
INFRAESTRUCTURA
Generaciones frente al abandono vial: del futuro esperado a la frustración
El estudio de escucha social de Data Lab para Guatemala No Se Detiene, revela que el sentir de un joven cuando conversa sobre carreteras, es muy distinto al de otras generaciones. ¿Qué encontró el estudio?
Los internautas “utilizan las carreteras como detonante de un reclamo más amplio» según DataLab. (Foto Prensa Libre: Freepik)
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Hartazgo, frustración y cansancio acumulado se repiten en las conclusiones del estudio de DataLab para Guatemala No Se Detiene, sobre lo que los usuarios expresan en plataformas digitales acerca de la red vial.
Según el estudio, los internautas “utilizan las carreteras como detonante de un reclamo más amplio”.
En un análisis segmentado por generaciones dentro del mismo informe, se reveló que la generación X (nacidos entre 1965 y 1980) domina la conversación en todas las categorías: es el grupo con mayor peso porcentual de forma consistente, lo que indica que articula el grueso del reclamo sobre carreteras y Estado. Los mileniales aparecen como segundo grupo más relevante; los baby boomers mantienen una presencia estable, pero menor, sin liderar ninguna categoría, y la generación Z tiene baja participación relativa, con picos solo en asuntos específicos.
El análisis de la conversación digital se enfocó en audiencia geolocalizada en Guatemala y en temas vinculados a carreteras, autopistas, infraestructura pública, entre otros relacionados. El monitoreo se realizó mediante tecnologías de escucha social, a partir del rastreo de palabras clave, frases y sinónimos asociados, utilizando la herramienta Goo para el seguimiento de social stream (redes sociales y plataformas digitales) y mainstream (medios de comunicación digitales y sitios informativos). El período de análisis abarcó del 1 de noviembre de 2024 al 31 de diciembre de 2025, durante el cual se analizaron un total de 368 mil 81 menciones, entendidas como piezas de contenido web que coinciden con los términos definidos por configuración o geolocalización, y a cada una se le asignó un sentimiento clasificado como positivo, negativo o neutral.
Datalab es una unidad estratégica de análisis e inteligencia digital.
Según el Pew Research Center, los baby boomers corresponden a las personas nacidas entre 1946 y 1964; la generación X, nacida entre 1965 y 1980, se utiliza como cohorte intermedia para observar transiciones en estructuras familiares, laborales y sociales; los mileniales, nacidos entre 1981 y 1996, son definidos como la generación que alcanzó la adultez alrededor del cambio de milenio, y la generación Z, conformada por personas nacidas a partir de 1997, es estudiada por Pew en relación con educación, participación cívica y uso de tecnologías digitales.
El mismo tanque de pensamiento aclara que las generaciones se definen como cohortes demográficas utilizadas para el análisis comparativo de cambios sociales, económicos y poblacionales, sin pretensión de límites universales.
Variables por generación
Los baby boomers y la generación X —agrupadas en un mismo rubro en algunas partes del análisis— reclaman desde la historia, la experiencia y la evaluación estructural. Los mileniales tienen la capacidad de ver un potencial de cambio, pero siempre con una opinión condicionada. Mientras que la generación Z se expresa desde la urgencia emocional, el presente y el futuro, con menor volumen, pero mayor intensidad simbólica.
El reclamo sobre carreteras y gestión pública está liderado por la generación X, que concentra la mayor proporción de menciones en todas las categorías. Por ejemplo, 7 de cada 10 menciones son de este grupo en cuanto a la falta de mantenimiento y la lentitud en las soluciones. Luego le siguen los rubros de manejo del dinero público (67%), inquietudes vinculadas con corrupción (63%), y cierran la lista la gestión del Estado y el abandono en las carreteras, lo que evidencia que este grupo articula el núcleo del descontento desde una lógica operativa y de resultados.
Las quejas de los mileniales ganan peso relativo cuando la conversación se dirige hacia dimensiones más institucionales: representan el 30.6% en gestión del Estado y el 31.3% en abandono de carreteras. Se involucran más cuando el debate incorpora expectativas de cambio y problemáticas estructurales más amplias.
Los baby boomers destacan en menciones sobre figura presidencial (19.8%), corrupción (18.5%) y reclamos adicionales (18.2%).
La generación Z muestra la participación más baja en términos generales, con porcentajes usualmente inferiores al 10%, pero incrementa su visibilidad en reclamos adicionales (13.6%) y vida cotidiana, lo que confirma que, aunque minoritaria, su voz aparece con mayor fuerza cuando el reclamo se conecta con el futuro y el impacto diario.
¿Qué une y distancia a las generaciones?
El análisis de contenido de conversaciones realizado por DataLab arroja que a las generaciones más jóvenes les preocupa el presente y la urgencia por lo inmediato, con alta intensidad emocional y simbólica. Mientras tanto, los baby boomers y la generación X apuntan a una “acumulación de fallas”, marcada por enojo sostenido y desgaste; los mileniales, en cambio, miran hacia el futuro, con una mezcla de frustración y expectativa.
Sin embargo, cuando se trata de catalogar la figura de poder, los baby boomers y la generación X la describen como un Estado “responsable” y “fallido” ante el abandono vial. Los otros grupos lo perciben como un posible agente de cambio si ejecuta acciones concretas (mileniales), o como un sistema que no responde (generación Z).
La tolerancia a promesas, en el caso de los mileniales, es moderada y condicionada; en los más jóvenes, prácticamente nula, y en las generaciones de mayor edad, muy baja.
Lo que une a todos los grupos es una insatisfacción generalizada con el estado de las carreteras, lo cual se traduce en la percepción de un mal funcionamiento del Estado.
Los reclamos coinciden en tres factores principales: falta de mantenimiento, lentitud en las soluciones y mal uso del dinero público, lo cual refuerza la percepción de que el problema no es coyuntural, sino estructural y sostenido en el tiempo.
Esta narrativa se vincula directamente con la afectación en la vida cotidiana, al asociar el deterioro vial con pérdida de tiempo, dificultades para trabajar y mayores costos para las personas.
Encuentre más de Guatemala No Se Detiene en nuestros canales de video de Prensa Libre y Guatevisión, un contenido en alianza enfocado en periodismo de soluciones.
El estudio de escucha social de Data Lab para Guatemala No Se Detiene, revela que el sentir de un joven cuando conversa sobre carreteras, es muy distinto al de otras generaciones. ¿Qué encontró el estudio?
INFRAESTRUCTURA
Generaciones frente al abandono vial: del futuro esperado a la frustración
El estudio de escucha social de Data Lab para Guatemala No Se Detiene, revela que el sentir de un joven cuando conversa sobre carreteras, es muy distinto al de otras generaciones. ¿Qué encontró el estudio?
Los internautas “utilizan las carreteras como detonante de un reclamo más amplio» según DataLab. (Foto Prensa Libre: Freepik)
Hartazgo, frustración y cansancio acumulado se repiten en las conclusiones del estudio de DataLab para Guatemala No Se Detiene, sobre lo que los usuarios expresan en plataformas digitales acerca de la red vial.
Según el estudio, los internautas “utilizan las carreteras como detonante de un reclamo más amplio”.
En un análisis segmentado por generaciones dentro del mismo informe, se reveló que la generación X (nacidos entre 1965 y 1980) domina la conversación en todas las categorías: es el grupo con mayor peso porcentual de forma consistente, lo que indica que articula el grueso del reclamo sobre carreteras y Estado. Los mileniales aparecen como segundo grupo más relevante; los baby boomers mantienen una presencia estable, pero menor, sin liderar ninguna categoría, y la generación Z tiene baja participación relativa, con picos solo en asuntos específicos.
El análisis de la conversación digital se enfocó en audiencia geolocalizada en Guatemala y en temas vinculados a carreteras, autopistas, infraestructura pública, entre otros relacionados. El monitoreo se realizó mediante tecnologías de escucha social, a partir del rastreo de palabras clave, frases y sinónimos asociados, utilizando la herramienta Goo para el seguimiento de social stream (redes sociales y plataformas digitales) y mainstream (medios de comunicación digitales y sitios informativos). El período de análisis abarcó del 1 de noviembre de 2024 al 31 de diciembre de 2025, durante el cual se analizaron un total de 368 mil 81 menciones, entendidas como piezas de contenido web que coinciden con los términos definidos por configuración o geolocalización, y a cada una se le asignó un sentimiento clasificado como positivo, negativo o neutral.
Datalab es una unidad estratégica de análisis e inteligencia digital.
Según el Pew Research Center, los baby boomers corresponden a las personas nacidas entre 1946 y 1964; la generación X, nacida entre 1965 y 1980, se utiliza como cohorte intermedia para observar transiciones en estructuras familiares, laborales y sociales; los mileniales, nacidos entre 1981 y 1996, son definidos como la generación que alcanzó la adultez alrededor del cambio de milenio, y la generación Z, conformada por personas nacidas a partir de 1997, es estudiada por Pew en relación con educación, participación cívica y uso de tecnologías digitales.
El mismo tanque de pensamiento aclara que las generaciones se definen como cohortes demográficas utilizadas para el análisis comparativo de cambios sociales, económicos y poblacionales, sin pretensión de límites universales.
Variables por generación
Los baby boomers y la generación X —agrupadas en un mismo rubro en algunas partes del análisis— reclaman desde la historia, la experiencia y la evaluación estructural. Los mileniales tienen la capacidad de ver un potencial de cambio, pero siempre con una opinión condicionada. Mientras que la generación Z se expresa desde la urgencia emocional, el presente y el futuro, con menor volumen, pero mayor intensidad simbólica.
El reclamo sobre carreteras y gestión pública está liderado por la generación X, que concentra la mayor proporción de menciones en todas las categorías. Por ejemplo, 7 de cada 10 menciones son de este grupo en cuanto a la falta de mantenimiento y la lentitud en las soluciones. Luego le siguen los rubros de manejo del dinero público (67%), inquietudes vinculadas con corrupción (63%), y cierran la lista la gestión del Estado y el abandono en las carreteras, lo que evidencia que este grupo articula el núcleo del descontento desde una lógica operativa y de resultados.
Las quejas de los mileniales ganan peso relativo cuando la conversación se dirige hacia dimensiones más institucionales: representan el 30.6% en gestión del Estado y el 31.3% en abandono de carreteras. Se involucran más cuando el debate incorpora expectativas de cambio y problemáticas estructurales más amplias.
Los baby boomers destacan en menciones sobre figura presidencial (19.8%), corrupción (18.5%) y reclamos adicionales (18.2%).
La generación Z muestra la participación más baja en términos generales, con porcentajes usualmente inferiores al 10%, pero incrementa su visibilidad en reclamos adicionales (13.6%) y vida cotidiana, lo que confirma que, aunque minoritaria, su voz aparece con mayor fuerza cuando el reclamo se conecta con el futuro y el impacto diario.
¿Qué une y distancia a las generaciones?
El análisis de contenido de conversaciones realizado por DataLab arroja que a las generaciones más jóvenes les preocupa el presente y la urgencia por lo inmediato, con alta intensidad emocional y simbólica. Mientras tanto, los baby boomers y la generación X apuntan a una “acumulación de fallas”, marcada por enojo sostenido y desgaste; los mileniales, en cambio, miran hacia el futuro, con una mezcla de frustración y expectativa.
Sin embargo, cuando se trata de catalogar la figura de poder, los baby boomers y la generación X la describen como un Estado “responsable” y “fallido” ante el abandono vial. Los otros grupos lo perciben como un posible agente de cambio si ejecuta acciones concretas (mileniales), o como un sistema que no responde (generación Z).
La tolerancia a promesas, en el caso de los mileniales, es moderada y condicionada; en los más jóvenes, prácticamente nula, y en las generaciones de mayor edad, muy baja.
Lo que une a todos los grupos es una insatisfacción generalizada con el estado de las carreteras, lo cual se traduce en la percepción de un mal funcionamiento del Estado.
Los reclamos coinciden en tres factores principales: falta de mantenimiento, lentitud en las soluciones y mal uso del dinero público, lo cual refuerza la percepción de que el problema no es coyuntural, sino estructural y sostenido en el tiempo.
Esta narrativa se vincula directamente con la afectación en la vida cotidiana, al asociar el deterioro vial con pérdida de tiempo, dificultades para trabajar y mayores costos para las personas.
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