El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, ha asegurado este lunes que el empresario Alex Saab, deportado el sábado a Estados Unidos, “no es venezolano”. En unas explicaciones poco comunes en una rueda de prensa, el tercer hombre más poderoso del chavismo ha explicado que Saab, señalado como testaferro de Nicolás Maduro, contaba con una cédula “fraudulenta” con la que habría tenido “acceso a algunas cosas”. Con algunas cosas, el ministro se refiere a la nacionalidad venezolana con la que Saab viajó durante años en calidad de diplomático, con la que fue nombrado ministro y con la que votó en las elecciones como cualquier otro ciudadano.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, mantiene que no hay un expediente que sustente la naturalización del empresario colombiano
El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, ha asegurado este lunes que el empresario Alex Saab, deportado el sábado a Estados Unidos, “no es venezolano”. En unas explicaciones poco comunes en una rueda de prensa, el tercer hombre más poderoso del chavismo ha explicado que Saab, señalado como testaferro de Nicolás Maduro, contaba con una cédula “fraudulenta” con la que habría tenido “acceso a algunas cosas”. Con algunas cosas, el ministro se refiere a la nacionalidad venezolana con la que Saab viajó durante años en calidad de diplomático, con la que fue nombrado ministro y con la que votó en las elecciones como cualquier otro ciudadano.
Cabello busca despejar así la polémica que ha desatado la entrega a Estados Unidos de Saab. Entre las filas del chavismo, porque se ha visto como una traición, y en la oposición, porque se ha cuestionado que el empresario ahora sea tratado como un “ciudadano colombiano” cuando hasta ahora se había reivindicado sin complejos su venezolanidad. Que se hablara ahora de deportación de un ciudadano extranjero y no de extradición de un venezolano, un supuesto prohibido por la Constitución.
El ministro ha asegurado que tras “una investigación detallada” se ha descubierto que Saab tenía un documento venezolano emitido en 2004. “Para que quede más o menos claro, saca la cuenta de cuándo comenzó la presencia de Alex Saab aquí en Venezuela”, dijo Cabello, refiriéndose a que esa documentación es anterior a cualquier vínculo —al menos conocido— del colombiano con el chavismo. “Tenía una cédula falsa emitida cuando Chávez aún estaba vivo y nunca había venido a Venezuela”, añade una fuente conocedora del caso.
El expediente de su nacionalidad —el registro, las huellas, el propio procedimiento—, según Cabello, no existe. Por ese motivo, añade otra fuente, no habrían podido siquiera anular la nacionalidad porque, legalmente, nunca la tuvo. “Por eso es que nosotros tomamos la decisión de deportarlo de Venezuela. Porque no es un ciudadano venezolano”, dijo Cabello antes de entonar el artículo 271 de la Constitución: “En ningún caso podrá ser negada la extradición de los extranjeros o extranjeras responsables de los delitos de deslegitimación de capitales, drogas, delincuencia organizada internacional, hechos contra el patrimonio público de otros Estados y contra los derechos humanos”.
Las explicaciones de Cabello, en cualquier caso, no despejan una pregunta que sigue en el aire: ¿cómo Saab logró burlar los controles y convertirse en uno de los venezolanos más poderosos del país con un documento falso?
El interés de la cúpula chavista por despejar —a su manera— los cuestionamientos sobre la entrega de Saab se ha hecho aún más evidente cuando la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha sido preguntada por el asunto en un acto público. “Cualquier decisión que tomemos en adelante y que hayamos tomado luego del 3 de enero ha sido en defensa de Venezuela”, afirmó. Rodríguez se refirió a Saab como un ciudadano de origen colombiano “que cumplió funciones” en el país y que se trata de “asuntos” entre él y Estados Unidos. “Nosotros hicimos una medida administrativa justificada en los intereses nacionales”, añadió.
Saab, considerado uno de los hombres fuertes de Maduro, ya había pasado por una primera extradición, de la que salió libre en 2023 tras una costosa campaña nacional e internacional encabezada por el entonces presidente. Por eso no ha dejado de causar sorpresa que el Gobierno de Delcy Rodríguez lo envíe ahora de vuelta a Miami. “No podemos negarnos al tema de la extradición de un ciudadano extranjero que está investigado por esos delitos”, justificó Cabello. E invitó a “algunos sectores opositores que extrañamente hoy defienden a Alex Saab”, a que revisen la decisión, “apegada a estricto derecho”.
El empresario, que llevaba detenido en extrañas circunstancias desde febrero, compareció este lunes ante un tribunal federal en Miami para escuchar el delito del que se le acusa: sobornar a altos funcionarios para lucrarse con abultados contratos gubernamentales.
Nacido en Barranquilla, Saab comenzó a trabajar en las sombras para el chavismo hace más de una década. Su papel era triangular la economía subterránea que permitió al régimen mantenerse a flote pese al cerco de sanciones internacionales: importación de alimentos, construcción de viviendas, petróleo, oro, carbón. Fue ministro de Producción Nacional y uno de los principales interlocutores de Delcy Rodríguez en el área económica. Cuando la justicia estadounidense lo investigaba, él mismo negaba cualquier vínculo con el Gobierno. Fueron los periodistas de Armando.info quienes documentaron sus negocios con el chavismo, lo que le valió al medio una demanda por difamación que obligó a varios de sus reporteros a exiliarse.
El Gobierno de Maduro tardó en reconocer públicamente esa relación, pero cuando en 2020 fue detenido en el aeropuerto de Cabo Verde durante un viaje a Teherán para negociar combustible, no tuvo reparos en hacer de él un símbolo político. Lo calificaron de “secuestrado”, desplegaron abogados y recursos para defenderlo y lo presentaron como diplomático con pasaporte venezolano e inmunidad. Su rostro y la exigencia de liberación llegaron hasta Times Square, en Nueva York. Finalmente, fue el propio Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta, quien logró incluirlo como condición innegociable en las negociaciones con Washington, hasta que en diciembre de 2023 Biden le concedió un indulto presidencial y Venezuela entregó a diez ciudadanos estadounidenses. Maduro lo recibió con un abrazo en Miraflores.
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