
Comunitario
Sarampión en Guatemala: Salud activa búsqueda de casos e intensifica vacunación en Santiago Atitlán, que abarcará 9 mil hogares
Personal de Salud en Santiago Atitlán conforma 20 equipos para rastrear contactos de casos positivos por sarampión.
Personal de Salud rastrea contactos de casos positivos de sarampión en Santiago Atitlán, tras brote en evento religioso. (Foto Prensa Libre: Belinda Martínez)
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En Santiago Atitlán, Sololá, ya se reportan 10 casos de sarampión relacionados con el brote que el Ministerio de Salud informó el pasado 9 de enero.
La alerta comenzó con cinco casos de personas que asistieron a una actividad religiosa en el municipio. Las autoridades de salud locales señalan a dos pacientes más con diagnóstico clínico, y otros tres están pendientes de recibir el resultado del Laboratorio Nacional.
Al reporte se suma un joven de 14 años en la Ciudad de Guatemala, que dio positivo por sarampión. Estuvo de visita en Santiago Atitlán cuando se originó el brote en diciembre pasado.
La médico Rebeca Chiyal, encargada del Área de Salud en Santiago Atitlán, menciona que, debido a la diseminación acelerada del sarampión, se ha activado un plan de contingencia para realizar una búsqueda activa comunitaria y llevar a cabo una vacunación de bloqueo en la población.
“Se distribuyeron (el lunes pasado) 13 grupos para buscar a los contactos (de los pacientes). Nos guiamos por un croquis. Hemos identificado que esos 10 casos ya abarcaron casi todos los cantones del casco urbano”, dijo Chiyal.
Cada grupo visitará en promedio 25 viviendas, y para este martes se espera conformar otros siete equipos. La meta es cubrir las 9 mil viviendas del casco urbano de Santiago Atitlán en un lapso de dos semanas, con búsqueda activa de casos y vacunación.
“De las personas que salieron positivas, tenemos que localizar primero a todos sus contactos y vacunarlos. Seguir la ruta de viaje, no importa si es local o fuera del municipio, porque eso nos ayudará a realizar vacunación de bloqueo. Es importante tener el historial de cada persona: de dónde viajó, con quiénes tuvo contacto, su círculo familiar. Todo eso lo estamos trabajando desde el 2 de enero, cuando se notificó el primer caso”, agregó.
En conversación con las autoridades de Educación de la localidad, Chiyal refiere que se acordó que el ciclo escolar del 2026 en los colegios privados y por cooperativa comenzará a distancia. También han realizado jornadas de información con la población para que conozca que el sarampión es una enfermedad inmunoprevenible, sus síntomas y la importancia de la prevención, además de evitar las aglomeraciones.
“Lo que queremos es mantener la contención de casos y que no se salga de control (la propagación del virus)”, mencionó la médico encargada del Área de Salud en Santiago Atitlán.

Propagación
Nancy Sandoval, de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), menciona que el virus del sarampión es uno de los más virulentos. El índice de reproducción —conocido como RO— está entre 12 y 18, con lo que, en promedio, alguien infectado puede enfermar a entre 12 y 18 personas susceptibles, es decir, que no estén vacunadas.
La vacuna tiene un nivel de protección del 97% a lo largo de la vida, pues el cuerpo desarrolla memoria inmunológica. Por ello, quien tenga las dos dosis recomendadas puede no enfermar. El peligro es para quienes no han recibido el biológico.
La transmisión del virus es por vía aérea, a través de gotículas o aerosoles. Este puede permanecer en el aire o en las superficies hasta por dos horas.
“Ni siquiera tiene que estar usted en contacto con la persona. Si esta tosió y dejó gotículas en superficies, y usted está en un espacio cerrado, puede infectarse. Pero aquí el punto es en personas susceptibles”, dice Sandoval.
Agrega que el sarampión es sumamente contagioso desde cuatro días antes de que la persona presente rash —sarpullido—, cuando comienzan la fiebre, tos o conjuntivitis, y hasta cuatro días después de tener lesiones en la piel. Es una ventana de hasta tres semanas desde el primer contacto. Una persona con sarampión puede contagiar al 90% de susceptibles a su alrededor.
Hay que actuar rápido
Los últimos casos autóctonos de sarampión reportados en Guatemala ocurrieron en 1997, y en 2018 se registró uno importado.
El pasado 2 de enero se informó de los primeros cinco casos positivos en Santiago Atitlán, y las autoridades locales han identificado otros cinco, mientras que el Ministerio de Salud reportó uno en la Ciudad de Guatemala. Todos tienen en común haber estado en el municipio durante las fiestas de fin de año, y una actividad religiosa que congregó a cientos de personas de distintos puntos de Guatemala y de otros países sería el origen del brote.
Sandoval menciona que la rapidez con que se actúe es clave, tomando en cuenta la velocidad con que se propaga el virus. Hay que rastrear e identificar a “todas” las personas que pudieron estar en el evento, monitorearlas y aislar los casos sospechosos: quienes tengan cualquiera de los síntomas. El uso de mascarilla es obligatorio, y se deben hacer pruebas de laboratorio para cortar las cadenas de transmisión.
“Hay que vacunar a todo el que no esté vacunado. En brotes deberíamos tener una búsqueda activa de las personas que estuvieron en contacto (con los casos positivos) y darles seguimiento, porque los síntomas son muy generales. Podría confundirse con una influenza, zika o dengue. Debería preguntárseles si en ese período de 21 días han tenido síntomas y hacerles la prueba”, agrega, pues el sarampión no es una enfermedad benigna: es altamente contagiosa.
La prioridad son los niños menores de un año, las mujeres embarazadas, las personas inmunosuprimidas y el personal sanitario. Aunque hay un brote, no se trata de vacunar indiscriminadamente a todos los adultos: hay que evaluar los casos, agrega Sandoval. Lo que debe haber son brigadas que salgan a inmunizar a quienes lo necesiten, y no esperar a que lleguen a los servicios de salud. Hay que abrir espacios comunales para alcanzar a más población. La estrategia debe ser “agresiva”, concluye.
Las personas que asistieron al evento religioso en Santiago Atitlán deben acudir a los servicios de salud para ser evaluadas, pues de los contagios primarios pueden surgir casos secundarios y así diseminarse por el país. Eso es lo que hay que evitar.
Personal de Salud en Santiago Atitlán conforma 20 equipos para rastrear contactos de casos positivos por sarampión.
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Sarampión en Guatemala: Salud activa búsqueda de casos e intensifica vacunación en Santiago Atitlán, que abarcará 9 mil hogares
Personal de Salud en Santiago Atitlán conforma 20 equipos para rastrear contactos de casos positivos por sarampión.
Personal de Salud rastrea contactos de casos positivos de sarampión en Santiago Atitlán, tras brote en evento religioso. (Foto Prensa Libre: Belinda Martínez)
En Santiago Atitlán, Sololá, ya se reportan 10 casos de sarampión relacionados con el brote que el Ministerio de Salud informó el pasado 9 de enero.
La alerta comenzó con cinco casos de personas que asistieron a una actividad religiosa en el municipio. Las autoridades de salud locales señalan a dos pacientes más con diagnóstico clínico, y otros tres están pendientes de recibir el resultado del Laboratorio Nacional.
Al reporte se suma un joven de 14 años en la Ciudad de Guatemala, que dio positivo por sarampión. Estuvo de visita en Santiago Atitlán cuando se originó el brote en diciembre pasado.
La médico Rebeca Chiyal, encargada del Área de Salud en Santiago Atitlán, menciona que, debido a la diseminación acelerada del sarampión, se ha activado un plan de contingencia para realizar una búsqueda activa comunitaria y llevar a cabo una vacunación de bloqueo en la población.
“Se distribuyeron (el lunes pasado) 13 grupos para buscar a los contactos (de los pacientes). Nos guiamos por un croquis. Hemos identificado que esos 10 casos ya abarcaron casi todos los cantones del casco urbano”, dijo Chiyal.
Cada grupo visitará en promedio 25 viviendas, y para este martes se espera conformar otros siete equipos. La meta es cubrir las 9 mil viviendas del casco urbano de Santiago Atitlán en un lapso de dos semanas, con búsqueda activa de casos y vacunación.
“De las personas que salieron positivas, tenemos que localizar primero a todos sus contactos y vacunarlos. Seguir la ruta de viaje, no importa si es local o fuera del municipio, porque eso nos ayudará a realizar vacunación de bloqueo. Es importante tener el historial de cada persona: de dónde viajó, con quiénes tuvo contacto, su círculo familiar. Todo eso lo estamos trabajando desde el 2 de enero, cuando se notificó el primer caso”, agregó.
En conversación con las autoridades de Educación de la localidad, Chiyal refiere que se acordó que el ciclo escolar del 2026 en los colegios privados y por cooperativa comenzará a distancia. También han realizado jornadas de información con la población para que conozca que el sarampión es una enfermedad inmunoprevenible, sus síntomas y la importancia de la prevención, además de evitar las aglomeraciones.
“Lo que queremos es mantener la contención de casos y que no se salga de control (la propagación del virus)”, mencionó la médico encargada del Área de Salud en Santiago Atitlán.

Propagación
Nancy Sandoval, de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), menciona que el virus del sarampión es uno de los más virulentos. El índice de reproducción —conocido como RO— está entre 12 y 18, con lo que, en promedio, alguien infectado puede enfermar a entre 12 y 18 personas susceptibles, es decir, que no estén vacunadas.
La vacuna tiene un nivel de protección del 97% a lo largo de la vida, pues el cuerpo desarrolla memoria inmunológica. Por ello, quien tenga las dos dosis recomendadas puede no enfermar. El peligro es para quienes no han recibido el biológico.
La transmisión del virus es por vía aérea, a través de gotículas o aerosoles. Este puede permanecer en el aire o en las superficies hasta por dos horas.
“Ni siquiera tiene que estar usted en contacto con la persona. Si esta tosió y dejó gotículas en superficies, y usted está en un espacio cerrado, puede infectarse. Pero aquí el punto es en personas susceptibles”, dice Sandoval.
Agrega que el sarampión es sumamente contagioso desde cuatro días antes de que la persona presente rash —sarpullido—, cuando comienzan la fiebre, tos o conjuntivitis, y hasta cuatro días después de tener lesiones en la piel. Es una ventana de hasta tres semanas desde el primer contacto. Una persona con sarampión puede contagiar al 90% de susceptibles a su alrededor.
Hay que actuar rápido
Los últimos casos autóctonos de sarampión reportados en Guatemala ocurrieron en 1997, y en 2018 se registró uno importado.
El pasado 2 de enero se informó de los primeros cinco casos positivos en Santiago Atitlán, y las autoridades locales han identificado otros cinco, mientras que el Ministerio de Salud reportó uno en la Ciudad de Guatemala. Todos tienen en común haber estado en el municipio durante las fiestas de fin de año, y una actividad religiosa que congregó a cientos de personas de distintos puntos de Guatemala y de otros países sería el origen del brote.
Sandoval menciona que la rapidez con que se actúe es clave, tomando en cuenta la velocidad con que se propaga el virus. Hay que rastrear e identificar a “todas” las personas que pudieron estar en el evento, monitorearlas y aislar los casos sospechosos: quienes tengan cualquiera de los síntomas. El uso de mascarilla es obligatorio, y se deben hacer pruebas de laboratorio para cortar las cadenas de transmisión.
“Hay que vacunar a todo el que no esté vacunado. En brotes deberíamos tener una búsqueda activa de las personas que estuvieron en contacto (con los casos positivos) y darles seguimiento, porque los síntomas son muy generales. Podría confundirse con una influenza, zika o dengue. Debería preguntárseles si en ese período de 21 días han tenido síntomas y hacerles la prueba”, agrega, pues el sarampión no es una enfermedad benigna: es altamente contagiosa.
La prioridad son los niños menores de un año, las mujeres embarazadas, las personas inmunosuprimidas y el personal sanitario. Aunque hay un brote, no se trata de vacunar indiscriminadamente a todos los adultos: hay que evaluar los casos, agrega Sandoval. Lo que debe haber son brigadas que salgan a inmunizar a quienes lo necesiten, y no esperar a que lleguen a los servicios de salud. Hay que abrir espacios comunales para alcanzar a más población. La estrategia debe ser “agresiva”, concluye.
Las personas que asistieron al evento religioso en Santiago Atitlán deben acudir a los servicios de salud para ser evaluadas, pues de los contagios primarios pueden surgir casos secundarios y así diseminarse por el país. Eso es lo que hay que evitar.
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Prensa Libre | Guatemala


