El gran lastre de Keir Starmer ha sido su incapacidad de cambiar de velocidad cuando las circunstancias lo exigían. El primer ministro ha funcionado toda la vida con un motor de diésel, que le sirvió para avanzar con la tenacidad de un tractor en su carrera como abogado y como fiscal, y hasta para hacerse con el liderazgo del Partido Laborista en abril de 2020, cuando apenas llevaba cinco años en la política activa. Pero ese mismo ralentí ha acabado siendo su gran problema en estos dos años de mandato al frente del Gobierno, al aparecer ante los votantes y ante sus propios diputados como alguien incapaz de tomar una decisión o transmitir un proyecto de Gobierno.
La popularidad del ya exprimer ministro laborista del Reino Unido se hundió meses después de su victoria electoral de 2024
El gran lastre de Keir Starmer ha sido su incapacidad de cambiar de velocidad cuando las circunstancias lo exigían. El primer ministro ha funcionado toda la vida con un motor de diésel, que le sirvió para avanzar con la tenacidad de un tractor en su carrera como abogado y como fiscal, y hasta para hacerse con el liderazgo del Partido Laborista en abril de 2020, cuando apenas llevaba cinco años en la política activa. Pero ese mismo ralentí ha acabado siendo su gran problema en estos dos años de mandato al frente del Gobierno, al aparecer ante los votantes y ante sus propios diputados como alguien incapaz de tomar una decisión o transmitir un proyecto de Gobierno.
Feed MRSS-S Noticias
