La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica

Escenario

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica

Manuscrito del año 1722 revela la naturaleza del antiguo Reino de Guatemala y es reinterpretado por expertos guatemaltecos, con apoyo de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica

Una de las imágenes de la reinterpretación del libro de Fray Francisco Xavier sobre cómo él observó la naturaleza hace 300 años en el entonces Reino de Guatemala. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)


Foto:

La Historia Natural del Reino de Guatemala, reinterpretación ilustrada del manuscrito original, es el resultado de casi cinco años de trabajo y de la colaboración de expertos que han analizado y actualizado esta pieza histórica, la cual permite comprender cómo fray Francisco Ximénez veía la naturaleza hace tres siglos.

Miguel F. Torres, editor y coautor, comparte en entrevista el significado de esta obra que llega al público en dos tomos. Forma parte de la colección Biblioteca Goathemala, dedicada a los cronistas coloniales, y es una publicación oficial de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG).

Torres explica que el trabajo será presentado el próximo miércoles 28 de enero, a las 18 horas, en la sede de la AGHG. También se realizará una presentación en línea. En el proyecto participó un equipo multidisciplinario de 22 científicos especialistas.

“El propósito fue reinterpretar e ilustrar, con alta calidad científica y estética, la obra de fray Francisco Ximénez, para actualizarla, ponerla en valor y difundirla, de modo que pueda servir como base histórica para estudios científicos posteriores”, señala el experto.

El trabajo fue avalado desde su inicio por la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL) y la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala, a la cual pertenece el editor y varios de los científicos participantes.

Por lo extenso de la obra, se presenta en dos tomos continuos, en formato de lujo, con pasta dura. Están ilustrados con 825 fotografías de alta calidad. Incluyen imágenes de los dibujos coloniales de la Recordación Florida, pintados por Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en 1690, y del libro undécimo del Códice Florentino, de fray Bernardino de Sahagún, de 1580.

En un altísimo porcentaje de los elementos descritos, fray Francisco Ximénez fue notablemente acertado. Fueron poquísimas las especies que no se lograron identificar, debido a lo detallado y correcto de sus observaciones naturalistas.

También se incluyen imágenes de piezas arqueológicas que ilustran el contenido, donadas por varios museos nacionales. Una de las curiosidades de esta edición es el uso de la tipografía Ibarra Real Nova, seleccionada por su legibilidad y por conservar rasgos de la escritura española del siglo XVIII.

El manuscrito de Fray Francisco Ximénez es una de las piezas históricas más importantes en la historia de Guatemala. Guarda referencia de cómo era mesoamérica en 1722. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

La integración de un equipo multidisciplinario ha permitido rescatar una pieza única, lo que da mayor peso al resultado final de este proyecto. ¿Podría compartir cómo se logró esta colaboración y el aporte?

La Historia Natural del Reino de Guatemala, escrita por fray Francisco Ximénez en Sacapulas, 1722, es una obra literaria de gran importancia para Guatemala, tanto por la relevancia de su autor (descubridor, copista, traductor y acaso autor del Popol Vuh), como por la amplitud y diversidad de su enciclopédico contenido naturalista. Resulta evidente que para su correcta interpretación e ilustración, se requiere de la intervención de varios especialistas en los trece temas que trata: animales (mamíferos), culebras, aves, abejas, hormigas, montes y volcanes, aguas, peces, sabandijas chicas (insectos), árboles, flores, piedras y minerales.

Por lo anterior, el editor reclutó y dirigió durante varios años a 22 coautores, todos destacados científicos guatemaltecos y dos tinerfeños. Cada especialista escribió su interpretación moderna del texto antiguo, a la luz de la ciencia moderna. A manera introductoria al manuscrito, miembros de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG) y de la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL) introducen en el Tomo I al tema, con grandes aportes históricos, lingüísticos y biográficos. Cada capítulo sienta cátedra actualizada sobre su materia, por lo que esta obra podrá ser utilizada como base histórica fundamental de futuros estudios sobre la naturaleza mesoamericana.

Considerando que este trabajo está dirigido a la población guatemalteca, ¿a qué públicos le gustaría que llegara y de qué manera espera que sea aprovechado por estudiantes o estudiosos de distintas edades?

El diverso contenido de este libro, el último escrito por el docto autor, presenta una temática que puede ser de interés tanto para adultos como para estudiantes. Se presenta en dos tomos de pasta dura, que privilegian con calidad tanto el aspecto científico, como el estético.

Por ser un texto histórico, ahora presentado con calidad académica, consideramos que debe estar al alcance de la juventud guatemalteca interesada en las Ciencias Naturales. Del estudio de su contenido se podrán derivar nuevas investigaciones científicas a nivel escolar. El editor invita al Ministerio de Educación a considerar el patrocinio de una segunda edición, para la difusión de la obra de consulta a nivel escolar nacional. Mientras ese momento llega, la AGHG está donando ejemplares a las principales bibliotecas universitarias y centros de investigación naturalista.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica
El doctor Miguel Torres en la manipulación del manuscrito original de Fray Francisco Ximénez. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

Estar en contacto directo con la pieza original de fray Francisco Ximénez representa una experiencia significativa. ¿Qué piensa usted de esta oportunidad?

Es difícil de expresar. En primer lugar, estar consciente del privilegio y responsabilidad de manipular y estudiar en gran detalle, de manera multidisciplinaria, el valioso antiguo manuscrito. Es un legajo de 236 páginas, no todas ellas escritas con una caligrafía manuscrita cursiva. Aún se conserva la cubierta original de pergamino, y se considera que la obra ha llegado completa a nuestros días.

Lo más emocionante fue literalmente hacer una “biopsia” al manuscrito, con grandes cuidados técnicos, para obtener con instrumentos de microcirugía micromuestras de papel y gotas de tinta para diversos análisis, algunos efectuados en Valencia, España. Debido a estos estudios, consignados en el Tomo I, ahora sabemos que el papel antiguo es de fibra de lino proveniente de ropa podrida, elaborado en Génova por los sellos de agua ocultos que contiene (filigranas). La tinta aplicada con pluma de ave es ferrotánica, que con el paso del tiempo ha tomado su color sepia actual. Está libre de contaminación microbiana perjudicial.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica
Las páginas muestran la integración del texto original, así como fotografías e imágenes. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

¿Cómo se logró mantener esta pieza por tantos años?

En el Tomo I se describe el increíble peregrinaje que ha tenido el manuscrito de la Historia Natural del Reino de Guatemala, desde su creación en 1722 hasta llegar intacto a nuestros días. El manuscrito original pertenece a la Academia de Geografía e Historia de Guatemala desde 1932. Lo donó el académico y paleógrafo doctor Julio Roberto Herrera Solís, heredado de su docto abuelo don Ignacio Solís Figueroa. Herrera estableció por escrito que efectuaba la donación del manuscrito, en muy buen estado de conservación, “para su custodia, preservación y estudio”.

La AGHG ha cumplido exactamente estas instrucciones. Se ha custodiado en caja fuerte con medidas apropiadas de seguridad y conservación. En 2022 se encomendó su restauración con papel japonés a un grupo de especialistas en restauración de papel que hicieron un trabajo excelente, incluyendo la elaboración de una elegante caja especial libre de ácido, donde ahora se conserva y ventila periódicamente. Posteriormente, CIRMA efectuó en La Antigua la digitalización profesional del manuscrito, para fines de estudio sin necesidad de manipular el original, que ahora reposa para la posteridad.

Usted menciona que los animales y la naturaleza han sido parte esencial de nuestra historia. En ese contexto, ¿qué piensa sobre la problemática actual de las especies en peligro de extinción?

Los libros son de orientación ecológica, especialmente para sensibilizar o promover un cambio de actitud. Constantemente se enfatiza el impacto negativo sobre la fauna y la flora que tiene la voraz deforestación y contaminación en nuestro país. Fray Francisco Ximénez pudo observar y describir en gran detalle una naturaleza mesoamericana inalterada a principios del siglo XVIII, lo que hace científicamente valiosa su información. Una de las especies descritas en el manuscrito, la foca monje del Caribe o foca de las Indias Occidentales (Neomonachus tropicalis, Gray 1850) ya se extinguió por su caza exagerada. En el libro tratamos de concientizar al lector respecto a lo perjudicial del comercio ilegal de fauna silvestre y la modificación de los hábitats.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica
La portada de uno de los tomos de esta obra que plantea cómo fue vista la Historia Natural del Reino de Guatemala por Fray Francisco Ximénez. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

¿Hay alguna especie o detalle, en lo personal, que le haya impresionado especialmente? ¿Por qué?

Sí, se trata de un pequeño y tímido mamífero arborícola nocturno de Mesoamérica que nunca había oído mencionar: el cacomixtle (o güiloy). Con este nombre de origen náhuatl, que significa “pequeño felino”, se conoce a este bello animalito que parece ser un gato con enorme cola anillada, pero no lo es. Su nombre científico es Bassariscus sumichrasti. Fray Francisco Ximénez relata brevemente haber visto este animalito como mascota de otro dominico, quien lo identificaba como gato de algalia (civeta o gato almizclero), pero acertadamente concluye que debe ser otra especie nativa del Nuevo Mundo.

El cacomixtle tropical o del sur, Bassariscus sumichrasti, pertenece a la familia Procyonidae, que también incluye a mapaches y pizotes. A pesar de ser muy tímido en la naturaleza, ha migrado a las ciudades en busca de alimento por la destrucción de los bosques, como se ha observado en Ciudad de México.

Tras este acercamiento a una obra histórica tan relevante, y si tuviera la posibilidad de volver en el tiempo, ¿qué le hubiera preguntado a fray Francisco Ximénez o qué quisiera compartirle?

Quisiera, en primer lugar, manifestarle mi respeto y admiración, pues como buen sacerdote doctrinero dominico, inicia cada capítulo manifestando su asombro ante la belleza y diversidad que el Divino Hacedor plasmó en la naturaleza del antiguo Reino de Guatemala, que grosso modo coincide con Mesoamérica. En segundo lugar, le informaría que, después de un severo análisis científico efectuado por profesionales especialistas del siglo XXI, se encontró que en la enorme mayoría de casos, sus detalladas descripciones fueron consideradas acertadas y congruentes con la naturaleza. Apenas tres especies botánicas no fue posible identificar e ilustrar.

¿Qué otros proyectos considera que podrían surgir a partir de esta edición que actualiza la obra de fray Francisco Ximénez?

Considero que el amplio contenido servirá de referencia a nuevas búsquedas de la verdad científica en el ámbito de las Ciencias Naturales en Guatemala.

En el Tomo I, la doctora Guillermina Herrera Peña, muy reconocida lingüista y filóloga guatemalteca —la única mujer que ha sido rectora en la historia de la educación superior de Guatemala, en la URL— aborda estos aspectos del manuscrito. Ella me ha informado que este “año de Ximénez”, la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL), correspondiente de la Real Academia Española, está preparando un nuevo e importante libro sobre fray Francisco Ximénez y su obra, que está a su cargo. La publicación de la nueva versión reinterpretada e ilustrada de su Historia Natural del Reino de Guatemala, que ahora presenta la Academia de Geografía e Historia, resulta ser un antecedente pertinente e importante.

Datos clave del manuscrito de 1722

  • Escrito por fray Francisco Ximénez, copista del Popol Vuh.
  • Elaborado en Sacapulas, Quiché, en 1722.
  • Desde 1932, pertenece a la AGHG, que lo conserva y estudia.
  • En 1967, se publicó la primera paleografía del manuscrito.
  • Consta de un prólogo y 13 títulos naturalistas.
  • El papel es de fibra de lino, fabricado en Génova.
  • La tinta, ferrotánica, fue aplicada con pluma de ave.
  • El manuscrito está completo y libre de contaminación microbiana.
  • Fue restaurado en 2022 y digitalizado por CIRMA.

Lanzamiento oficial

La Historia Natural del Reino de Guatemala será presentada el miércoles 28 de enero a las 18 horas en la sede de la AGHG, 3a. avenida 8-35, zona 1.
Estará disponible a la venta ese día. Precio: Q700 por los dos tomos.

 Manuscrito del año 1722 revela la naturaleza del antiguo Reino de Guatemala y es reinterpretado por expertos guatemaltecos, con apoyo de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala.  

Escenario

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica

Manuscrito del año 1722 revela la naturaleza del antiguo Reino de Guatemala y es reinterpretado por expertos guatemaltecos, con apoyo de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica

Una de las imágenes de la reinterpretación del libro de Fray Francisco Xavier sobre cómo él observó la naturaleza hace 300 años en el entonces Reino de Guatemala. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

La Historia Natural del Reino de Guatemala, reinterpretación ilustrada del manuscrito original, es el resultado de casi cinco años de trabajo y de la colaboración de expertos que han analizado y actualizado esta pieza histórica, la cual permite comprender cómo fray Francisco Ximénez veía la naturaleza hace tres siglos.

Miguel F. Torres, editor y coautor, comparte en entrevista el significado de esta obra que llega al público en dos tomos. Forma parte de la colección Biblioteca Goathemala, dedicada a los cronistas coloniales, y es una publicación oficial de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG).

Torres explica que el trabajo será presentado el próximo miércoles 28 de enero, a las 18 horas, en la sede de la AGHG. También se realizará una presentación en línea. En el proyecto participó un equipo multidisciplinario de 22 científicos especialistas.

“El propósito fue reinterpretar e ilustrar, con alta calidad científica y estética, la obra de fray Francisco Ximénez, para actualizarla, ponerla en valor y difundirla, de modo que pueda servir como base histórica para estudios científicos posteriores”, señala el experto.

El trabajo fue avalado desde su inicio por la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL) y la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala, a la cual pertenece el editor y varios de los científicos participantes.

Por lo extenso de la obra, se presenta en dos tomos continuos, en formato de lujo, con pasta dura. Están ilustrados con 825 fotografías de alta calidad. Incluyen imágenes de los dibujos coloniales de la Recordación Florida, pintados por Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en 1690, y del libro undécimo del Códice Florentino, de fray Bernardino de Sahagún, de 1580.

En un altísimo porcentaje de los elementos descritos, fray Francisco Ximénez fue notablemente acertado. Fueron poquísimas las especies que no se lograron identificar, debido a lo detallado y correcto de sus observaciones naturalistas.

También se incluyen imágenes de piezas arqueológicas que ilustran el contenido, donadas por varios museos nacionales. Una de las curiosidades de esta edición es el uso de la tipografía Ibarra Real Nova, seleccionada por su legibilidad y por conservar rasgos de la escritura española del siglo XVIII.

El manuscrito de Fray Francisco Ximénez es una de las piezas históricas más importantes en la historia de Guatemala. Guarda referencia de cómo era mesoamérica en 1722. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

La integración de un equipo multidisciplinario ha permitido rescatar una pieza única, lo que da mayor peso al resultado final de este proyecto. ¿Podría compartir cómo se logró esta colaboración y el aporte?

La Historia Natural del Reino de Guatemala, escrita por fray Francisco Ximénez en Sacapulas, 1722, es una obra literaria de gran importancia para Guatemala, tanto por la relevancia de su autor (descubridor, copista, traductor y acaso autor del Popol Vuh), como por la amplitud y diversidad de su enciclopédico contenido naturalista. Resulta evidente que para su correcta interpretación e ilustración, se requiere de la intervención de varios especialistas en los trece temas que trata: animales (mamíferos), culebras, aves, abejas, hormigas, montes y volcanes, aguas, peces, sabandijas chicas (insectos), árboles, flores, piedras y minerales.

Por lo anterior, el editor reclutó y dirigió durante varios años a 22 coautores, todos destacados científicos guatemaltecos y dos tinerfeños. Cada especialista escribió su interpretación moderna del texto antiguo, a la luz de la ciencia moderna. A manera introductoria al manuscrito, miembros de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG) y de la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL) introducen en el Tomo I al tema, con grandes aportes históricos, lingüísticos y biográficos. Cada capítulo sienta cátedra actualizada sobre su materia, por lo que esta obra podrá ser utilizada como base histórica fundamental de futuros estudios sobre la naturaleza mesoamericana.

Considerando que este trabajo está dirigido a la población guatemalteca, ¿a qué públicos le gustaría que llegara y de qué manera espera que sea aprovechado por estudiantes o estudiosos de distintas edades?

El diverso contenido de este libro, el último escrito por el docto autor, presenta una temática que puede ser de interés tanto para adultos como para estudiantes. Se presenta en dos tomos de pasta dura, que privilegian con calidad tanto el aspecto científico, como el estético.

Por ser un texto histórico, ahora presentado con calidad académica, consideramos que debe estar al alcance de la juventud guatemalteca interesada en las Ciencias Naturales. Del estudio de su contenido se podrán derivar nuevas investigaciones científicas a nivel escolar. El editor invita al Ministerio de Educación a considerar el patrocinio de una segunda edición, para la difusión de la obra de consulta a nivel escolar nacional. Mientras ese momento llega, la AGHG está donando ejemplares a las principales bibliotecas universitarias y centros de investigación naturalista.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica
El doctor Miguel Torres en la manipulación del manuscrito original de Fray Francisco Ximénez. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

Estar en contacto directo con la pieza original de fray Francisco Ximénez representa una experiencia significativa. ¿Qué piensa usted de esta oportunidad?

Es difícil de expresar. En primer lugar, estar consciente del privilegio y responsabilidad de manipular y estudiar en gran detalle, de manera multidisciplinaria, el valioso antiguo manuscrito. Es un legajo de 236 páginas, no todas ellas escritas con una caligrafía manuscrita cursiva. Aún se conserva la cubierta original de pergamino, y se considera que la obra ha llegado completa a nuestros días.

Lo más emocionante fue literalmente hacer una “biopsia” al manuscrito, con grandes cuidados técnicos, para obtener con instrumentos de microcirugía micromuestras de papel y gotas de tinta para diversos análisis, algunos efectuados en Valencia, España. Debido a estos estudios, consignados en el Tomo I, ahora sabemos que el papel antiguo es de fibra de lino proveniente de ropa podrida, elaborado en Génova por los sellos de agua ocultos que contiene (filigranas). La tinta aplicada con pluma de ave es ferrotánica, que con el paso del tiempo ha tomado su color sepia actual. Está libre de contaminación microbiana perjudicial.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica
Las páginas muestran la integración del texto original, así como fotografías e imágenes. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

¿Cómo se logró mantener esta pieza por tantos años?

En el Tomo I se describe el increíble peregrinaje que ha tenido el manuscrito de la Historia Natural del Reino de Guatemala, desde su creación en 1722 hasta llegar intacto a nuestros días. El manuscrito original pertenece a la Academia de Geografía e Historia de Guatemala desde 1932. Lo donó el académico y paleógrafo doctor Julio Roberto Herrera Solís, heredado de su docto abuelo don Ignacio Solís Figueroa. Herrera estableció por escrito que efectuaba la donación del manuscrito, en muy buen estado de conservación, “para su custodia, preservación y estudio”.

La AGHG ha cumplido exactamente estas instrucciones. Se ha custodiado en caja fuerte con medidas apropiadas de seguridad y conservación. En 2022 se encomendó su restauración con papel japonés a un grupo de especialistas en restauración de papel que hicieron un trabajo excelente, incluyendo la elaboración de una elegante caja especial libre de ácido, donde ahora se conserva y ventila periódicamente. Posteriormente, CIRMA efectuó en La Antigua la digitalización profesional del manuscrito, para fines de estudio sin necesidad de manipular el original, que ahora reposa para la posteridad.

Usted menciona que los animales y la naturaleza han sido parte esencial de nuestra historia. En ese contexto, ¿qué piensa sobre la problemática actual de las especies en peligro de extinción?

Los libros son de orientación ecológica, especialmente para sensibilizar o promover un cambio de actitud. Constantemente se enfatiza el impacto negativo sobre la fauna y la flora que tiene la voraz deforestación y contaminación en nuestro país. Fray Francisco Ximénez pudo observar y describir en gran detalle una naturaleza mesoamericana inalterada a principios del siglo XVIII, lo que hace científicamente valiosa su información. Una de las especies descritas en el manuscrito, la foca monje del Caribe o foca de las Indias Occidentales (Neomonachus tropicalis, Gray 1850) ya se extinguió por su caza exagerada. En el libro tratamos de concientizar al lector respecto a lo perjudicial del comercio ilegal de fauna silvestre y la modificación de los hábitats.

La fauna y flora que observó fray Francisco Ximénez hace 300 años es revisada por expertos y publicada en obra histórica
La portada de uno de los tomos de esta obra que plantea cómo fue vista la Historia Natural del Reino de Guatemala por Fray Francisco Ximénez. (Foto Prensa Libre: cortesía AGHG)

¿Hay alguna especie o detalle, en lo personal, que le haya impresionado especialmente? ¿Por qué?

Sí, se trata de un pequeño y tímido mamífero arborícola nocturno de Mesoamérica que nunca había oído mencionar: el cacomixtle (o güiloy). Con este nombre de origen náhuatl, que significa “pequeño felino”, se conoce a este bello animalito que parece ser un gato con enorme cola anillada, pero no lo es. Su nombre científico es Bassariscus sumichrasti. Fray Francisco Ximénez relata brevemente haber visto este animalito como mascota de otro dominico, quien lo identificaba como gato de algalia (civeta o gato almizclero), pero acertadamente concluye que debe ser otra especie nativa del Nuevo Mundo.

El cacomixtle tropical o del sur, Bassariscus sumichrasti, pertenece a la familia Procyonidae, que también incluye a mapaches y pizotes. A pesar de ser muy tímido en la naturaleza, ha migrado a las ciudades en busca de alimento por la destrucción de los bosques, como se ha observado en Ciudad de México.

Tras este acercamiento a una obra histórica tan relevante, y si tuviera la posibilidad de volver en el tiempo, ¿qué le hubiera preguntado a fray Francisco Ximénez o qué quisiera compartirle?

Quisiera, en primer lugar, manifestarle mi respeto y admiración, pues como buen sacerdote doctrinero dominico, inicia cada capítulo manifestando su asombro ante la belleza y diversidad que el Divino Hacedor plasmó en la naturaleza del antiguo Reino de Guatemala, que grosso modo coincide con Mesoamérica. En segundo lugar, le informaría que, después de un severo análisis científico efectuado por profesionales especialistas del siglo XXI, se encontró que en la enorme mayoría de casos, sus detalladas descripciones fueron consideradas acertadas y congruentes con la naturaleza. Apenas tres especies botánicas no fue posible identificar e ilustrar.

¿Qué otros proyectos considera que podrían surgir a partir de esta edición que actualiza la obra de fray Francisco Ximénez?

Considero que el amplio contenido servirá de referencia a nuevas búsquedas de la verdad científica en el ámbito de las Ciencias Naturales en Guatemala.

En el Tomo I, la doctora Guillermina Herrera Peña, muy reconocida lingüista y filóloga guatemalteca —la única mujer que ha sido rectora en la historia de la educación superior de Guatemala, en la URL— aborda estos aspectos del manuscrito. Ella me ha informado que este “año de Ximénez”, la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL), correspondiente de la Real Academia Española, está preparando un nuevo e importante libro sobre fray Francisco Ximénez y su obra, que está a su cargo. La publicación de la nueva versión reinterpretada e ilustrada de su Historia Natural del Reino de Guatemala, que ahora presenta la Academia de Geografía e Historia, resulta ser un antecedente pertinente e importante.

Datos clave del manuscrito de 1722

  • Escrito por fray Francisco Ximénez, copista del Popol Vuh.
  • Elaborado en Sacapulas, Quiché, en 1722.
  • Desde 1932, pertenece a la AGHG, que lo conserva y estudia.
  • En 1967, se publicó la primera paleografía del manuscrito.
  • Consta de un prólogo y 13 títulos naturalistas.
  • El papel es de fibra de lino, fabricado en Génova.
  • La tinta, ferrotánica, fue aplicada con pluma de ave.
  • El manuscrito está completo y libre de contaminación microbiana.
  • Fue restaurado en 2022 y digitalizado por CIRMA.

Lanzamiento oficial

La Historia Natural del Reino de Guatemala será presentada el miércoles 28 de enero a las 18 horas en la sede de la AGHG, 3a. avenida 8-35, zona 1.
Estará disponible a la venta ese día. Precio: Q700 por los dos tomos.

ESCRITO POR:

Ingrid Reyes

Periodista de Prensa Libre especializada en periodismo de bienestar y cultura, con 18 años de experiencia. Premio Periodista Cultural 2023 por el Seminario de Cultura Mexicana y premio ESET región centroamericana al Periodismo en Seguridad Informática 2021.

 Prensa Libre | Vida 

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