Nueva York da la bienvenida a Mamdani con una multitudinaria fiesta callejera: “Gobernaré con audacia y sin pedir perdón”

Lo dijo el gobernador Mario Cuomo, y lo repitió en noviembre el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, el día de su contundente victoria electoral: “Se hace campaña con poesía, pero se gobierna en prosa”. El tiempo de la prosa empezó con un poema este jueves pasadas las 14.00 hora local (20.00 en la España peninsular). Se titula Proof (prueba), y el escritor Cornelius Eady lo compuso para declamarlo en la toma de posesión de Mamdani en las escaleras del Ayuntamiento. Dice: “Nueva York, / donde tu afortunado yo / espera tu / llegada, / donde siempre hay tierra / para tus raíces. / Este es nuestro momento”.

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 Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez bendicen al nuevo alcalde en su toma de posesión. Miles de personas se reúnen en Manhattan pese a las temperaturas bajo cero  

Lo dijo el gobernador Mario Cuomo, y lo repitió en noviembre el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, el día de su contundente victoria electoral: “Se hace campaña con poesía, pero se gobierna en prosa”. El tiempo de la prosa empezó con un poema este jueves pasadas las 14.00 hora local (20.00 en la España peninsular). El escritor Cornelius Eady lo compuso para ser declamado en la toma de posesión de Mamdani en las escaleras del Ayuntamiento. Dice: “Nueva York, / donde tu afortunado yo / espera tu / llegada, / donde siempre hay tierra / para tus raíces. / Este es nuestro momento”.

“Hoy empieza una nueva era”, dijo después Mamdani a la multitud que lo acompañó mientras hacía historia como el primer alcalde musulmán de la ciudad. Fue al principio de un largo e inspirado discurso en el que prometió que su alcaldía sería “de los neoyorquinos, por los neoyorquinos y para los neoyorquinos”, y que “esta ciudad nunca más será solo para los que pueden permitírsela”.

“Gobernaremos sin miedo y con audacia”, advirtió Mamdani durante su intervención, interrumpida a lo lejos por el ruido de una protesta organizada por una pequeña muchedumbre que empuñaba banderas de Israel. “Transformaremos la cultura de este Ayuntamiento, que dejará atrás el secretismo para abrazar la transparencia, que rendirá cuentas a todos los neoyorquinos, y no a ningún multimillonario u oligarca que crea que puede comprar nuestra democracia. Gobernaremos sin vergüenza ni inseguridad, sin disculparnos por nuestras convicciones. Fui elegido como socialista democrático y gobernaré como tal. No abandonaré mis principios por miedo a ser considerado un radical”.

El nuevo alcalde aseguró que estaría pendiente de todos sus vecinos, también de “aquellos que en el Bronx votaron por Donald Trump en las últimas presidenciales”, y no solo de los que lo votaron. “El movimiento que iniciamos hace más de un año no terminó con la elección”, añadió. “Tampoco terminará esta tarde; seguirá vivo en cada batalla que libraremos juntos”.

La ceremonia empezó con el himno estadounidense y ante una multitud que peleó durante horas contra el frío. La ciudad amaneció con resaca, bajo cero y tímidamente cubierta de nieve, lista para una fiesta multitudinaria pensada para desbordar las calles del Bajo Manhattan aledañas al Ayuntamiento, donde el joven alcalde, de 34 años, musulmán nacido en Uganda, juró el cargo de nuevo en una jornada histórica (otra). Era su segundo juramento del día: el primero fue una celebración durante los primeros minutos del nuevo año, en la intimidad y bajo tierra, en la vieja estación de metro del Ayuntamiento, en desuso desde la II Guerra Mundial.

Además de Eady, el programa incluyó un dj, que pinchó mucho Stevie Wonder, Bad Bunny y Masters at Work, una llamada al rezo de un imam, flanqueado por representantes de las otras principales religiones, actuaciones musicales y un coro de Staten Island. También está citado Bernie Sanders, senador por Vermont y la figura que inspiró a Mamdani a meterse en política. Este le iba a tomar el juramento al nuevo alcalde bajo las banderas de los cinco distritos y sobre un Corán que perteneció al escritor y activista afropuertorriqueño Arturo Schomburg, hoy atesorado por la Biblioteca Pública de Nueva York, que lo prestó en un gesto histórico: nunca antes un alcalde había usado el texto sagrado del islam para asumir su responsabilidad.

El gesto estuvo cargado de simbolismo en la ciudad del 11-S y no lejos de donde dos enormes huecos recuerdan en un emocionante memorial dónde estaban las Torres Gemelas. Tras aquel atentado, con el que empezó ese mismo siglo XXI que este jueves se adentró en su segundo cuarto, la comunidad musulmana de la ciudad sufrió un señalamiento denunciado por Mamdani en su campaña. Que ahora uno de ellos vaya a tomar el bastón de mando fue un antes y un después para los musulmanes de la ciudad, pero también para la comunidad con raíces en Asia del Sur: el político es hijo de la cineasta india Mira Nair y del académico ugandés Mahmoud Mamdani.

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En la zona de acceso solo para los invitados, unos 4.000, estos esperaban ateridos de frío, sentados en unas sillas de madera en la explanada del Ayuntamiento que la congresista por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez fuera la primera en tomar la palabra.

“Celebramos hoy también a los centenares de miles de funcionarios que se ponen hoy manos a la obra para hacer posible una nueva era para la mejor ciudad del mundo. Hemos elegido optimismo frente a miedo; prosperidad para muchos y no solo riqueza para unos pocos“, dijo Ocasio-Cortez, cuya fenomenal irrupción en política en 2018 desde el lado más progresista del Partido Demócrata sentó las bases para lo que llegaría con Mamdani. “Si podemos lograrlo aquí, podremos hacerlo en cualquier lugar”, remató, en una cita a Sinatra.

Ascenso meteórico

Aunque el ascenso del nuevo alcalde resiste las comparaciones: hace justo un año era un candidato del Partido Socialista Democrático de América, al que las encuestas le daban un 1%. Desesperado por llamar la atención de sus vecinos con un mensaje basado en los desvelos de la clase obrera y en sujetar el coste de la vida, dio la bienvenida a 2025 honrando una vieja tradición neoyorquina: darse un chapuzón en las gélidas aguas de Coney Island.

Este 1 de enero, le espera un baño de masas. La organización se preparó para la asistencia de miles de personas, entre sus fans, vestidos con gorros que dicen Zohran en letras grandes con su ya inconfundible mezcla de colores naranja-morado, curiosos llegados de los cinco distritos de Nueva York y de todo Estados Unidos y turistas que no quisieron perderse la atracción.

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Todos estaban invitados a la block party de Mamdani, que el nuevo alcalde organizó inspirada en las que los primeros raperos montaban en el Bronx. La ciudad ha colocado pantallas gigantes para que los asistentes pudieran seguir la retransmisión de la ceremonia.

Fue otra novedad (hasta ahora, los alcaldes habían limitado el acto a los cerca de cuatro mil invitados que caben en el recinto del Ayuntamiento), además de otra prueba del talento para la puesta en escena de Mamdani, que jalonó su campaña, construida sobre su indudable carisma y un dominio fuera de lo común de las redes sociales, de gestos como el de la noche en la que caminó Manhattan de norte a sur o cuando cruzó el puente de Brooklyn a pie el día de las elecciones.

Promesas de campaña

Aquel fue el tiempo de la poesía. El de la prosa comienza con los 8,5 millones de habitantes de la ciudad más poblada de Estados Unidos pendientes de su desempeño y de si será capaz de cumplir las promesas con las que conquistó poco más de la mitad del voto. ¿Pondrá en funcionamiento los autobuses gratis? ¿Congelará los alquileres de los pisos de renta controlada? ¿De dónde piensa sacar los 6.000 millones de dólares necesarios para financiar el acceso universal a las guarderías? ¿Y cómo logrará humanizar a la policía de Nueva York sin que la delincuencia crezca?

Nadie tendrá respuesta a esas preguntas, y los asistentes a la fiesta de Mamdani, muchos de ellos, preparados para algún tipo de decepción, parecían este jueves dispuestos a aparcarlas, al menos, hasta que transcurran los famosos 100 días de gracia que tradicionalmente se conceden a los políticos y que empiezan con el nuevo año en las escaleras del Ayuntamiento de la capital oficiosa del mundo, lista para inaugurar una nueva era.

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