Capitalinos pierden 49 horas de sueño al año por el calor nocturno; ocho se atribuyen al calentamiento global

Comunitario

Capitalinos pierden 49 horas de sueño al año por el calor nocturno; ocho se atribuyen al calentamiento global

Un estudio realizado por Climate Central señala que las altas temperaturas nocturnas registradas entre el 2020 y el 2025 privaron del sueño a los capitalinos durante más de 40 horas al año.

El calor nocturno puede afectar las horas de sueño, según un estudio publicado por Climate Central. (Foto Prensa Libre: shutterstock)


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El calor nocturno en la Ciudad de Guatemala está interrumpiendo el tiempo que las personas deben dormir, al punto de que al año pueden perder hasta 49 horas de sueño. En Villa Nueva, la pérdida se reduce a 43 horas. En ambos casos, ocho de esas horas se atribuyen al cambio climático, según un estudio de Climate Central.

Si los médicos recomiendan dormir ocho horas diarias, se concluye que, debido al calor, un capitalino puede perder el equivalente a seis noches completas de sueño al año y un villanovano, cinco. En ambos casos, una se atribuye al calentamiento global.

Las cifras están por debajo de las registradas en otras cuatro ciudades de Centroamérica, que también fueron evaluadas entre el 2020 y el 2025. En San Salvador (El Salvador), la pérdida es de 74 horas; en Tegucigalpa y San Pedro Sula (Honduras), de 57 y 73 horas, respectivamente; y en Managua (Nicaragua), que ocupa el primer lugar del ranquin, de 83 horas.

Sin embargo, en las dos ciudades de Guatemala el cambio climático provoca la privación de una hora más de sueño en comparación con las otras urbes de la región.

De acuerdo con el informe, al momento de dormir el cuerpo entra en una etapa de enfriamiento, pero las altas temperaturas nocturnas interfieren con ese proceso. No solo interrumpen el descanso, sino que también reducen su calidad.

Agrega que varios factores pueden afectar esa pausa en el día, y las noches cálidas son parte del problema, que cada vez son más frecuentes y, con el paso de los años, la crisis se agudizará.

En Guatemala, el pronóstico para junio señalaba que las temperaturas subirían entre 0.5 y 3 grados Celsius. Ese aumento sería generalizado en el país debido a la transición hacia El Niño, un fenómeno que, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), se prevé intenso.

El país ya atravesó un escenario similar entre 2023 y 2024, cuando se superó el límite de 1.5 grados Celsius establecido en el Acuerdo de París. Ese fue el período más caluroso del que se tiene registro.

Durante el 1 y el 14 de julio recién pasado, el termómetro marcó entre 34.4 y 38.4 grados Celsius en municipios de Zacapa, Retalhuleu, Jutiapa y San Marcos, los lugares más calurosos del país. En la capital, la temperatura máxima se mantuvo entre 27 y 29 grados Celsius.

Alex Guerra, director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), señala que el aumento de la temperatura durante las noches se está convirtiendo en un problema para los guatemaltecos, incluso en lugares donde las personas están acostumbradas al calor, como la costa sur, y uno de sus efectos es la interrupción del sueño.

Añade que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) estimó un aumento de 1.1 grado Celsius en la temperatura media mundial respecto de los niveles preindustriales; sin embargo, en Guatemala el incremento ha sido más acelerado.

Agrega que, según el informe del Sistema Guatemalteco de Cambio Climático publicado en el 2019, el incremento en el país llegó 1.5 grados Celsius.

“Una de las tendencias que hemos observado es que la temperatura mínima es la que ha aumentado más rápido; entonces, las noches ya no son tan frescas”.

Alex Guerra, director general del ICC

El director del ICC señala que, si bien los días se han tornado más cálidos, “es difícil” establecer cuántas horas de sueño se pueden perder a causa del cambio climático.

Efectos sobre la salud

Dormir mal por las noches puede afectar la salud física y mental. A corto plazo provoca cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y menor rendimiento laboral y académico. A largo plazo aumenta el riesgo de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, obesidad, ansiedad y depresión, según Julio García, médico del Hospital General de Enfermedades del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

En la mayoría de los adultos, la recomendación es descansar entre siete y nueve horas por noche. Los niños y adolescentes necesitan más tiempo, ya que se encuentran en etapas de crecimiento y desarrollo.

No dormir bien afecta todas las etapas de la vida. Durante la niñez, el sueño por las noches es clave para el desarrollo físico y cerebral; en la adolescencia, favorece el aprendizaje y la salud emocional; mientras que, en los adultos mayores, la falta de descanso puede agravar enfermedades crónicas y aumentar el riesgo de caídas y deterioro cognitivo, refiere García.

“Aunque muchos factores influyen en el sueño, el calor nocturno se está convirtiendo en un riesgo ambiental cada vez más importante a medida que aumentan las temperaturas mundiales”.

informe de Climate Central

Medición global

Climate Central evaluó 1 mil 338 ciudades del mundo en dos quinquenios: entre 1970-1975 y 2020-2025.

Determinó que en el primero una persona dejó de tener 46 horas de sueño al año debido a las altas temperaturas por las noches, de las cuales dos fueron atribuidas al cambio climático.

En el segundo período hubo un incremento notable, al pasar a 56 horas anuales, y la pérdida relacionada con el calentamiento global se triplicó, al llegar a seis horas.

Es decir, que una persona dejó de dormir el equivalente a siete noches completas al año y una de ellas fue consecuencia del cambio climático.

Para realizar esta medición, Climate Central relacionó las noches cálidas con la calidad del sueño de una persona bajo esas condiciones y también con temperaturas registradas en un escenario sin contaminación por carbono.

Comportamiento desigual

El estudio indica que el deterioro del sueño causado por el calor no afecta por igual a toda la población. El impacto es mayor entre los adultos mayores de 65 años, los niños, las mujeres embarazadas y las personas que viven en países de bajos ingresos, pues el acceso al aire acondicionado para mantener ambientes adecuados para dormir está estrechamente relacionado con el nivel de ingresos.

Además, señala que en las grandes ciudades ocurre el denominado efecto “isla de calor urbana”, que consiste en que las temperaturas registradas en esas zonas son más altas que en las áreas rurales.

Otras ciudades de América Latina que, entre el 2020 y el 2025, registraron pérdidas considerables de horas de sueño al año por el calor nocturno fueron Barranquilla (Colombia) y Acapulco (México), donde una persona dejó de dormir 93 horas, seis de ellas por efecto del calentamiento global.

Belém (Brasil) registra 84 horas; Caracas (Venezuela), 67; y Cali (Colombia), 61. Las pérdidas vinculadas con el cambio climático son de seis, siete y siete horas, respectivamente.

Los efectos alcanzan incluso a ciudades con climas más templados, como Buenos Aires (Argentina), donde las personas perdieron en promedio 44 horas de sueño al año, cuatro de ellas como consecuencia del cambio climático.

 Un estudio realizado por Climate Central señala que las altas temperaturas nocturnas registradas entre el 2020 y el 2025 privaron del sueño a los capitalinos durante más de 40 horas al año.  

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Capitalinos pierden 49 horas de sueño al año por el calor nocturno; ocho se atribuyen al calentamiento global

Un estudio realizado por Climate Central señala que las altas temperaturas nocturnas registradas entre el 2020 y el 2025 privaron del sueño a los capitalinos durante más de 40 horas al año.

El calor nocturno puede afectar las horas de sueño, según un estudio publicado por Climate Central. (Foto Prensa Libre: shutterstock)

El calor nocturno en la Ciudad de Guatemala está interrumpiendo el tiempo que las personas deben dormir, al punto de que al año pueden perder hasta 49 horas de sueño. En Villa Nueva, la pérdida se reduce a 43 horas. En ambos casos, ocho de esas horas se atribuyen al cambio climático, según un estudio de Climate Central.

Si los médicos recomiendan dormir ocho horas diarias, se concluye que, debido al calor, un capitalino puede perder el equivalente a seis noches completas de sueño al año y un villanovano, cinco. En ambos casos, una se atribuye al calentamiento global.

Las cifras están por debajo de las registradas en otras cuatro ciudades de Centroamérica, que también fueron evaluadas entre el 2020 y el 2025. En San Salvador (El Salvador), la pérdida es de 74 horas; en Tegucigalpa y San Pedro Sula (Honduras), de 57 y 73 horas, respectivamente; y en Managua (Nicaragua), que ocupa el primer lugar del ranquin, de 83 horas.

Sin embargo, en las dos ciudades de Guatemala el cambio climático provoca la privación de una hora más de sueño en comparación con las otras urbes de la región.

De acuerdo con el informe, al momento de dormir el cuerpo entra en una etapa de enfriamiento, pero las altas temperaturas nocturnas interfieren con ese proceso. No solo interrumpen el descanso, sino que también reducen su calidad.

Agrega que varios factores pueden afectar esa pausa en el día, y las noches cálidas son parte del problema, que cada vez son más frecuentes y, con el paso de los años, la crisis se agudizará.

En Guatemala, el pronóstico para junio señalaba que las temperaturas subirían entre 0.5 y 3 grados Celsius. Ese aumento sería generalizado en el país debido a la transición hacia El Niño, un fenómeno que, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), se prevé intenso.

El país ya atravesó un escenario similar entre 2023 y 2024, cuando se superó el límite de 1.5 grados Celsius establecido en el Acuerdo de París. Ese fue el período más caluroso del que se tiene registro.

Durante el 1 y el 14 de julio recién pasado, el termómetro marcó entre 34.4 y 38.4 grados Celsius en municipios de Zacapa, Retalhuleu, Jutiapa y San Marcos, los lugares más calurosos del país. En la capital, la temperatura máxima se mantuvo entre 27 y 29 grados Celsius.

Alex Guerra, director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), señala que el aumento de la temperatura durante las noches se está convirtiendo en un problema para los guatemaltecos, incluso en lugares donde las personas están acostumbradas al calor, como la costa sur, y uno de sus efectos es la interrupción del sueño.

Añade que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) estimó un aumento de 1.1 grado Celsius en la temperatura media mundial respecto de los niveles preindustriales; sin embargo, en Guatemala el incremento ha sido más acelerado.

Agrega que, según el informe del Sistema Guatemalteco de Cambio Climático publicado en el 2019, el incremento en el país llegó 1.5 grados Celsius.

«Una de las tendencias que hemos observado es que la temperatura mínima es la que ha aumentado más rápido; entonces, las noches ya no son tan frescas».

Alex Guerra, director general del ICC

El director del ICC señala que, si bien los días se han tornado más cálidos, «es difícil» establecer cuántas horas de sueño se pueden perder a causa del cambio climático.

Efectos sobre la salud

Dormir mal por las noches puede afectar la salud física y mental. A corto plazo provoca cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y menor rendimiento laboral y académico. A largo plazo aumenta el riesgo de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, obesidad, ansiedad y depresión, según Julio García, médico del Hospital General de Enfermedades del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

En la mayoría de los adultos, la recomendación es descansar entre siete y nueve horas por noche. Los niños y adolescentes necesitan más tiempo, ya que se encuentran en etapas de crecimiento y desarrollo.

No dormir bien afecta todas las etapas de la vida. Durante la niñez, el sueño por las noches es clave para el desarrollo físico y cerebral; en la adolescencia, favorece el aprendizaje y la salud emocional; mientras que, en los adultos mayores, la falta de descanso puede agravar enfermedades crónicas y aumentar el riesgo de caídas y deterioro cognitivo, refiere García.

«Aunque muchos factores influyen en el sueño, el calor nocturno se está convirtiendo en un riesgo ambiental cada vez más importante a medida que aumentan las temperaturas mundiales».

informe de Climate Central

Medición global

Climate Central evaluó 1 mil 338 ciudades del mundo en dos quinquenios: entre 1970-1975 y 2020-2025.

Determinó que en el primero una persona dejó de tener 46 horas de sueño al año debido a las altas temperaturas por las noches, de las cuales dos fueron atribuidas al cambio climático.

En el segundo período hubo un incremento notable, al pasar a 56 horas anuales, y la pérdida relacionada con el calentamiento global se triplicó, al llegar a seis horas.

Es decir, que una persona dejó de dormir el equivalente a siete noches completas al año y una de ellas fue consecuencia del cambio climático.

Para realizar esta medición, Climate Central relacionó las noches cálidas con la calidad del sueño de una persona bajo esas condiciones y también con temperaturas registradas en un escenario sin contaminación por carbono.

Comportamiento desigual

El estudio indica que el deterioro del sueño causado por el calor no afecta por igual a toda la población. El impacto es mayor entre los adultos mayores de 65 años, los niños, las mujeres embarazadas y las personas que viven en países de bajos ingresos, pues el acceso al aire acondicionado para mantener ambientes adecuados para dormir está estrechamente relacionado con el nivel de ingresos.

Además, señala que en las grandes ciudades ocurre el denominado efecto «isla de calor urbana», que consiste en que las temperaturas registradas en esas zonas son más altas que en las áreas rurales.

Otras ciudades de América Latina que, entre el 2020 y el 2025, registraron pérdidas considerables de horas de sueño al año por el calor nocturno fueron Barranquilla (Colombia) y Acapulco (México), donde una persona dejó de dormir 93 horas, seis de ellas por efecto del calentamiento global.

Belém (Brasil) registra 84 horas; Caracas (Venezuela), 67; y Cali (Colombia), 61. Las pérdidas vinculadas con el cambio climático son de seis, siete y siete horas, respectivamente.

Los efectos alcanzan incluso a ciudades con climas más templados, como Buenos Aires (Argentina), donde las personas perdieron en promedio 44 horas de sueño al año, cuatro de ellas como consecuencia del cambio climático.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.

 Prensa Libre | Guatemala

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