
Deporte Nacional
Quién es Esaú Diéguez: la historia del entrenador guatemalteco que busca hacer campeón mundial a Lester Martínez
El entrenador guatemalteco repasa su infancia en Huehuetenango, su migración a Estados Unidos y el sueño de ver a Lester Martínez convertirse en el primer campeón mundial de Guatemala.
El entrenador guatemalteco Esaú Diéguez, durante una de las más recientes prácticas con Léster Martínez. (Foto Prensa Libre: Cortesía Esaú Diéguez(.
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En los rincones más humildes muchas veces nacen las historias más grandes. La vida de Esaú Diéguez comenzó entre las montañas de Huehuetenango y las calles de Santa Cruz Barillas, donde desde niño aprendió que el esfuerzo diario es parte del camino. Antes de conocer un gimnasio o ponerse unos guantes de boxeo, su realidad era la de muchos niños del interior del país: trabajar para ayudar en casa. Lustrar zapatos fue una de esas primeras labores que le enseñaron disciplina, paciencia y el valor de ganarse cada oportunidad.
En un pueblo donde el boxeo apenas se veía y donde ni siquiera era común tener televisión, el destino empezó a abrirse paso de manera inesperada. Inspirado por sus hermanos mayores y movido por una curiosidad que pronto se convirtió en pasión, Diéguez descubrió en el boxeo algo más que un deporte: encontró una escuela de vida.
Los años lo llevaron a migrar a Estados Unidos, primero en busca de oportunidades y luego con un nuevo propósito dentro del ring. Aunque su carrera como boxeador profesional no fue la que soñaba, la historia no terminó ahí. Con determinación transformó las derrotas en aprendizaje y decidió formar a otros peleadores. Hoy, desde los gimnasios de Omaha, Nebraska, forma parte de uno de los equipos más respetados del boxeo mundial y mantiene intacto un sueño que lo conecta con su tierra: ver a un guatemalteco convertirse en campeón del mundo.
En entrevista con Prensa Libre, Diéguez repasa su infancia, su migración, su camino en el boxeo y la ilusión de hacer historia junto con el pugilista guatemalteco Lester Martínez.
¿Quién es Esaú Diéguez y cómo fue su vida en Guatemala antes de migrar a Estados Unidos?
Nací en San Miguel Acatán, Huehuetenango, pero crecí en Santa Cruz Barillas. Mis inicios en el deporte fueron a finales de 1987 y principios de 1988. Siempre digo que fue parte de los planes de Dios, porque en el pueblo ni siquiera teníamos televisión y casi no veíamos boxeo. Algunos vecinos tenían televisión, pero aun así no era un deporte que se viera mucho.
¿Cómo empezó su relación con el boxeo?
Tengo dos hermanos mayores y ellos comenzaron a boxear antes que yo. No sé cómo consiguieron unos guantes, pero peleaban entre ellos y con amigos. Yo iba a verlos y poco a poco también empecé a participar.
A mí me gustaba mucho el futbol cuando era niño, pero cuando comencé a practicar boxeo sentí algo diferente: la disciplina, el esfuerzo y el reto personal. Desde 1988 el boxeo se convirtió en mi vida.
Usted también fue boxeador. ¿Cómo fue esa etapa?
Empecé a pelear como amateur en febrero de 1988 y mi última pelea en Guatemala fue en septiembre de 1992. Después inicié mi carrera profesional en Estados Unidos.
Lamentablemente no me fue como esperaba. El boxeo también es un negocio y hay muchas cosas que uno no conoce al principio. Con el tiempo mi récord no era bueno y la edad empezó a alcanzarme.
¿Cuándo decide convertirse en entrenador?
En 2004 tomé la decisión de dedicarme a entrenar. Siempre había niños que querían aprender y empecé a trabajar con muchos jóvenes, especialmente latinos, en Omaha, Nebraska.
Me di cuenta de que disfrutaba mucho enseñarles. Pensé: si no pude ser campeón del mundo como boxeador, ¿por qué no intentar lograr algo grande como entrenador?
¿Cómo fue su llegada a Estados Unidos?
La verdad, venir a Estados Unidos no estaba en mis planes. Yo me gradué como maestro en Guatemala en 1991. Ese mismo año falleció mi madre y eso cambió muchas cosas en mi vida.
Primero llegué a Los Ángeles y viví allí siete años. En ese tiempo seguí boxeando. Después me mudé a Nebraska, donde finalmente decidí enfocarme en mi carrera como entrenador.
¿Cómo comenzó su camino dentro del equipo que hoy es reconocido a nivel mundial?
Cuando llegué a Omaha conocí a Terence Crawford. Él era un adolescente de unos 14 o 15 años, pero ya tenía bastante experiencia en el boxeo amateur.
En ese gimnasio también estaban Brian “BoMac” McIntyre, Red Spikes y Bernard Davis. Todos éramos boxeadores en ese momento y con el tiempo formamos un equipo. Con los años fuimos creciendo y hoy somos un equipo reconocido en el boxeo mundial.
¿Qué recuerda del momento en que Crawford se convirtió en campeón del mundo?
Fue algo inexplicable. Recuerdo que años antes había peleado en El Salvador representando a Quetzaltenango y escuchar “Luna de Xelajú” fuera de Guatemala me hizo llorar de emoción. Cuando Crawford ganó el título mundial fue una emoción similar.

Ahora también trabaja con el guatemalteco Lester Martínez. ¿Qué significa para usted esa posibilidad de hacer historia con él?
Es un sueño muy grande. Siempre he dicho que, si no podía estar en la esquina del primer campeón del mundo de Guatemala, al menos quería verlo en vida.
Ahora existe la posibilidad de estar en la esquina de Lester cuando lo logre. Él es muy disciplinado y trabajador. Mi deseo es que él sea el primero de muchos campeones guatemaltecos.

Después de todo este camino, ¿qué mensaje le deja al boxeo guatemalteco?
En Guatemala hay talento. Lo que se necesita es disciplina y entender el proceso para llegar al nivel profesional mundial.
Mi sueño es que Lester sea el primero, pero que después vengan muchos más boxeadores guatemaltecos que representen al país en lo más alto del boxeo.
El entrenador guatemalteco repasa su infancia en Huehuetenango, su migración a Estados Unidos y el sueño de ver a Lester Martínez convertirse en el primer campeón mundial de Guatemala.
Deporte Nacional
Quién es Esaú Diéguez: la historia del entrenador guatemalteco que busca hacer campeón mundial a Lester Martínez
El entrenador guatemalteco repasa su infancia en Huehuetenango, su migración a Estados Unidos y el sueño de ver a Lester Martínez convertirse en el primer campeón mundial de Guatemala.
El entrenador guatemalteco Esaú Diéguez, durante una de las más recientes prácticas con Léster Martínez. (Foto Prensa Libre: Cortesía Esaú Diéguez(.
En los rincones más humildes muchas veces nacen las historias más grandes. La vida de Esaú Diéguez comenzó entre las montañas de Huehuetenango y las calles de Santa Cruz Barillas, donde desde niño aprendió que el esfuerzo diario es parte del camino. Antes de conocer un gimnasio o ponerse unos guantes de boxeo, su realidad era la de muchos niños del interior del país: trabajar para ayudar en casa. Lustrar zapatos fue una de esas primeras labores que le enseñaron disciplina, paciencia y el valor de ganarse cada oportunidad.
En un pueblo donde el boxeo apenas se veía y donde ni siquiera era común tener televisión, el destino empezó a abrirse paso de manera inesperada. Inspirado por sus hermanos mayores y movido por una curiosidad que pronto se convirtió en pasión, Diéguez descubrió en el boxeo algo más que un deporte: encontró una escuela de vida.
Los años lo llevaron a migrar a Estados Unidos, primero en busca de oportunidades y luego con un nuevo propósito dentro del ring. Aunque su carrera como boxeador profesional no fue la que soñaba, la historia no terminó ahí. Con determinación transformó las derrotas en aprendizaje y decidió formar a otros peleadores. Hoy, desde los gimnasios de Omaha, Nebraska, forma parte de uno de los equipos más respetados del boxeo mundial y mantiene intacto un sueño que lo conecta con su tierra: ver a un guatemalteco convertirse en campeón del mundo.
En entrevista con Prensa Libre, Diéguez repasa su infancia, su migración, su camino en el boxeo y la ilusión de hacer historia junto con el pugilista guatemalteco Lester Martínez.
¿Quién es Esaú Diéguez y cómo fue su vida en Guatemala antes de migrar a Estados Unidos?
Nací en San Miguel Acatán, Huehuetenango, pero crecí en Santa Cruz Barillas. Mis inicios en el deporte fueron a finales de 1987 y principios de 1988. Siempre digo que fue parte de los planes de Dios, porque en el pueblo ni siquiera teníamos televisión y casi no veíamos boxeo. Algunos vecinos tenían televisión, pero aun así no era un deporte que se viera mucho.
¿Cómo empezó su relación con el boxeo?
Tengo dos hermanos mayores y ellos comenzaron a boxear antes que yo. No sé cómo consiguieron unos guantes, pero peleaban entre ellos y con amigos. Yo iba a verlos y poco a poco también empecé a participar.
A mí me gustaba mucho el futbol cuando era niño, pero cuando comencé a practicar boxeo sentí algo diferente: la disciplina, el esfuerzo y el reto personal. Desde 1988 el boxeo se convirtió en mi vida.
Usted también fue boxeador. ¿Cómo fue esa etapa?
Empecé a pelear como amateur en febrero de 1988 y mi última pelea en Guatemala fue en septiembre de 1992. Después inicié mi carrera profesional en Estados Unidos.
Lamentablemente no me fue como esperaba. El boxeo también es un negocio y hay muchas cosas que uno no conoce al principio. Con el tiempo mi récord no era bueno y la edad empezó a alcanzarme.
¿Cuándo decide convertirse en entrenador?
En 2004 tomé la decisión de dedicarme a entrenar. Siempre había niños que querían aprender y empecé a trabajar con muchos jóvenes, especialmente latinos, en Omaha, Nebraska.
Me di cuenta de que disfrutaba mucho enseñarles. Pensé: si no pude ser campeón del mundo como boxeador, ¿por qué no intentar lograr algo grande como entrenador?
¿Cómo fue su llegada a Estados Unidos?
La verdad, venir a Estados Unidos no estaba en mis planes. Yo me gradué como maestro en Guatemala en 1991. Ese mismo año falleció mi madre y eso cambió muchas cosas en mi vida.
Primero llegué a Los Ángeles y viví allí siete años. En ese tiempo seguí boxeando. Después me mudé a Nebraska, donde finalmente decidí enfocarme en mi carrera como entrenador.
¿Cómo comenzó su camino dentro del equipo que hoy es reconocido a nivel mundial?
Cuando llegué a Omaha conocí a Terence Crawford. Él era un adolescente de unos 14 o 15 años, pero ya tenía bastante experiencia en el boxeo amateur.
En ese gimnasio también estaban Brian “BoMac” McIntyre, Red Spikes y Bernard Davis. Todos éramos boxeadores en ese momento y con el tiempo formamos un equipo. Con los años fuimos creciendo y hoy somos un equipo reconocido en el boxeo mundial.
¿Qué recuerda del momento en que Crawford se convirtió en campeón del mundo?
Fue algo inexplicable. Recuerdo que años antes había peleado en El Salvador representando a Quetzaltenango y escuchar “Luna de Xelajú” fuera de Guatemala me hizo llorar de emoción. Cuando Crawford ganó el título mundial fue una emoción similar.

Ahora también trabaja con el guatemalteco Lester Martínez. ¿Qué significa para usted esa posibilidad de hacer historia con él?
Es un sueño muy grande. Siempre he dicho que, si no podía estar en la esquina del primer campeón del mundo de Guatemala, al menos quería verlo en vida.
Ahora existe la posibilidad de estar en la esquina de Lester cuando lo logre. Él es muy disciplinado y trabajador. Mi deseo es que él sea el primero de muchos campeones guatemaltecos.

Después de todo este camino, ¿qué mensaje le deja al boxeo guatemalteco?
En Guatemala hay talento. Lo que se necesita es disciplina y entender el proceso para llegar al nivel profesional mundial.
Mi sueño es que Lester sea el primero, pero que después vengan muchos más boxeadores guatemaltecos que representen al país en lo más alto del boxeo.
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