Muere tiroteado Saif al Islam Gadafi, heredero político del dictador de Libia depuesto 2011

Saif al Islam (Espada del Islam) Gadafi, hijo predilecto y heredero político del dictador Muamar Gadafi, que controló el poder en Libia durante más de cuatro décadas, ha muerto tiroteado este martes a los 53 años en su casa en el país norteafricano, según han informado fuentes de su entorno. Medios libios citados por las agencias internaciones de noticias aseguraron que fue abatido por cuatro pistoleros cerca de Zintan, 160 kilómetros al suroeste de Trípoli, la capital, tras haber desactivado los sistemas de alarma y vigilancia de la vivienda.

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 El hijo predilecto del autócrata Gadafi, que controló el país durante 42 años, intentó presentarse a las elecciones en 2021 tras una década de cárcel y ostracismo  

Saif al Islam (Espada del Islam) Gadafi, hijo predilecto y heredero político del dictador Muamar Gadafi, que controló el poder en Libia durante más de cuatro décadas, ha muerto tiroteado este martes a los 53 años en su casa en el país norteafricano, según han informado fuentes de su entorno. Medios libios citados por las agencias internaciones de noticias aseguraron que fue abatido por cuatro pistoleros cerca de Zintan, 160 kilómetros al suroeste de Trípoli, la capital, tras haber desactivado los sistemas de alarma y vigilancia de la vivienda.

Su padre le convirtió en número dos del régimen dos años antes del estallido de las revueltas de la Primavera Árabe que acabaron en 2011 con el derrocamiento y el asesinato del autócrata libio. Saif al Islam había encabezado entonces sin éxito la represión contra los rebeldes, que recibieron amplio apoyo militar de países occidentales.

Capturado en pleno desierto cuando huía disfrazado de beduino hacia Níger tras la caída del régimen, permaneció encarcelado durante seis años por una milicia en la ciudad de Zintan. El Tribunal Penal Internacional emitió en mayo de 2011 una orden de búsqueda internacional en su contra por delitos contra la humanidad. Un tribunal de Trípoli le condenó también a la pena de muerte en 2015 tras acusarle de la muerte de manifestantes contra la dictadura. Pero la milicia que lo mantuvo preso durante seis años lo puso en libertad en 2017.

Tras cuatro años en paradero desconocido, reapareció en público en 2021, visiblemente envejecido durante el ostracismo, para intentar presentar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2021, que finalmente no se llevaron a cabo.

Saif el Islam se doctoró en 2008 en la London School of Economics y fue hasta 2011 la imagen reformadora del régimen. Lo mismo se fotografiaba como cazador de cetrería en el desierto que con tigres amaestrados en su jaima. Fomentó la llegada de inversores extranjeros y apoyó la reinserción de cientos de islamistas encarcelados por su padre en los años noventa del siglo pasado.

Actuó demás como medidor ante gobiernos extranjeros, mientras se presentaba como futuro dirigente libio. Entre otras misiones, negoció la inutilización de las armas de destrucción masiva que almacenaba su país y las compensaciones económicas a las víctimas del atentado de Lockerbie, la población de Escocia sobre la que se estrelló un avión comercial estadounidense en 1988, en una acción terrorista atribuida a agentes libios que causó 270 muertos.

Estaba llamado a sacar a Libia de su condición de paria internacional y ofrecer una cara amable de la dictadura mediante una reforma constitucional. Pero cuando llegó la Primavera Árabe, Saif el Islam pronunció un discurso en televisión en el que amenazaba con el índice en alto a los rebeldes. “Esto va a ser peor que Yugoslavia y que Irak. Ya lo veréis”, advirtió. Y añadió: “Vamos a luchar hasta el final. No vamos a dejar que se rían de nosotros”.

Saif al Islam Gaddafi

En una entrevista concedida al diario The New York Times, cuando anunció que iba a presentarse a las elecciones de 2021, expuso su deseo de regresar al poder. “He estado alejado del pueblo libio durante 10 años”, declaró. “Hay que volver despacio, despacio. Como un striptease. Hay que jugar un poco con las mentes”.

Libia, país rico en yacimientos de hidrocarburos y con poco más de siete millones de habitantes, se encuentra dividido de hecho en dos mitades. La occidental, donde se ha instalado el Gobierno con sede en Trípoli, internacionalmente reconocido y con apoyo explícito de Turquía, y la oriental, gobernada desde Bengasi y Tobruk por el mariscal Jalifa Hafter, quien cuenta con el respaldo de Egipto y Rusia.

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