Canícula durará hasta 40 días en la Franja Transversal del Norte

EFECTO CANÍCULA JALAPA. Visita a la comunidad de Los Magueyes del Departamento de Jalapa donde la canícula prolongada afectó en la cosecha de las familias de la comunidad. Hay niños y adultos con desnutrición y el gobierno prometió bonos y vales de ayuda humanitaria pero éstos nunca llegaron. En la imagen, camino de terracería justo a un lado del área de cultivos de maíz donde se aprecia el mal estado de las matas.

Comunitario

Canícula durará hasta 40 días en la Franja Transversal del Norte

La canícula en Guatemala oscilará entre 25 y 40 días, según pronóstico del Insivumeh, y en algunas regiones del país el efecto será más prolongada.

EFECTO CANÍCULA JALAPA. Visita a la comunidad de Los Magueyes del Departamento de Jalapa donde la canícula prolongada afectó en la cosecha de las familias de la comunidad. Hay niños y adultos con desnutrición y el gobierno prometió bonos y vales de ayuda humanitaria pero éstos nunca llegaron. En la imagen, camino de terracería justo a un lado del área de cultivos de maíz donde se aprecia el mal estado de las matas.

La canícula es una disminución de las precipitaciones durante la temporada lluviosa. El pronóstico del Insivumeh señala que en el 2026 será más extensa de lo habitual y que, en algunas regiones, podría prolongarse hasta 40 días. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).


Foto:

Los pronósticos del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) apuntan a que el 2026 tendrá una temporada de lluvia irregular, con menos precipitaciones de las esperadas y un aumento de temperaturas de hasta 3 grados Celsius, comportamiento relacionado con la transición a un fenómeno de El Niño más intenso, que no se observaba desde hace décadas.

Como parte de ese comportamiento irregular, se pronostica una canícula extendida que podría oscilar entre 25 y 40 días, cuando el período habitual dura unos 20 días. En la Franja Transversal del Norte será más prolongada que en el resto de regiones del país.

De acuerdo con el Insivumeh, la temporada lluviosa se presenta de manera bimodal; es decir, tiene dos picos de precipitación en el año. El primero ocurre entre mayo y junio; luego hay un período en el que las lluvias disminuyen, conocido como canícula, para después registrar un segundo pico en septiembre y octubre.

Rebeca Rodríguez, del Departamento de Investigación y Servicios Meteorológicos del Insivumeh, señala que, por la influencia de las condiciones oceanoatmosféricas, este año se tendrá una canícula más prolongada de lo habitual. Además, será más seca en comparación con otros años.

“Por el momento tenemos estipulado que la canícula podría durar entre 25 y 40 días, y esto dependerá de cada región”, indicó Rodríguez.

En Petén, la Boca Costa y el Caribe se espera un descenso de lluvias menos marcado, mientras que la disminución será más extensa en la Franja Transversal del Norte, entre 35 y 40 días. En el Oriente y el Pacífico oscilará entre 30 y 35 días, y en Occidente y el Altiplano Central podría durar entre 25 y 30 días, aproximadamente.

El pronóstico también establece el inicio de la canícula, que en algunas regiones se presentará antes. Por ejemplo, en Occidente, el Altiplano Central, los valles de Oriente y el Pacífico comenzará en la primera quincena de julio y finalizará en la primera quincena de agosto.

Para la Franja Transversal del Norte, el fenómeno meteorológico se manifestará entre la segunda quincena de julio y la segunda quincena de agosto.

Las previsiones del Insivumeh señalan que el déficit de lluvia durante julio y agosto podría estimarse entre 37% y 63%, y que los departamentos más afectados serían El Progreso, Jalapa, Sacatepéquez, Sololá, Zacapa, Baja Verapaz, Chiquimula, Totonicapán y Guatemala.

Altas temperaturas

Por la transición al fenómeno de El Niño, el pronóstico del Insivumeh es que las temperaturas podrían aumentar hasta 3 grados Celsius en el país, y durante la canícula estas condiciones serán más evidentes debido a la disminución de las precipitaciones.

Alex Guerra, director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), señala que durante la temporada lluviosa la presencia de nubes atenúa los rayos solares, lo que mantiene fresco el ambiente. Sin embargo, durante la canícula la nubosidad se reduce y la temperatura aumenta, esto tiene un efecto negativo en la agricultura.

Información del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) refiere que, con temperaturas por debajo de los 25 grados Celsius, las condiciones son más frescas y existe un menor estrés térmico para los cultivos. Además, que el termómetro se mantenga entre 20 y 27 grados Celsius es lo ideal para la mayoría de las siembras, pero cuando comienza a ascender se afecta el rendimiento. Las temperaturas superiores a 29 grados Celsius mantienen un estrés térmico alto en las plantaciones y generan una mayor demanda de agua.

Respecto del impacto en la agricultura, Alberto Cano, del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna), señala que la canícula prolongada afecta la producción, el rendimiento e incluso la calidad de los cultivos. El mayor impacto ocurre en la agricultura familiar, cuyos productores no cuentan con sistemas alternativos de riego.

“El estancamiento en las lluvias detiene el ciclo productivo de los cultivos, principalmente los de consumo masivo, como hortalizas y granos básicos. Esto trae una disminución importante en la producción (…), y también puede generar niveles de calidad menores”, indica Cano.

De acuerdo con el investigador, los datos históricos apuntan a que zonas geográficas como el Corredor Seco son las más vulnerables. Entre ellas menciona los departamentos de Zacapa, Chiquimula, Jalapa, Jutiapa y El Progreso, así como el sur de Huehuetenango y parte de Quiché.

Agrega que, ante escenarios como este, las acciones planificadas e integrales con un enfoque de mediano y largo plazo son esenciales para reducir el impacto de la canícula. Cuando esto no ocurre, se pueden adoptar medidas como utilizar o construir reservorios artesanales para almacenar agua; implementar técnicas integrales de agricultura regenerativa, y colocar capas de materia orgánica en la base de los cultivos para reducir la evaporación.

 La canícula en Guatemala oscilará entre 25 y 40 días, según pronóstico del Insivumeh, y en algunas regiones del país el efecto será más prolongada.  

Comunitario

Canícula durará hasta 40 días en la Franja Transversal del Norte

La canícula en Guatemala oscilará entre 25 y 40 días, según pronóstico del Insivumeh, y en algunas regiones del país el efecto será más prolongada.

EFECTO CANÍCULA JALAPA. Visita a la comunidad de Los Magueyes del Departamento de Jalapa donde la canícula prolongada afectó en la cosecha de las familias de la comunidad. Hay niños y adultos con desnutrición y el gobierno prometió bonos y vales de ayuda humanitaria pero éstos nunca llegaron. En la imagen, camino de terracería justo a un lado del área de cultivos de maíz donde se aprecia el mal estado de las matas.

La canícula es una disminución de las precipitaciones durante la temporada lluviosa. El pronóstico del Insivumeh señala que en el 2026 será más extensa de lo habitual y que, en algunas regiones, podría prolongarse hasta 40 días. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).

Los pronósticos del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) apuntan a que el 2026 tendrá una temporada de lluvia irregular, con menos precipitaciones de las esperadas y un aumento de temperaturas de hasta 3 grados Celsius, comportamiento relacionado con la transición a un fenómeno de El Niño más intenso, que no se observaba desde hace décadas.

Como parte de ese comportamiento irregular, se pronostica una canícula extendida que podría oscilar entre 25 y 40 días, cuando el período habitual dura unos 20 días. En la Franja Transversal del Norte será más prolongada que en el resto de regiones del país.

De acuerdo con el Insivumeh, la temporada lluviosa se presenta de manera bimodal; es decir, tiene dos picos de precipitación en el año. El primero ocurre entre mayo y junio; luego hay un período en el que las lluvias disminuyen, conocido como canícula, para después registrar un segundo pico en septiembre y octubre.

Rebeca Rodríguez, del Departamento de Investigación y Servicios Meteorológicos del Insivumeh, señala que, por la influencia de las condiciones oceanoatmosféricas, este año se tendrá una canícula más prolongada de lo habitual. Además, será más seca en comparación con otros años.

“Por el momento tenemos estipulado que la canícula podría durar entre 25 y 40 días, y esto dependerá de cada región”, indicó Rodríguez.

En Petén, la Boca Costa y el Caribe se espera un descenso de lluvias menos marcado, mientras que la disminución será más extensa en la Franja Transversal del Norte, entre 35 y 40 días. En el Oriente y el Pacífico oscilará entre 30 y 35 días, y en Occidente y el Altiplano Central podría durar entre 25 y 30 días, aproximadamente.

El pronóstico también establece el inicio de la canícula, que en algunas regiones se presentará antes. Por ejemplo, en Occidente, el Altiplano Central, los valles de Oriente y el Pacífico comenzará en la primera quincena de julio y finalizará en la primera quincena de agosto.

Para la Franja Transversal del Norte, el fenómeno meteorológico se manifestará entre la segunda quincena de julio y la segunda quincena de agosto.

Las previsiones del Insivumeh señalan que el déficit de lluvia durante julio y agosto podría estimarse entre 37% y 63%, y que los departamentos más afectados serían El Progreso, Jalapa, Sacatepéquez, Sololá, Zacapa, Baja Verapaz, Chiquimula, Totonicapán y Guatemala.

Altas temperaturas

Por la transición al fenómeno de El Niño, el pronóstico del Insivumeh es que las temperaturas podrían aumentar hasta 3 grados Celsius en el país, y durante la canícula estas condiciones serán más evidentes debido a la disminución de las precipitaciones.

Alex Guerra, director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), señala que durante la temporada lluviosa la presencia de nubes atenúa los rayos solares, lo que mantiene fresco el ambiente. Sin embargo, durante la canícula la nubosidad se reduce y la temperatura aumenta, esto tiene un efecto negativo en la agricultura.

Información del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) refiere que, con temperaturas por debajo de los 25 grados Celsius, las condiciones son más frescas y existe un menor estrés térmico para los cultivos. Además, que el termómetro se mantenga entre 20 y 27 grados Celsius es lo ideal para la mayoría de las siembras, pero cuando comienza a ascender se afecta el rendimiento. Las temperaturas superiores a 29 grados Celsius mantienen un estrés térmico alto en las plantaciones y generan una mayor demanda de agua.

Respecto del impacto en la agricultura, Alberto Cano, del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna), señala que la canícula prolongada afecta la producción, el rendimiento e incluso la calidad de los cultivos. El mayor impacto ocurre en la agricultura familiar, cuyos productores no cuentan con sistemas alternativos de riego.

“El estancamiento en las lluvias detiene el ciclo productivo de los cultivos, principalmente los de consumo masivo, como hortalizas y granos básicos. Esto trae una disminución importante en la producción (…), y también puede generar niveles de calidad menores”, indica Cano.

De acuerdo con el investigador, los datos históricos apuntan a que zonas geográficas como el Corredor Seco son las más vulnerables. Entre ellas menciona los departamentos de Zacapa, Chiquimula, Jalapa, Jutiapa y El Progreso, así como el sur de Huehuetenango y parte de Quiché.

Agrega que, ante escenarios como este, las acciones planificadas e integrales con un enfoque de mediano y largo plazo son esenciales para reducir el impacto de la canícula. Cuando esto no ocurre, se pueden adoptar medidas como utilizar o construir reservorios artesanales para almacenar agua; implementar técnicas integrales de agricultura regenerativa, y colocar capas de materia orgánica en la base de los cultivos para reducir la evaporación.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.

 Prensa Libre | Guatemala

Te puede interesar