El termómetro marcaba -20ºC cuando a las 00.24 de la madrugada las sirenas antiaéreas sacaron a los habitantes de Kiev de la duda sobre si la tregua energética de una semana anunciada por Donald Trump cinco días antes seguía en pie. Las explosiones que se empezaron a oír media hora después y se extendieron durante toda la madrugada confirmaron que Rusia estaba lanzando otro gran ataque contra el país este martes, en la noche más fría del peor invierno de la guerra, que se acerca a su quinto año. Cerca de las 10.00 de la mañana, las alarmas volvieron a sonar.
El presidente estadounidense aseguró que Putin se había comprometido a no embestir contra la infraestructura energética durante una semana
El termómetro marcaba -20ºC cuando a las 00.24 de la noche las sirenas antiaéreas sacaron a los habitantes de Kiev de la duda sobre si la tregua energética de una semana anunciada por Donald Trump cinco días antes seguía en pie. Las explosiones que se empezaron a escuchar media hora después y se extendieron durante la madrugada confirmaron que Rusia estaba lanzando otro gran ataque contra el país este martes, en la noche más fría del peor invierno de la guerra, que se acerca a su quinto año.
Además de en la capital, se registraron explosiones en infraestructuras energéticas y viviendas en Járkov, Sumi, Odesa, Dnipró, Zaporiyia y otras regiones. Moscú empleó unos 450 drones bombas y más de 60 misiles, balísticos y de crucero, según el ministro ucranio de Exteriores, Andrii Sibiha. “Putin esperó a que bajasen las temperaturas y acumuló drones y misiles para continuar sus ataques genocidas contra el pueblo ucranio”, afirmó el ministro en redes sociales.
DTEK, la mayor empresa energética del país, informó a las 8.00 de que el ataque había dañado centrales térmicas. Este es el noveno ataque a gran escala en estas instalaciones desde octubre de 2025. Desde el inicio de la invasión, estas centrales han sufrido más de 220 embestidas.
En la capital, las autoridades locales informaron de que 1.170 edificios se encontraban sin calefacción como resultado del ataque y se efectuaron cortes de luz de emergencia en dos distritos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el jueves pasado que su homólogo ruso, Vladímir Putin, se había comprometido a no atacar la infraestructura energética ucrania durante una semana. Moscú confirmó después esa conversación, pero apuntó al domingo 1 de febrero como límite. Es decir, cuatro días y no una semana.
Los días más helados del vórtice polar que azota el hemisferio norte estaban previstos desde ese domingo hasta el jueves. La población sobrevive a las temperaturas extremas de este invierno con cortes de agua, luz y gas que en algunos casos duran ya semanas. Moscú azota sistemáticamente las infraestructuras energéticas ucranias desde el principio de la invasión a gran escala en 2022.
Cuando está a punto de cumplirse el cuarto aniversario del inicio de la guerra, las instalaciones están en estado crítico. El ánimo de los ucranios, también. Mientras escuchaban las explosiones, muchos se preguntaban cuántos días más sin agua, luz o calefacción les iba a dejar el nuevo ataque. Cientos de edificios de viviendas de la capital aún no se habían recuperado del último, el 24 de enero, y de un apagón masivo el sábado.

En Ucrania interpretaron la promesa de una tregua de Moscú como una simple pausa para prepararse para un nuevo ataque, sin tener claro cuánto duraría. Kiev se comprometió a no disparar tampoco al sector energético ruso. El lunes, el presidente, Volodímir Zelenski, informó de que en las últimas 24 horas, se habían registrado ataques en instalaciones energéticas en poblaciones del frente y de la frontera con Rusia, pero que no había habido ataques con misiles ni drones bombas en la infraestructura energética. Un día antes, el domingo, Rusia atacó con drones un autobús con mineros de Dtek, la mayor empresa energética del país, y mató a 12 de sus ocupantes. Si había dudas sobre si la tregua se había terminado, Moscú terminó de despejarlas unas horas después.
Kiev esperaba una desescalada para apoyar los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto. El ataque de este martes se ha producido mientras la delegación ucrania viajaba hacia Abu Dabi para celebrar una nueva ronda de conversaciones trilaterales con Estados Unidos y Rusia este miércoles y jueves. También, horas antes de la visita prevista a Kiev del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuando Ucrania clama a los aliados por más defensas antiaéreas.
En su tuit tras el ataque, el ministro de Exteriores llamó a aumentar la presión sobre Moscú. “El mundo tiene las herramientas necesarias”, dijo, y apuntó hacia varias medidas concretas: “Privando a la maquinaria bélica rusa de los ingresos energéticos y del acceso a la tecnología. Aislar al régimen ruso. Detener y confiscar los petroleros ilegales de Rusia.”
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