Estados Unidos pasa de las palabras a los hechos en su deteriorada relación con Europa. El Pentágono ha cancelado abruptamente —por sorpresa, para algunos de sus mandos— el despliegue previsto en Polonia de una brigada blindada, compuesta por 4.000 soldados. Cabe interpretar el nuevo gesto, que se suma a otros golpes y ataques constantes a los aliados del Viejo Continente, como un paso más en el plan de demolición de la vieja alianza y en la aspiración de Washington de reducir su presencia militar al otro lado del Atlántico como represalia por la postura de algunos de sus tradicionales socios con respecto a la guerra contra Irán.
El cambio de planes para una brigada blindada, compuesta por 4.000 soldados, se suma a la decisión de Trump de reducir la presencia militar de Washington en Alemania
Estados Unidos pasa de las palabras a los hechos en su deteriorada relación con Europa. El Pentágono ha cancelado abruptamente —por sorpresa, para algunos de sus mandos— el despliegue previsto en Polonia de una brigada blindada, compuesta por 4.000 soldados. Cabe interpretar el nuevo gesto, que se suma a otros golpes y ataques constantes a los aliados del Viejo Continente, como un paso más en el plan de demolición de la vieja alianza y en la aspiración de Washington de reducir su presencia militar al otro lado del Atlántico como represalia por la postura de algunos de sus tradicionales socios con respecto a la guerra contra Irán.
La decisión, avanzada por Army Times, llega un par de semanas después de conocerse la intención del Pentágono de retirar 5.000 soldados de Alemania en respuesta a unas declaraciones de su canciller. Friedrich Merz había dicho días antes que Irán estaba “humillando” a Estados Unidos en Oriente Próximo.
Trump, que después amenazó con una retirada de soldados aún mayor en Alemania, también ha advertido a otros socios de la OTAN, España e Italia, de que podrían correr la misma suerte por negarse a autorizar el uso de bases en sus territorios para la ofensiva lanzada por Estados Unidos junto a Israel contra Irán el 28 de febrero.
La cancelación del despliegue en Polonia, anunciada este miércoles en una reunión conjunta entre el Mando Europeo y el Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos en Europa y África, también se alinea con esa retórica de la Administración de Trump que aboga porque sus aliados europeos asuman su defensa convencional, y dejen de depender de Washington. El republicano lleva años amenazando con sacar a Estados Unidos de la OTAN.
Amenazas de Rubio
Y no está solo en sus amenazas. Este miércoles, el secretario de Estado, Marco Rubio, concedía una entrevista a Fox News con un recado para Europa incluido: “Una de las razones por las que apoyé [en el pasado] a la OTAN es que nos otorgaba derechos de establecimiento de bases en Europa”, dijo a bordo del avión presidencial, Air Force One. “Por lo tanto, cuando socios de la OTAN como España nos niegan el uso de estas bases, que constituyen la razón principal por la que la OTAN es beneficiosa para Estados Unidos: ¿cuál es entonces el propósito de la alianza?»
Una parte de los 4.000 integrantes del 2º Equipo de Combate de la Brigada Blindada de la 1ª División de Caballería ya estaban en Polonia para una misión de nueve meses que recorre distintos países del flanco oriental de la OTAN, o se encontraban de camino, según The Wall Street Journal, cuando recibieron la noticia del cambio de planes. No necesariamente iban a prestar sus servicios en ese país europeo. Así, llama la atención que este haya sido el elegido para escenificar la reprimenda de cancelar el despliegue de la brigada, apodada Black Jack: son conocidas las buenas relaciones de la Administración de Trump con el presidente polaco, Karol Nawrocki.
La onda expansiva del anuncio bomba de Trump sobre la retirada de las tropas en Alemania sacudió la semana pasada a Polonia. Los ultraconservadores de Ley y Justicia (PiS), en la oposición en el Parlamento y en la jefatura de Estado con Nawrocki, apelaron a aprovechar el movimiento para convencer a Trump de transferir esas tropas a su país. Polonia, incluido el Gobierno liberal de Donald Tusk, trabaja desde hace tiempo por incrementar las más de 8.000 tropas estadounidenses que acoje. El primer ministro no quería sin embargo minar la cohesión europea ni hacer ningún movimiento contra Berlín, pero a la vez, asediado por PiS y por la amenaza rusa, mostró su disposición a recibir las tropas que eventualmente sean transferidas de Alemania.
Trump abrió el viernes pasado la posibilidad de enviarlas a Polonia. “Es posible, podría hacerlo”, dijo el dirigente republicano. La noticia de que menos de una semana después el Pentágono haya decidido paralizar el despliegue de 4.000 soldados ha causado revuelo en el país, pero el Gobierno ha tratado de neutralizar la alarma. El ministro polaco de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, ha asegurado: “Me gustaría tranquilizar a todos aquellos que están preocupados: el número de tropas estadounidenses en Polonia no está disminuyendo”, informa Gloria Rodríguez-Pina. En una rueda de prensa en el Sejm —la Cámara baja del Parlamento polaco—, recogida por medios locales insistió: “Estamos trabajando para aumentar tanto el tamaño como las capacidades operativas del contingente militar estadounidense estacionado en Polonia”.
La semana pasada, expertos militares advertían en Varsovia, donde se celebró la conferencia Defence 24 Days, de que la salida de tropas desplegadas de forma permanente en Alemania no sería rápido ni fácil. Advertían sin embargo de que para el flanco este de la OTAN sería más preocupante la retirada de las tropas de rotación, justo lo que indica la decisión del Pentágono.
La salida de los cinco mil soldados de Alemania dejará el número de tropas estadounidenses en Europa en unos 80.000 efectivos, según el Departamento de Defensa. Se trata de una cifra similar a la de antes la invasión rusa de Ucrania en 2022. La ley de Autorización de Defensa estadounidense aprobada a finales del año pasado prohíbe al Gobierno reducir su presencia militar en Europa por debajo de los 76.000 soldados.
Tras el anuncio de Washington del castigo a Alemania, donde tiene una importantísima presencia y donde se encuentra su cuartel general en Europa, se ha abierto entre los europeos un proceso de cortejo a Trump. Además de Polonia, Rumania, Estonia, Lituania, Estonia y Letonia, los aliados del flanco oriental, amenazado por Rusia, han dejado claro su interés por acoger ese despliegue.
“Necesitamos más tropas”, remarcó el martes en Bruselas el ministro de Defensa rumano, Radu Miruta. También está habiendo maniobras tras las bambalinas, según explican fuentes diplomáticas. Pero precisamente ese movimiento y competición por albergar a soldados estadounidenses puede abrir una grieta en el pilar europeo de la Alianza, opinan las mismas fuentes.
La cumbre de la OTAN en Ankara de julio será decisiva para tomar la temperatura del futuro de la Alianza Atlántica, zarandeada por un Trump que muestra cada vez más desprecio por las organizaciones multilaterales.
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