y por qué existe una mejor alternativa”, apuntó.

Maul enfatizó que ahora a los diputados se les debe “pasar la factura”: “yo le quito a este, pero le doy al otro”.

 El camino para aprobar un programa emergente para los consumidores de derivados del petróleo quedó en suspenso por posiciones técnico-financieras y no avanzó como se esperaba. Analistas explican la viabilidad de las propuestas.  

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Subsidio a gasolinas y diésel: la readecuación gana terreno frente a una ampliación presupuestaria

El camino para aprobar un programa emergente para los consumidores de derivados del petróleo quedó en suspenso por posiciones técnico-financieras y no avanzó como se esperaba. Analistas explican la viabilidad de las propuestas.

El programa de apoyo temporal por el alza de los combustibles quedó en suspenso en el Congreso de la República debido a discusiones técnico-financieras. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El programa de apoyo temporal por el alza de los combustibles quedó en suspenso en el Congreso de la República debido a discusiones técnico-financieras. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La viabilidad de una readecuación presupuestaria para financiar el subsidio estatal a los consumidores de diésel planteado —entre Q8 y Q10 por galón—, gasolina superior y regular —Q5— y propano —Q20— es lo recomendable, según analistas económicos, en lugar de una ampliación del techo global del presupuesto.

Representantes del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) y de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes) expusieron los alcances de una readecuación frente a una ampliación presupuestaria, mecanismos utilizados en las finanzas públicas.

El martes 24 de marzo, lo que parecía ser una respuesta a la demanda de los consumidores por el alza desmedida de los combustibles en el mercado interno —que genera presión en el nivel de precios— quedó en suspenso por una discusión técnico-financiera en el Congreso de la República entre diputados y jefes de bloque de distintas bancadas.

Horas antes, el presidente Bernardo Arévalo anunció medidas de emergencia para contrarrestar, en parte, el alza de los precios de los derivados del petróleo en el mercado interno, así como sus efectos de segunda vuelta en la economía, pero que se necesita el aval en el Legislativo.

Readecuación es lo más viable

El director ejecutivo del Icefi, Ricardo Barrientos, declaró que, si se opta por una ampliación presupuestaria, se tendría que identificar la fuente de financiamiento adicional a las ya contempladas en el presupuesto vigente —Q167 mil 109 millones—. A su juicio, los ingresos tributarios, no tributarios ni de capital no serían suficientes.

Indicó que ya se ha explicado que los recursos de caja líquidos disponibles no serán suficientes y que no hay tiempo para aprobar un préstamo con algún organismo financiero internacional, por lo que solo quedaría la emisión de bonos del Tesoro —deuda bonificable—, lo cual “no es lo aconsejable”.

A su entender, el financiamiento del subsidio estatal propuesto debería hacerse por medio de una readecuación presupuestaria. Explicó que los diputados del Congreso de la República deberían modificar el presupuesto general de ingresos y egresos y buscar espacios presupuestarios y recursos ya aprobados para financiar el subsidio, que requerirá entre Q2 mil millones y Q3 mil millones.

“Definitivamente debe ser una readecuación, sin ampliación y sin aprobación de deuda pública adicional”, remarcó Barrientos.

Al ampliar el presupuesto, también se tendría que modificar el presupuesto de ingresos, por lo que la única salida técnica sería la deuda pública bonificada, y existen suficientes recursos técnicos y logísticos para que el subsidio sea directo en la bomba de despacho.

Implicaría recortes en otras partidas

Érick Coyoy, exviceministro de Finanzas y analista de Asíes, indicó que, en rigor, una ampliación presupuestaria es un término más amplio y ambiguo, porque se refiere a una modificación del gasto vigente, pero no especifica cuáles serían esos cambios.

Citó como ejemplo que, en el 2024, en la ampliación solicitada por el Ejecutivo y aprobada por el Congreso, se le denominó readecuación, porque se ampliaron unos rubros y se redujeron otros. Por esa razón, ahora las autoridades centrales hacen esa referencia: no solo se ampliaría el rubro del subsidio temporal —que actualmente no existe—, sino que también se reduciría el gasto en otras entidades para liberar recursos.

Aclaró que, en este momento, no existen recursos para financiar el programa de apoyo temporal y que, en este punto específico, tendría que hacerse una ampliación, como lo plantea el Congreso. Sin embargo, el Ejecutivo considera reducir el presupuesto en otros rubros para lograr la compensación.

“Definitivamente debe ser una readecuación, sin ampliación y sin aprobación de deuda pública adicional”.

Ricardo Barrientos, Icefi

Si el Congreso amplía el techo total del presupuesto vigente por el monto del subsidio, no se contemplaría la reducción de otros rubros de gasto. En cambio, el Ejecutivo sí considera recortes en otras partidas al hablar de readecuación, como se hizo en el 2024.

Si la propuesta oficial es de Q1 mil 600 millones y no se recortan esos gastos, sería necesario ampliar el techo global del presupuesto por ese monto, ejemplificó.

Por otro lado, si se recortan esos Q1 mil 600 millones, “básicamente serían transferencias de unos rubros a otros”.

Redirigir recursos de Codedes a subsidios

Hugo Maul, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), declaró que, en términos generales, se debe analizar a profundidad la propuesta de subsidio, ya que el mercado internacional del petróleo muestra una alta volatilidad.

Explicó que ahora puede ser necesario un apoyo social temporal, pero luego el mercado de precios se corrige, lo cual puede derivar en complicaciones políticas, por lo que no es un proceso “muy fácil en qué lo pongo y luego lo quito”.

A su juicio, comprometer gasto público para algo que parcialmente se puede corregir después es un riesgo muy grande para las finanzas públicas.

Sobre el mecanismo que se plantea en las propuestas de apoyo, consideró que es mejor hablar de un subsidio focalizado, en lugar de una dispersión, que —según indicó— no necesariamente llega a la población que realmente lo necesita, sino a otros grupos de personas que no lo requieren, sobre todo propietarios de vehículos de gasolina, en su mayoría del área metropolitana y de ciudades del interior, por lo que se termina financiando a población que sí tiene la posibilidad de pagar los precios.

“Es una mala herramienta redistributiva”, reiteró.

En todo caso, consideró necesario el subsidio al combustible diésel, pero no a las gasolinas.

“Lo mejor sería una readecuación presupuestaria”, precisó.

Justificó que, si en algún momento se quitan recursos a los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes), que tienen una alta asignación presupuestaria para este año, pero cuyos proyectos son deficientes —algunos incluso con rentabilidad social negativa—, es mejor que esos fondos se destinen a subsidios para la población.

Esta posición, dijo, se asume si se considera una readecuación presupuestaria, ya que se tomarían recursos de los Codedes. “Sería un uso que puede resultar mejor que el de algunos proyectos que los Consejos probablemente se estarían planteando”.

“Lo positivo de la readecuación es que, ahora que los diputados quieren el subsidio y que ellos mismos asignaron recursos a los Codedes, también definan de dónde se quitarán esos fondos. No es sencillo recortar gasto y deben justificar por qué algo que antes era bueno ahora ya no lo es, y por qué existe una mejor alternativa”, apuntó.

Maul enfatizó que ahora a los diputados se les debe “pasar la factura”: “yo le quito a este, pero le doy al otro”.

ESCRITO POR:

Urias Gamarro

Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.

 Prensa Libre | Economía

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