La cárcel de máxima seguridad para menores en conflicto con la ley penal: así es el nuevo modelo en Guatemala
Menores sancionados por delitos graves fueron trasladados a un centro de máxima seguridad en San José Pinula, donde un modelo progresivo que busca su reinserción social.
Privados de libertad en conflicto con la ley penal permanecen esposados fuera de sus celdas, debido a su alta peligrosidad. El SBS ha creado un plan para lograr su reinserción social. (Foto Prensa Libre: Erick Avila)
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Menores de edad sancionados por asesinato y extorsión, así como con perfiles considerados de alta peligrosidad fueron trasladados desde la Correccional Gaviotas, ubicada en la zona 13, al centro de detención de máxima seguridad denominado Centro Especializado de Reinserción, en San José Pinula.
El establecimiento para adolescentes sancionados fue construido donde se ubicaba el centro de protección y abrigo estatal Hogar Seguro Virgen de la Asunción. Allí murieron 41 niñas y otras 15 sufrieron lesiones como consecuencia de un incendio en el 2027, durante el Gobierno de Jimmy Morales.
Ahora, ese lugar albergará a menores ya sancionados, y el objetivo de la Secretaría de Bienestar Social (SBS) es retomar la función de reinserción social, mediante un protocolo basado en incentivos.
Carlos Francisco Menchú, subsecretario de Reinserción de la SBS, explicó que el proyecto es una respuesta integral para la reinserción de adolescentes.
Agregó que el centro cumple con todos los estándares internacionales y garantiza la integridad, el respeto a los derechos humanos de los adolescentes y la seguridad de los monitores.
Según Menchú, el modelo se basa en un sistema progresivo que permite a los internos avanzar de máxima a mediana y baja seguridad conforme a su comportamiento.
“Es un régimen; aquí hay un horario regimental, es decir, todo está debidamente cronometrizado y se tienen estándares muy rigurosos de cumplimiento. El resultado esperado es que, a través del tiempo, los adolescentes pasen de máxima seguridad a mediana seguridad y baja seguridad, para que sea efectiva su reinserción a la sociedad”, afirmó.
El funcionario añadió que en el centro no se agrupará a los jóvenes de acuerdo con su pertenencia a pandillas.
“Aquí nosotros no vemos si son de pandillas o si son líderes. Aquí todos son iguales y todos tienen el mismo trato ante la ley”, indicó.

Una hora de sol y cero ocio
Menchú añadió que hace un mes trasladaron a un primer grupo de 35 hombres, y el plan es que permanezcan ocho meses, como mínimo, en el área de máxima seguridad y, tras una evaluación, pasen a la siguiente área, donde tendrán más privilegios dependiendo de su comportamiento, estudio y terapias psicológicas.
Comentó que solo tienen permitido tomar una hora de sol al día y durante la jornada reciben talleres, cursos educativos y charlas con psicólogos y trabajadores sociales.
El funcionario dijo que, antes de ser trasladados de la correccional Gaviotas, fueron evaluados y que, dentro de la nueva cárcel, se mantendrá un monitoreo continuo de su avance hacia la reinserción.

“Antes de que algún adolescente ingrese en en máxima seguridad, pasa por una perfilación psicopedagógica en la que el adolescente tiene que mostrar la intención de cambio progresivo, mejorar su estructura, sus hábitos, su educación para ir gradualmente progresando y poder finalmente reinsertarse en la sociedad”, detalló.
Kenia, un nombre alternativo para proteger su identidad, es la directora de centros especializados de la SBS, explicó que el Centro Especializado de Reinserción tiene una metodología de trabajo bajo un régimen progresivo.
“Exige buenas notas en el área educativa, porque la educación formal no es opcional. Esa sí es una obligación para todo adolescente y joven privado de libertad”, indicó.
“El horario regimental se inicia a las 5.00 horas con el aseo personal; luego desayunan, arreglan sus camas; se les enseña cómo hacerlo, cómo tenderlas. Luego inician las actividades a las 8.00 horas. Entonces se van con el trabajador social, con el psicólogo, con el pedagogo, con el maestro, a recibir sus clases”, explicó.

La directora indicó que el sistema busca mantener a los internos ocupados durante el día.
“Implementamos todo tipo de programa para que el joven tenga cero ocio dentro de su dormitorio”, afirmó.
Según las autoridades, el tiempo de permanencia en máxima seguridad depende de la conducta del interno, con un mínimo de ocho meses y hasta varios años.
El centro tiene capacidad para albergar hasta 190 internos y el traslado de jóvenes se realizará de forma gradual. Actualmente, se prevé que en el primer año pueda recibir a unos 100 privados de libertad.
“Actualmente hay 474 menores en conflicto con la ley penal en las seis correccionales, 239 son mayores de edad y 235 menores de edad”,
Carlos Francisco Menchú, subsecretario de Reinserción de la SBS.
Experta respaldan modelo, advierten retos logísticos
La analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), Corinne Dedik, consideró que el enfoque del modelo es adecuado y acorde con la legislación vigente.
“Educación y reinserción es inclusive más fuerte que donde los adultos porque son menores y se considera que hay una mejor probabilidad de éxito de poderlos reinsertar”, señaló.
Dedik dijo que el esquema progresivo aplicado en el centro responde a modelos que ya han mostrado resultados.

“La SBS ya tiene muchos años de estar trabajando en conjunto con la Embajada de Estados Unidos; se implementó un modelo de reinserción, modelo para aplicación de seguridad que ha tenido bastante éxito”, argumentó.
La analista comentó que tener un solo centro en el departamento de Guatemala es una complicación para los padres de familia que viven en el interior de la República y que tienen que viajar para ver a sus hijos.
“Son pocos -privados de libertad-, realmente no veo yo la necesidad de armar otros centros que después no se van a llenar”, explicó.
De acuerdo con la SBS, los reos que se encuentran en el centro de máxima seguridad solo reciben visitas una vez a la semana.

Destacó la importancia de separar a los jóvenes mayores de edad del resto de la población adolescente.
“Eso también es un tema bien importante porque la ley indica que, una vez que cumplan los 18 años, digamos, no pueden pasar al Sistema Penitenciario, pero deben ser apartados en otras instalaciones, y eso es un paso muy importante que se está dando porque hasta ahora estaba mezclado”, indicó.
Menores sancionados por delitos graves fueron trasladados a un centro de máxima seguridad en San José Pinula, donde un modelo progresivo que busca su reinserción social.
La cárcel de máxima seguridad para menores en conflicto con la ley penal: así es el nuevo modelo en Guatemala
Menores sancionados por delitos graves fueron trasladados a un centro de máxima seguridad en San José Pinula, donde un modelo progresivo que busca su reinserción social.
Privados de libertad en conflicto con la ley penal permanecen esposados fuera de sus celdas, debido a su alta peligrosidad. El SBS ha creado un plan para lograr su reinserción social. (Foto Prensa Libre: Erick Avila)
Menores de edad sancionados por asesinato y extorsión, así como con perfiles considerados de alta peligrosidad fueron trasladados desde la Correccional Gaviotas, ubicada en la zona 13, al centro de detención de máxima seguridad denominado Centro Especializado de Reinserción, en San José Pinula.
El establecimiento para adolescentes sancionados fue construido donde se ubicaba el centro de protección y abrigo estatal Hogar Seguro Virgen de la Asunción. Allí murieron 41 niñas y otras 15 sufrieron lesiones como consecuencia de un incendio en el 2027, durante el Gobierno de Jimmy Morales.
Ahora, ese lugar albergará a menores ya sancionados, y el objetivo de la Secretaría de Bienestar Social (SBS) es retomar la función de reinserción social, mediante un protocolo basado en incentivos.
Carlos Francisco Menchú, subsecretario de Reinserción de la SBS, explicó que el proyecto es una respuesta integral para la reinserción de adolescentes.
Agregó que el centro cumple con todos los estándares internacionales y garantiza la integridad, el respeto a los derechos humanos de los adolescentes y la seguridad de los monitores.
Según Menchú, el modelo se basa en un sistema progresivo que permite a los internos avanzar de máxima a mediana y baja seguridad conforme a su comportamiento.
“Es un régimen; aquí hay un horario regimental, es decir, todo está debidamente cronometrizado y se tienen estándares muy rigurosos de cumplimiento. El resultado esperado es que, a través del tiempo, los adolescentes pasen de máxima seguridad a mediana seguridad y baja seguridad, para que sea efectiva su reinserción a la sociedad”, afirmó.
El funcionario añadió que en el centro no se agrupará a los jóvenes de acuerdo con su pertenencia a pandillas.
“Aquí nosotros no vemos si son de pandillas o si son líderes. Aquí todos son iguales y todos tienen el mismo trato ante la ley”, indicó.

Una hora de sol y cero ocio
Menchú añadió que hace un mes trasladaron a un primer grupo de 35 hombres, y el plan es que permanezcan ocho meses, como mínimo, en el área de máxima seguridad y, tras una evaluación, pasen a la siguiente área, donde tendrán más privilegios dependiendo de su comportamiento, estudio y terapias psicológicas.
Comentó que solo tienen permitido tomar una hora de sol al día y durante la jornada reciben talleres, cursos educativos y charlas con psicólogos y trabajadores sociales.
El funcionario dijo que, antes de ser trasladados de la correccional Gaviotas, fueron evaluados y que, dentro de la nueva cárcel, se mantendrá un monitoreo continuo de su avance hacia la reinserción.

“Antes de que algún adolescente ingrese en en máxima seguridad, pasa por una perfilación psicopedagógica en la que el adolescente tiene que mostrar la intención de cambio progresivo, mejorar su estructura, sus hábitos, su educación para ir gradualmente progresando y poder finalmente reinsertarse en la sociedad”, detalló.
Kenia, un nombre alternativo para proteger su identidad, es la directora de centros especializados de la SBS, explicó que el Centro Especializado de Reinserción tiene una metodología de trabajo bajo un régimen progresivo.
“Exige buenas notas en el área educativa, porque la educación formal no es opcional. Esa sí es una obligación para todo adolescente y joven privado de libertad”, indicó.
“El horario regimental se inicia a las 5.00 horas con el aseo personal; luego desayunan, arreglan sus camas; se les enseña cómo hacerlo, cómo tenderlas. Luego inician las actividades a las 8.00 horas. Entonces se van con el trabajador social, con el psicólogo, con el pedagogo, con el maestro, a recibir sus clases”, explicó.

La directora indicó que el sistema busca mantener a los internos ocupados durante el día.
“Implementamos todo tipo de programa para que el joven tenga cero ocio dentro de su dormitorio”, afirmó.
Según las autoridades, el tiempo de permanencia en máxima seguridad depende de la conducta del interno, con un mínimo de ocho meses y hasta varios años.
El centro tiene capacidad para albergar hasta 190 internos y el traslado de jóvenes se realizará de forma gradual. Actualmente, se prevé que en el primer año pueda recibir a unos 100 privados de libertad.
«Actualmente hay 474 menores en conflicto con la ley penal en las seis correccionales, 239 son mayores de edad y 235 menores de edad»,
Carlos Francisco Menchú, subsecretario de Reinserción de la SBS.
Experta respaldan modelo, advierten retos logísticos
La analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), Corinne Dedik, consideró que el enfoque del modelo es adecuado y acorde con la legislación vigente.
“Educación y reinserción es inclusive más fuerte que donde los adultos porque son menores y se considera que hay una mejor probabilidad de éxito de poderlos reinsertar”, señaló.
Dedik dijo que el esquema progresivo aplicado en el centro responde a modelos que ya han mostrado resultados.

“La SBS ya tiene muchos años de estar trabajando en conjunto con la Embajada de Estados Unidos; se implementó un modelo de reinserción, modelo para aplicación de seguridad que ha tenido bastante éxito”, argumentó.
La analista comentó que tener un solo centro en el departamento de Guatemala es una complicación para los padres de familia que viven en el interior de la República y que tienen que viajar para ver a sus hijos.
“Son pocos -privados de libertad-, realmente no veo yo la necesidad de armar otros centros que después no se van a llenar”, explicó.
De acuerdo con la SBS, los reos que se encuentran en el centro de máxima seguridad solo reciben visitas una vez a la semana.

Destacó la importancia de separar a los jóvenes mayores de edad del resto de la población adolescente.
“Eso también es un tema bien importante porque la ley indica que, una vez que cumplan los 18 años, digamos, no pueden pasar al Sistema Penitenciario, pero deben ser apartados en otras instalaciones, y eso es un paso muy importante que se está dando porque hasta ahora estaba mezclado”, indicó.
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