León XIV se convierte al fin en el Papa anti-Trump

Si se recuerda la elección de León XIV, hace ya casi un año, el 8 de mayo de 2025, la principal interpretación fue que era la respuesta de la Iglesia católica a Donald Trump, una especie de antídoto o incluso, un anti-Trump. Esa expectativa se desinfló rápidamente porque Robert Prevost casi desapareció, adoptó una actitud prudente y de observación que rehuía el enfrentamiento directo con el presidente de su país. Pero ha llegado a convertirse en esa figura con un rodeo táctico mucho más eficaz.

Seguir leyendo

 A un año de su elección, el choque del Pontífice con el líder estadounidense eleva su figura y pone a políticos y votantes de ultraderecha ante un dilema existencial: ¿de parte de quién están?  

Si se recuerda la elección de León XIV, hace ya casi un año, el 8 de mayo de 2025, la principal interpretación fue que era la respuesta de la Iglesia católica a Donald Trump, una especie de antídoto o incluso, un anti-Trump. Esa expectativa se desinfló rápidamente porque Robert Prevost casi desapareció, adoptó una actitud prudente y de observación que rehuía el enfrentamiento directo con el presidente de su país. Pero ha llegado a convertirse en esa figura con un rodeo táctico mucho más eficaz.

No lo ha buscado, ha sido casi sin querer. Paradójicamente, ha sido Trump el que lo ha obligado a ello al insultarlo este domingo y sacarle al Papa una réplica que ningún líder político le ha dado: “No tengo miedo a Trump”. El mandatario ha elevado al Pontífice como autoridad moral, ha terminado de darle estatura internacional y ha devuelto centralidad a la Iglesia católica. Sin hacer ruido, a su estilo, León XIV ya es el anti-Trump. Hay casi que remontarse a los tiempos medievales para encontrar un precedente de choque entre poder temporal y espiritual de este calibre.

“Hasta finales de 2025 era muy evidente que el Papa tenía la decisión de no presentarse como antagonista de Trump, pero la situación ha ido cambiando tanto que ha debido hacerlo, porque su silencio se hacía muy visible cuando un Gobierno empieza a usar el nombre de Dios y bombardea aquí y allá; era un problema para el Vaticano”, explica por teléfono Massimo Faggioli, experto en cristianismo en Estados Unidos en la era Trump y ahora profesor de teología del Trinity College de Dublín.

León XIV, en principio, delegaba la crítica a Trump en los obispos estadounidenses, pero en noviembre censuró la posible invasión de Venezuela y, a partir de enero de este año, ha sido cada vez más contundente en la defensa de los inmigrantes, del derecho internacional y contra la guerra. En el último mes ha respondido casi cada semana a los excesos verbales y épica bélica de tono religioso que llegaban de la Casa Blanca. Sin mencionar nunca a Trump, pero con dureza. La semana pasada habló de “delirios de omnipotencia”. El Domingo de Ramos recordó que Dios rechaza la guerra y las oraciones de quien la hace diciendo: “Vuestras manos están llenas de sangre”.

Justo en enero, tras un discurso al cuerpo diplomático en el que defendió a la ONU y el multilateralismo, el Pentágono convocó al nuncio vaticano en EE UU a una reunión, según ha trascendido ahora. Reconstrucciones periodísticas, rechazadas la semana pasada, describieron la cita como muy tensa y con amenazas que recordaban al Vaticano que se podía volver a los tiempos de Aviñón, en el siglo XIV, cuando se produjo un cambio de sede papal impuesto por la corona francesa. En todo caso, desde luego hubo un “franco” intercambio de opiniones, y el asunto central era el malestar de la Casa Blanca por las críticas del Papa.

“El golpe más duro fue cuando León XIV dijo en febrero que no iría a Estados Unidos. La Casa Blanca lo quería; este año es el 250 aniversario de la independencia, querían instrumentalizar el viaje”, apuntan fuentes vaticanas, que advierten de la construcción en EE UU de un nacional-catolicismo al estilo de los años treinta, con el añadido de la tecnocracia digital. “Trump tiene muy claro que una de las oposiciones reales más claras que tiene es la Iglesia católica liberal, con un pensamiento social sólido; por eso ataca”, señalan.

El efecto de este choque de visiones con un fuerte fondo religioso puede ser profundo en el voto católico y en el mundo político de la ultraderecha tanto en EE UU como en Europa, justo en el momento en que la derrota de Viktor Orbán en Hungría puede insinuar un cambio de rasante en el auge del populismo. En esencia, obliga a líderes y electores a decir con quién están: con el Papa o con Donald Trump.

En opinión de Faggioli, en EE UU compactará a la Iglesia católica, hasta ahora muy polarizada: “Ciertos obispos, teólogos y parlamentarios se ven ante un problema inmediato; no pueden hacer como que no ha pasado nada”. Este experto cree que se puede abrir una grieta interna entre las dos almas del trumpismo: el viejo conservadurismo republicano y la nueva ultraderecha tecnológica que no cree en la democracia y se reviste de valores mesiánicos. “Este movimiento ve a Trump como un líder religioso, un salvador de la nación. Es un fenómeno nuevo y hasta ahora les ha ido bien, pero esta vez creo que Trump ha metido los pies en un pantano del que no sé bien cómo saldrá”, comenta Faggioli.

No es casualidad que tras insultar al Papa, Trump publicara una foto creada con inteligencia artificial en la que se presentaba convertido en Cristo curando a un enfermo. Y tampoco que la retirara al cabo de unas horas tras una oleada de acusaciones de blasfemia. Está en una línea roja que arde.

La batalla de fondo es intensa en muchos países, también en Europa: la apropiación del discurso religioso y los valores cristianos por parte de la ultraderecha para dar una pátina de legitimidad moral a sus argumentos. Elegir entre el Papa o Trump pone en dificultad a líderes europeos, obligados a tomar partido. Por ejemplo, en Italia la primera ministra, Giorgia Meloni, que está pagando su amistad con Trump, este lunes fue acusada de guardar silencio sobre los ataques al Papa. Sobre todo después de haber proclamado en decenas de mítines, también en España con Vox, que era cristiana como bandera de identidad. Al final de la jornada, declaró que las palabras de Trump eran “inaceptables”.

El propio León XIV advirtió a los obispos españoles en noviembre del riesgo de que la ultraderecha manipule el mensaje cristiano, según desveló EL PAÍS. También en España lo ocurrido obligará a la Iglesia a cerrar filas con el Papa.

Ahora bien, si se piensa dónde estaba Francisco en esta pelea política, y cómo ha llegado a ella León XIV, ha cambiado totalmente el escenario. El papa argentino era casi el anticristo para los sectores más tradicionales, tildado de comunista o, en España, de podemita. Con este clima, Prevost dejó claro desde el principio que su prioridad era aplacar la polarización, cerrar heridas dentro y fuera de la Iglesia: “No tengo planeado involucrarme en la política partidista”, dijo en su primera entrevista, el pasado mes de septiembre. Pero además contaba con una carta ganadora que Francisco no tenía: no puede ser denigrado como enemigo de EE UU porque es alguien nacido en Chicago, que sigue al equipo de béisbol de su ciudad y habla a los estadounidenses en su idioma. Es mucho más peligroso como rival para Trump.

León XIV quería calmar las aguas tras el vendaval que supuso Francisco. En realidad, su línea es la misma, pero con otro estilo más pausado, y lo cierto es que esa línea ha terminado por chocar frontalmente con Trump. Para hacerlo ha bastado que recuerde los valores cristianos esenciales, no ha dado la sensación de que hiciera política.

Para el jesuita Antonio Spadaro, periodista y subsecretario del Dicasterio de Cultura del Vaticano, “Trump ha advertido esta autoridad moral que se le cruzaba en el camino y lo ha atacado como si fuera un hombre político más”. “Es un lenguaje verdaderamente inaudito que, en realidad, es una declaración de impotencia. Ha dicho con claridad que, no pudiendo asimilar esa voz, trata de deslegitimarla desde el poder. Pero al hacerlo reconoce su peso, es una señal de que lo que dice el Papa importa, y así emerge la fuerza moral de la Iglesia”, explica por teléfono a EL PAÍS.

En el viaje que acaba de emprender en África, León XIV pronunció este lunes en Argelia palabras que ahora tienen más eco, porque ya es explícita su confrontación con Trump: “Hoy es más urgente que nunca un nuevo curso en la historia, ante las continuas violaciones del derecho internacional y las tentaciones neocoloniales. Las personas y las organizaciones que dominan a los demás, esto África lo sabe bien, destruyen el mundo”. Luego, hablando de inmigración, advirtió contra el riesgo de convertir el Mediterráneo y el Sáhara “en cementerios donde muere la esperanza”. “Las autoridades son llamadas, no a dominar, sino a servir al pueblo y a su desarrollo”, concluyó. Todo un discurso anti-Trump.

 Feed MRSS-S Noticias

Te puede interesar