
Salud y Familia
Equilibrio entre trabajo y vida personal: consejos para evitar el colapso emocional
Trabajo, salud, ejercicio, familia, amigos, relación sentimental, ocio, descanso. ¿Cómo poder con todo? La sobrecarga de actividades puede poner en riesgo la salud física y mental.
El descanso también puede estar representado en actividades que generan placer o satisfacción. (Foto Prensa Libre: Freepik)
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Los seres humanos son sistemas integrales con distintas dimensiones que interactúan entre sí, como el área física, emocional, laboral, mental, espiritual, familiar y social, entre otras. Sin embargo, la sobrecarga de actividades y compromisos puede poner en riesgo la estabilidad emocional.
“Al exigirse demasiado o sobrecargar alguna de estas áreas, es probable que el resto se vea descuidado y comprometido. El exceso de trabajo, los conflictos familiares, la mala gestión de las emociones, la mala alimentación, la falta de sueño, el estrés, la ansiedad y la depresión son algunas de las consecuencias de la falta de equilibrio que comprometen a largo plazo la estabilidad”, explica Gilda Argueta, psicóloga de la clínica Emotiva.
El estrés es una de las principales señales de la sobrecarga; sin embargo, es algo que no se puede evitar por completo. La experta considera que esta alarma puede ser útil para tomar acciones y crear “válvulas de escape” que ayuden a retomar la estabilidad, como hacer ejercicio, ver las circunstancias de forma más positiva e incluso pedir ayuda.
“No siempre es posible evitar cierta cantidad de estrés o desgaste, ya que las condiciones de vida a menudo no lo permiten. Sin embargo, lo que sí está bajo nuestro control es tratar de equilibrar la vida con otros estímulos”, coincide Kenneth Romero, psicólogo clínico con especialidad en terapias contextuales.
El experto agrega que la vida es como un jardín que tiene varias plantas por cuidar. Cada planta representa un área de la vida, como la profesional, económica, relaciones familiares, satisfacción personal y cuidado físico y de la salud.
“Con mucha frecuencia, las personas suelen enfocar toda su vida en una sola planta, como el trabajo, por ejemplo, regándola todo el día. Esto provoca que las otras plantas del jardín sobrevivan a duras penas o se marchiten”, agrega.
Para que el estrés y la vida adulta no consuman a la persona, es importante que el jardín esté lo más equilibrado posible. Aunque no se pueda dar la misma atención a todas las plantas, Romero asegura que es crucial tener “gotas de satisfacción” en áreas como la socialización, la aventura o cualquier otra actividad que se considere importante.
“No estamos diseñados para regar una sola planta. Si la vida se resume en regar solo una o dos plantas, el jardín se marchitará, lo que generará una sensación de afectación. Un ejemplo de esto se ve en las relaciones, donde algunas personas se enfocan solo en su pareja, regándola constantemente. Si la relación termina, se dan cuenta de que no tienen ninguna otra planta en su jardín, lo que hace la situación mucho más difícil de sobrellevar”, explica.
Atienda las señales
Hay señales que pueden indicar que una persona está al borde del colapso, principalmente las manifestadas de forma física, que se convierten en una herramienta capaz de detectar y avisar cualquier alteración. Estas alarmas se encenderán cuando el sistema integral se vea comprometido y exista una sobrecarga que pueda causar una crisis.
Los expertos recomiendan atender señales físicas como:
- Falta de sueño
- Problemas digestivos
- Tensión muscular
- Resfriados o gripes
- Aftas bucales
- Bruxismo
- Alergias
- Pérdida de cabello
También pueden presentarse señales emocionales como:
- Irritabilidad
- Falta de concentración
- Frustración
- Deseos de huida
- Pensamientos negativos constantes
- Culpabilidad
Cuando se lidia con estas señales, ya no es un lujo considerar medidas de atención; más bien se convierte en una necesidad atenderlas para evitar un colapso físico o emocional.
Aprenda a decir “no”
Para comenzar a crear ese equilibrio necesario en la vida, los expertos consideran importante reconocer que “no somos superhéroes que pueden hacerlo todo”, sino humanos que en ocasiones encontrarán limitaciones.
“Hay que aceptar nuestra parte humana, aceptar que, así como tenemos muchas capacidades, habilidades y destrezas, también tendremos limitaciones y prioridades. La mejor medicina para trabajar la frustración es aprender a decir “no” cuando una tarea o actividad va en contra de nuestros deseos, objetivos o ideales. En su lugar, es mejor decir “sí” a la estabilidad emocional y mental”, recomienda Argueta.
La culpa disminuirá cuando la persona deje de medirse por la cantidad de cosas que hace o deja de hacer por los demás y, más bien, se mida por la calidad de lo que realmente desea hacer.
Lea también: ¿No puede dejar de pensar demasiado? Esto recomiendan los expertos
¿Urgente o importante?
“La palabra ‘urgente’ es una medida de tiempo; crea la sensación de una cuenta regresiva y genera una gran presión en cualquier persona, lo que provoca mayor estrés y frustración. Mientras que ‘lo importante’ es más bien una medida de valor y prioridad, lo que por naturaleza se convierte en una sensación de tranquilidad y paz”, explica la psicóloga.
Una buena forma de diferenciar estas dos palabras es hacerse algunas preguntas concretas que pueden ayudar a tomar una decisión: ¿esta tarea le acerca a cumplir sus objetivos personales o laborales?, ¿qué consecuencias generará a corto o largo plazo?, ¿obtendrá un aprendizaje positivo o solo lo hará por alguien más?
“Lo importante suele volverse urgente si lo descuidamos, por lo que debemos mantener nuestras prioridades claras para evitar crisis futuras”, agrega.
Suelte y delegue
Sentir que se tiene el control de algo o alguien genera seguridad, pero cuando se sufre alguna alteración que amenace con perderla, es probable que desestabilice de muchas maneras. Sin embargo, los expertos aseguran que afanarse por tener el control de todo puede causar agotamiento físico y encadenar mentalmente a la persona.
Aprender a delegar no es solo asignar tareas a otros, sino poner en práctica la confianza. También ayuda a entender que nadie es perfecto. Esto permitirá identificar qué otras áreas de la vida se han descuidado por concentrarse en una sola.
“La clave está en delegar con claridad y orden, ya que esto también generará seguridad y tranquilidad”, recomiendan.
Descansar es vital
Un estudio publicado por la revista PLUS Medicine advierte que las personas de 50 años o más que duermen cinco horas o menos por noche tienen mayor riesgo de desarrollar múltiples enfermedades crónicas a medida que envejecen, en comparación con quienes duermen más tiempo.
Los resultados revelan que es necesario dormir al menos siete horas, lo cual favorece la salud mental. Sin embargo, no solo se trata de dormir lo suficiente, sino también de “dormir bien”.
“Durante la primera y segunda etapa del sueño, el cuerpo comienza a disminuir sus ritmos. Eso nos prepara para la tercera fase: un sueño profundo, de ondas lentas, en el que el cuerpo literalmente se restaura a sí mismo a nivel celular, al reparar el daño del desgaste del día y consolidar recuerdos en almacenamiento a largo plazo”, indica.
Aunque es una necesidad biológica, muchas personas consideran el tiempo de descanso como un “lujo” al que no todos pueden acceder.
“Considerar el descanso como un ‘lujo’ puede ser intentar correr en contra de lo que deseamos alcanzar. El descanso debe ser una prioridad por la cantidad de beneficios que genera a corto y largo plazo: permite mantener una mentalidad clara y productiva, tomar decisiones más conscientes y regular mejor las emociones”, explica Argueta.
Placer personal
El descanso también puede estar representado en actividades que generan placer o satisfacción, las cuales variarán según los gustos, hobbies y todo aquello que se disfruta hacer.
“Las ‘gotas de satisfacción’ son importantes para equilibrar el jardín de la vida y evitar que el estrés consuma a la persona”, explica Romero.
Estas actividades pueden ser momentos con amigos o familia, aventuras, ocio, escuchar música, dedicar tiempo al arte u otras áreas que apasionen. También incluyen aquellas que generan estabilidad y sentido de propósito, como el amor propio y el cuidado de la salud física y mental.
“La familia, los amigos y los vínculos sociales y espirituales pueden convertirse en un soporte emocional”, agrega Argueta.
Los expertos aseguran que es importante priorizar la espontaneidad y no dejar que esos espacios se conviertan en algo rígido u obligatorio. Una buena pregunta es: ¿qué deseo hacer ahora?
Priorizar el “ser” sobre el “hacer“
Una medida importante para mantener el equilibrio son las prioridades. Intentar cumplir con todas puede ser agotador, pero cuando se prioriza será más fácil saber por dónde empezar. Sin embargo, priorizarse a sí mismo también es fundamental.
“Dentro de la sociedad debemos cumplir con nuestro rol, pero también debemos alimentar nuestra esencia. Si solo alimentamos lo que hacemos, nos convertiríamos en máquinas. Somos más que un trabajo y un título. Lo que merezco no debe considerarse como un premio después de un día duro de trabajo, sino como el combustible para realizarlo. Cuando se ve de esta manera, el estado de ánimo cambia”, asegura Argueta.
La experta recomienda identificar emociones, pensamientos y sentimientos para evaluar si se perdió el equilibrio. “Si experimentas enojo y frustración al cumplir con obligaciones, es probable que hayas dejado de lado cuidarte a ti mismo”, agrega.
Trabajo, salud, ejercicio, familia, amigos, relación sentimental, ocio, descanso. ¿Cómo poder con todo? La sobrecarga de actividades puede poner en riesgo la salud física y mental.
Salud y Familia
Equilibrio entre trabajo y vida personal: consejos para evitar el colapso emocional
Trabajo, salud, ejercicio, familia, amigos, relación sentimental, ocio, descanso. ¿Cómo poder con todo? La sobrecarga de actividades puede poner en riesgo la salud física y mental.
El descanso también puede estar representado en actividades que generan placer o satisfacción. (Foto Prensa Libre: Freepik)
Los seres humanos son sistemas integrales con distintas dimensiones que interactúan entre sí, como el área física, emocional, laboral, mental, espiritual, familiar y social, entre otras. Sin embargo, la sobrecarga de actividades y compromisos puede poner en riesgo la estabilidad emocional.
“Al exigirse demasiado o sobrecargar alguna de estas áreas, es probable que el resto se vea descuidado y comprometido. El exceso de trabajo, los conflictos familiares, la mala gestión de las emociones, la mala alimentación, la falta de sueño, el estrés, la ansiedad y la depresión son algunas de las consecuencias de la falta de equilibrio que comprometen a largo plazo la estabilidad”, explica Gilda Argueta, psicóloga de la clínica Emotiva.
El estrés es una de las principales señales de la sobrecarga; sin embargo, es algo que no se puede evitar por completo. La experta considera que esta alarma puede ser útil para tomar acciones y crear “válvulas de escape” que ayuden a retomar la estabilidad, como hacer ejercicio, ver las circunstancias de forma más positiva e incluso pedir ayuda.
“No siempre es posible evitar cierta cantidad de estrés o desgaste, ya que las condiciones de vida a menudo no lo permiten. Sin embargo, lo que sí está bajo nuestro control es tratar de equilibrar la vida con otros estímulos”, coincide Kenneth Romero, psicólogo clínico con especialidad en terapias contextuales.
El experto agrega que la vida es como un jardín que tiene varias plantas por cuidar. Cada planta representa un área de la vida, como la profesional, económica, relaciones familiares, satisfacción personal y cuidado físico y de la salud.
“Con mucha frecuencia, las personas suelen enfocar toda su vida en una sola planta, como el trabajo, por ejemplo, regándola todo el día. Esto provoca que las otras plantas del jardín sobrevivan a duras penas o se marchiten”, agrega.
Para que el estrés y la vida adulta no consuman a la persona, es importante que el jardín esté lo más equilibrado posible. Aunque no se pueda dar la misma atención a todas las plantas, Romero asegura que es crucial tener “gotas de satisfacción” en áreas como la socialización, la aventura o cualquier otra actividad que se considere importante.
“No estamos diseñados para regar una sola planta. Si la vida se resume en regar solo una o dos plantas, el jardín se marchitará, lo que generará una sensación de afectación. Un ejemplo de esto se ve en las relaciones, donde algunas personas se enfocan solo en su pareja, regándola constantemente. Si la relación termina, se dan cuenta de que no tienen ninguna otra planta en su jardín, lo que hace la situación mucho más difícil de sobrellevar”, explica.
Atienda las señales
Hay señales que pueden indicar que una persona está al borde del colapso, principalmente las manifestadas de forma física, que se convierten en una herramienta capaz de detectar y avisar cualquier alteración. Estas alarmas se encenderán cuando el sistema integral se vea comprometido y exista una sobrecarga que pueda causar una crisis.
Los expertos recomiendan atender señales físicas como:
- Falta de sueño
- Problemas digestivos
- Tensión muscular
- Resfriados o gripes
- Aftas bucales
- Bruxismo
- Alergias
- Pérdida de cabello
También pueden presentarse señales emocionales como:
- Irritabilidad
- Falta de concentración
- Frustración
- Deseos de huida
- Pensamientos negativos constantes
- Culpabilidad
Cuando se lidia con estas señales, ya no es un lujo considerar medidas de atención; más bien se convierte en una necesidad atenderlas para evitar un colapso físico o emocional.
Aprenda a decir “no”
Para comenzar a crear ese equilibrio necesario en la vida, los expertos consideran importante reconocer que “no somos superhéroes que pueden hacerlo todo”, sino humanos que en ocasiones encontrarán limitaciones.
“Hay que aceptar nuestra parte humana, aceptar que, así como tenemos muchas capacidades, habilidades y destrezas, también tendremos limitaciones y prioridades. La mejor medicina para trabajar la frustración es aprender a decir “no” cuando una tarea o actividad va en contra de nuestros deseos, objetivos o ideales. En su lugar, es mejor decir “sí” a la estabilidad emocional y mental”, recomienda Argueta.
La culpa disminuirá cuando la persona deje de medirse por la cantidad de cosas que hace o deja de hacer por los demás y, más bien, se mida por la calidad de lo que realmente desea hacer.
Lea también: ¿No puede dejar de pensar demasiado? Esto recomiendan los expertos
¿Urgente o importante?
“La palabra ‘urgente’ es una medida de tiempo; crea la sensación de una cuenta regresiva y genera una gran presión en cualquier persona, lo que provoca mayor estrés y frustración. Mientras que ‘lo importante’ es más bien una medida de valor y prioridad, lo que por naturaleza se convierte en una sensación de tranquilidad y paz”, explica la psicóloga.
Una buena forma de diferenciar estas dos palabras es hacerse algunas preguntas concretas que pueden ayudar a tomar una decisión: ¿esta tarea le acerca a cumplir sus objetivos personales o laborales?, ¿qué consecuencias generará a corto o largo plazo?, ¿obtendrá un aprendizaje positivo o solo lo hará por alguien más?
“Lo importante suele volverse urgente si lo descuidamos, por lo que debemos mantener nuestras prioridades claras para evitar crisis futuras”, agrega.
Suelte y delegue
Sentir que se tiene el control de algo o alguien genera seguridad, pero cuando se sufre alguna alteración que amenace con perderla, es probable que desestabilice de muchas maneras. Sin embargo, los expertos aseguran que afanarse por tener el control de todo puede causar agotamiento físico y encadenar mentalmente a la persona.
Aprender a delegar no es solo asignar tareas a otros, sino poner en práctica la confianza. También ayuda a entender que nadie es perfecto. Esto permitirá identificar qué otras áreas de la vida se han descuidado por concentrarse en una sola.
“La clave está en delegar con claridad y orden, ya que esto también generará seguridad y tranquilidad”, recomiendan.
Descansar es vital
Un estudio publicado por la revista PLUS Medicine advierte que las personas de 50 años o más que duermen cinco horas o menos por noche tienen mayor riesgo de desarrollar múltiples enfermedades crónicas a medida que envejecen, en comparación con quienes duermen más tiempo.
Los resultados revelan que es necesario dormir al menos siete horas, lo cual favorece la salud mental. Sin embargo, no solo se trata de dormir lo suficiente, sino también de “dormir bien”.
“Durante la primera y segunda etapa del sueño, el cuerpo comienza a disminuir sus ritmos. Eso nos prepara para la tercera fase: un sueño profundo, de ondas lentas, en el que el cuerpo literalmente se restaura a sí mismo a nivel celular, al reparar el daño del desgaste del día y consolidar recuerdos en almacenamiento a largo plazo”, indica.
Aunque es una necesidad biológica, muchas personas consideran el tiempo de descanso como un “lujo” al que no todos pueden acceder.
“Considerar el descanso como un ‘lujo’ puede ser intentar correr en contra de lo que deseamos alcanzar. El descanso debe ser una prioridad por la cantidad de beneficios que genera a corto y largo plazo: permite mantener una mentalidad clara y productiva, tomar decisiones más conscientes y regular mejor las emociones”, explica Argueta.
Placer personal
El descanso también puede estar representado en actividades que generan placer o satisfacción, las cuales variarán según los gustos, hobbies y todo aquello que se disfruta hacer.
“Las ‘gotas de satisfacción’ son importantes para equilibrar el jardín de la vida y evitar que el estrés consuma a la persona”, explica Romero.
Estas actividades pueden ser momentos con amigos o familia, aventuras, ocio, escuchar música, dedicar tiempo al arte u otras áreas que apasionen. También incluyen aquellas que generan estabilidad y sentido de propósito, como el amor propio y el cuidado de la salud física y mental.
“La familia, los amigos y los vínculos sociales y espirituales pueden convertirse en un soporte emocional”, agrega Argueta.
Los expertos aseguran que es importante priorizar la espontaneidad y no dejar que esos espacios se conviertan en algo rígido u obligatorio. Una buena pregunta es: ¿qué deseo hacer ahora?
Priorizar el «ser» sobre el «hacer«
Una medida importante para mantener el equilibrio son las prioridades. Intentar cumplir con todas puede ser agotador, pero cuando se prioriza será más fácil saber por dónde empezar. Sin embargo, priorizarse a sí mismo también es fundamental.
“Dentro de la sociedad debemos cumplir con nuestro rol, pero también debemos alimentar nuestra esencia. Si solo alimentamos lo que hacemos, nos convertiríamos en máquinas. Somos más que un trabajo y un título. Lo que merezco no debe considerarse como un premio después de un día duro de trabajo, sino como el combustible para realizarlo. Cuando se ve de esta manera, el estado de ánimo cambia”, asegura Argueta.
La experta recomienda identificar emociones, pensamientos y sentimientos para evaluar si se perdió el equilibrio. “Si experimentas enojo y frustración al cumplir con obligaciones, es probable que hayas dejado de lado cuidarte a ti mismo”, agrega.
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