Francia convoca al embajador de Estados Unidos por “instrumentalizar” la muerte a golpes de un joven ultraderechista

El terremoto político que ha provocado en Francia la muerte de Quentin Deranque, el joven miembro de un grupo extrema derecha que falleció el pasado sábado en Lyon tras recibir una paliza por parte de militantes de ultraizquierda, adquiere ya una dimensión internacional. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha convocado al embajador de EEUU en París, Charles Kushner, por sus declaraciones tras la muerte de Deranque.

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 El Gobierno francés avisa de que no acepta “lecciones de la internacional reaccionaria” y Macron afea también las palabras de la italiana Meloni, que calificó el crimen como “una herida para toda Europa”  

El terremoto político que ha provocado en Francia la muerte de Quentin Deranque, el joven miembro de un grupo extrema derecha que falleció el pasado sábado en Lyon tras recibir una paliza por parte de militantes de ultraizquierda, adquiere ya una dimensión internacional. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha convocado al embajador de EEUU en París, Charles Kushner, por sus declaraciones tras la muerte de Deranque.

“La embajada estadounidense ha hecho un comentario sobre este drama. Rechazamos toda instrumentalización de esta tragedia, que afecta a una familia francesa, con fines políticos. No tenemos ninguna lección que aprender, en materia de violencia, de la internacional reaccionaria”, protestó Barrot en el plató de France Inter.

Varios de los imputados por la muerte de Deranque eran miembros de la Jeune Garde [joven guardia], un grupo de extrema izquierda ya disuelto vinculado a la Francia Insumisa (LFI), el partido izquierdista de Jean-Luc Mélenchon. El pasado viernes la embajada de EE UU puso un mensaje en la red social X: “La información, corroborada por el ministerio del Interior francés, de que Quentin Deranque fue asesinado por militantes de extrema izquierda es preocupante. El extremismo violento de izquierda está en aumento y su papel en la muerte de Deranque demuestra la amenaza que representa para la seguridad pública”.

En un momento en el que la extrema derecha crece en Europa, la administración Trump no ha escondido su apoyo a las formaciones ultras y euroescépticas, a las que denomina “fuerzas patrióticas”, y mira como aliados a los países donde estas gobiernan, como Hungría, Italia o Eslovaquia. En Francia, el partido de extrema derecha de Marine Le Pen es favorito en los sondeos de cara a las elecciones presidenciales del año próximo.

La muerte de Quentin Deranque ha evidenciado la fuerte polarización política en Francia, que está en plena campaña de las elecciones municipales. El coordinador general de La Francia Insumisa, Manuel Bompard, defendió este domingo que LFI no tiene “ninguna responsabilidad, ni judicial, ni moral ni política en el drama”. Este sábado se celebró en la ciudad de Lyon, donde murió Deranque, una manifestación en su homenaje, que transcurrió sin incidentes, pero donde hubo saludos nazis y consignas racistas por parte de algunos manifestantes.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, dijo el pasado miércoles que la muerte del ultra es “una herida para toda Europa” y su titular de Exteriores, Antonio Tajani, señaló que “es un hecho grave que nos concierne a todos”. En este caso ha sido Emmanuel Macron el que ha instado a Meloni a dejar de “comentar lo que pasa en otros sitios”. “Que cada uno se quede en su casa y las ovejas estarán protegidas”, ironizó el viernes durante una visita oficial en la India.

La llamada a consultas del embajador estadounidense por sus declaraciones se está convirtiendo en algo más frecuente de lo habitual. El pasado mes de agosto Charles Kushner ya fue convocado por sus críticas a Macron, después de que este anunciara que Francia iba a reconocer al Estado palestino. Kuchner, que es el suegro de la hija mayor de Donald Trump, criticó la “falta de acción” del líder francés en la lucha contra el antisemitismo.

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