Francia no considera que la guerra en Irán sea su guerra. Lo llevan repitiendo sus altos diplomáticos en todos los foros esta semana. Y lo ha subrayado esta mañana de nuevo el presidente francés, Emmanuel Macron. El país “no se involucrará en esta guerra”, aseguró en una sesión de preguntas y respuestas con internautas en Instagram.
París observa preocupada la derivada del conflicto en Irán y está dispuesta a contribuir con medios militares, pero pide un esfuerzo a las autoridades libanesas para combatir a Hezbolá
Francia no considera que la guerra en Irán sea su guerra. Lo llevan repitiendo sus altos diplomáticos en todos los foros esta semana. Y lo ha subrayado esta mañana de nuevo el presidente francés, Emmanuel Macron. El país “no se involucrará en esta guerra”, aseguró en una sesión de preguntas y respuestas con internautas en Instagram.
En ese intercambio, el jefe de Estado francés trató de tranquilizar a sus interlocutores ante la preocupación suscitada por la escalada militar provocada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán y que se ha extendido a la región. “Entiendo perfectamente y comprendo su preocupación, pero quería ser muy claro: Francia no forma parte de esta guerra. No estamos en combate y no vamos a involucrarnos en ella”, dijo Macron en respuesta a un joven internauta la noche del jueves.
Francia se ha visto arrastrada, como muchos otros países europeos, a realizar operaciones defensivas en el Mediterráneo y en la región del Golfo. Pero en ningún caso formará parte de ningún operativo con EE UU ni realizará actividades ofensivas.
Francia, además, tampoco permitirá el uso de sus bases aéreas a EE UU para misiones de combate en Irán. El país permitirá solo el uso de una de ellas con finalidades de reabastecimiento. El jefe del Estado Mayor francés tuvo que salir a dar explicaciones. Aviones militares estadounidenses “de apoyo” han sido autorizados en la base militar francesa de Base aérea 125 de Istres‑Le Tubé (sureste). El mando del ejército, sin embargo, aseguró haber obtenido una “total garantía” de que estos aparatos “no participan de ninguna manera en las operaciones llevadas a cabo por los EE UU en Irán”.
París está intentando armar una coalición para la protección de “la libertad de navegación”. El objetivo de la movilización es también asegurar el normal funcionamiento del estrecho de Ormuz y permitir que los barcos comerciales puedan seguir transportando, fundamentalmente, petróleo y gas licuado, remarcan fuentes diplomáticas. Ese canal, entre Irán y Omán, es clave, ya que supone la principal ruta para el transporte de crudo desde países como Arabia Saudí o Kuwait hacia otros lugares.
Francia, sin embargo, está muy preocupada con la derivada que el conflicto puede tener en Líbano, donde el país y el propio presidente se habían involucrado activamente en el proceso de paz con el desarme del grupo chií Hezbolá en favor de las Fuerzas Armadas libanesas y una conferencia específica sobre la región. La operación militar estadounidense altera ahora todos esos planes. La sensación en el Elíseo es que EE UU ha metido a Europa en un problema a través de una operación que se observa estratégicamente errónea.
Macron quiere establecer un plan para poner fin a las operaciones militares entre Hezbollah e Israel en Líbano. El presidente francés lo anunció la noche del jueves 5 de marzo en la red social X (Twitter). Según sus palabras, “todo debe hacerse para evitar que el Líbano sea arrastrado nuevamente a la guerra”. Macron subrayó la necesidad de reducir la escalada militar en la región, en un contexto de tensiones persistentes entre Israel y Hezbolá a lo largo de la frontera sur del Líbano. La intención del mandatario francés es impulsar una iniciativa diplomática que permita detener los enfrentamientos y prevenir una ampliación del conflicto.
Macron también anunció que se pondrán a disposición de las Fuerzas Armadas Libanesas vehículos blindados de transporte, así como apoyo operativo y logístico. Además, expresó su preocupación por el desplazamiento de decenas de miles de civiles libaneses que actualmente huyen del sur de Líbano. Por ello, decidió enviar de inmediato ayuda humanitaria para asistirlos. Según explicó, varias toneladas de medicamentos ya están en camino, junto con soluciones de alojamiento y asistencia básica.
Macron cree también que Hezbolá debe renunciar a las armas, respetar el interés nacional, demostrar que no es una milicia al servicio de intereses extranjeros y permitir que los libaneses se unan para preservar su país.
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