Elecciones presidenciales en Portugal: Ventura se siente “cancelado” mientras Seguro hace guiños a los descontentos que votan a Chega

El único cara a cara que tendrán los dos políticos que pretenden sustituir a Marcelo Rebelo de Sousa en la presidencia de la República de Portugal mostró dos discursos que ya se intuían desde la noche electoral en la que ambos celebraron unos resultados que dejaron en la cuneta a otros nueve aspirantes. André Ventura, el líder populista que preside Chega, considera que los apoyos que su rival socialista, António José Seguro, está recibiendo de representantes de la derecha responde a una maniobra de “cancelación”. “No van a votar por António José Seguro, van a votar contra mí. Muestra que los intereses del sistema se juntan a su alrededor, y lo habrían hecho alrededor de otro cualquiera”, afirmó en el debate.

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 El único debate entre ambos candidatos muestra las divergencias en la gestión de la inmigración o en la reforma de la Constitución  

El único cara a cara que tendrán los dos políticos que pretenden sustituir a Marcelo Rebelo de Sousa en la presidencia de la República de Portugal mostró dos discursos que ya se intuían desde la noche electoral en la que ambos celebraron unos resultados que dejaron en la cuneta a otros nueve aspirantes. André Ventura, el líder populista que preside Chega, considera que los apoyos que su rival socialista, António José Seguro, está recibiendo de representantes de la derecha responde a una maniobra de “cancelación”. “No van a votar por António José Seguro, van a votar contra mí. Muestra que los intereses del sistema se juntan a su alrededor, y lo habrían hecho alrededor de otro cualquiera”, afirmó en el debate.

El apoyo de figuras relevantes de la derecha a un socialista, como han anunciado en los últimos días el expresidente de la República, el conservador Aníbal Cavaco Silva, o el antiguo viceprimer ministro democristiano Paulo Portas, erosionan la imagen de “líder de la derecha” que Ventura reivindica tras los resultados de la primera vuelta, aunque le sirven para reforzar su discurso de que es un hombre contra todo el sistema. Denota, además, que la lectura que realiza de estas elecciones (socialismo contra no socialismo) está calando mucho menos que la de su adversario, que lo plantea como una pugna entre un discurso conciliador y otro de odio.

Seguro, que reitera a cada paso que será un presidente para todos en contraposición al modelo excluyente de su adversario, hizo un guiño incluso a los votantes de Chega al señalar que les respetaba porque entendía que “muchos están enfadados”.

Son muchas las cosas que diferencian a los dos candidatos que aspiran a convertirse en el próximo presidente de Portugal. El proceso extraordinario de regularización de inmigrantes que se desarrollará en España también es una de ellas. En el debate celebrado este martes en el Museo del Diseño de Lisboa, la decisión del Gobierno español sirvió para mostrar sus discrepancias en política migratoria. Mientras que Seguro dejó entrever que promulgaría una regularización extraordinaria semejante si la plantease el Gobierno portugués para atender las necesidades de la economía, Ventura atacó la medida y aseguró que la dependencia de mano de obra extranjera en Portugal se debe a los bajos salarios que se ofrecen a los portugueses.

El rechazo a la inmigración es una de las banderas de Chega, el partido de ultraderecha fundado en 2019. En el debate, su líder aseguró que no pretende “cerrar” el país a todos los extranjeros, pero insistió en que la necesidad de trabajadores “no puede justificar la sustitución como ocurrió en otros países como Francia”. En el último año, el partido ha pactado con el Gobierno de centro derecha la reforma de leyes de inmigración y extranjería para endurecer la entrada, el reagrupamiento familiar y la nacionalización. Seguro, por su parte, compartió la regulación de la entrada pero hizo también hincapié en la integración social.

Tanto como el contenido de las propuestas, les separan los estilos. El candidato populista describió en varias ocasiones a su rival como alguien sin ideas y sin capacidad para proponer soluciones que como Jefe del Estado sería similar a “la reina de Inglaterra”. António José Seguro, a su vez, le reprochó sus constantes cambios de criterio. “Por eso quería varios debates, uno para cada opinión”, ironizó.

Ambos coincidieron en el diagnóstico de algunos problemas urgentes para la sociedad portuguesa como las graves carencias de la sanidad pública, pero discrepan en el modelo presidencial. André Ventura propone una figura más interventiva, mientras que su adversario defiende un papel más de mediador. El candidato populista también considera necesaria una reforma constitucional, que el socialista no contempla.

Ventura esquivó varias veces las cuestiones de una de las presentadoras para pronunciarse sobre Donald Trump, uno de sus referentes políticos internacionales, mientras que Seguro abogó por incrementar la autonomía estratégica europea y criticó la obligación de aportar el 5% del PIB a la defensa y seguridad como forzó el presidente de EE UU en una reunión de la OTAN.

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El debate se produce tras la difusión de varios sondeos a favor del candidato socialista, que tendría más del 60% de los votos frente al 26,5% de su rival. Otra encuesta publicada hace unos días otorgaba incluso una diferencia mayor y un respaldo del 70% a Seguro. Las proyecciones apuntan hacia una concentración del voto sobre el candidato moderado, preferido tanto por los electores de izquierda como de la derecha no populista.

En las filas de Seguro, por el contrario, se teme que los sondeos acaben por desmovilizar a sus votantes el próximo 8 de febrero. La campaña del socialista trata de evitar riesgos y ha rechazado celebrar tres debates como proponía André Ventura, que recibió el 23% de los votos en la primera vuelta. La victoria de Seguro, con un 31% de los votos, fue un resultado inesperado que no había sido reflejado en las encuestas previas, aunque sí habían detectado un incremento progresivo del apoyo hacia el socialista que se presentó inicialmente contra el deseo de su propio partido. Estas elecciones, sin embargo, no eran la carrera que Ventura quería correr.

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El líder populista vio reforzadas sus aspiraciones para convertirse en primer ministro tras las elecciones de 2025, cuando Chega se convirtió en segunda fuerza parlamentaria. El hecho de carecer de un candidato que asumiese las banderas ultras llevó a Ventura a postularse también a las presidenciales que elegirán al sustituto de Marcelo Rebelo de Sousa. Pasar a la segunda vuelta, por delante de otros dos candidatos de la derecha, entre ellos el apoyado por el Gobierno de Luís Montenegro, ha sido ya un triunfo político para Ventura que se presenta desde entonces como líder de la derecha portuguesa.

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