
Fútbol Internacional
Así fue como se rompió la relación entre Xabi Alonso y el vestuario del Real Madrid
El adiós de Xabi Alonso del Real Madrid fue el desenlace de una crisis interna progresiva, marcada por la ruptura entre el cuerpo técnico y el vestuario.
Xabi Alonso da instrucciones a los jugadores durante el partido del Real Madrid contra Barcelona. (Foto Prensa Libre: EFE).
Foto:
El punto más visible del desgaste se produjo durante un entrenamiento en Valdebebas, cuando el técnico expresó su hartazgo por la falta de disciplina de los jugadores, evidenciando un clima ya deteriorado.
Según Infobae, el distanciamiento comenzó a gestarse desde noviembre, cuando el alto nivel de exigencia táctica impuesto por Alonso empezó a generar resistencia en la plantilla.
En la recopilación de información publicada por Marca y The Guardian, el técnico se mostró molesto por el comportamiento de los jugadores y expresó: “¡No sabía que venía a entrenar a una guardería!”.
El entrenador chocó con un grupo acostumbrado a una gestión más flexible, como la que había ejercido Carlo Ancelotti, lo que derivó en malas actitudes, desconexión emocional y pérdida de compromiso.
Según la publicación, de Infobae el malestar se intensificó por el rol del cuerpo técnico, especialmente el de Sebas Parrilla, señalado por los jugadores por sobrecargar las sesiones con constantes indicaciones y exceso de información táctica. Esta dinámica terminó por erosionar la convivencia diaria y cerró las puertas a una reconciliación real.
En paralelo, comenzaron a surgir conflictos individuales que agravaron la situación. La sustitución de Vinícius Júnior en el clásico ante el Barcelona provocó una reacción pública del brasileño, que no fue sancionada ni contenida por el club, debilitando la autoridad del entrenador.
A ello se sumaron las quejas de Fede Valverde por su posición en el campo y las filtraciones sobre el ambiente interno.
Afectado por los resultados
La crisis de resultados terminó de acelerar el desenlace. Las derrotas ante el PSG, el Celta de Vigo y el Manchester City expusieron las grietas del proyecto, mientras la directiva optó por no respaldar públicamente al técnico, señalándolo internamente por decisiones deportivas en lugar de intervenir en los conflictos del vestuario. El silencio de varios jugadores tras su salida reflejó la profundidad de la fractura.
En este contexto, el nombre de Álvaro Arbeloa ganó fuerza como alternativa. Su presencia constante como técnico del Castilla y su perfil conciliador, más cercano a la gestión humana de Ancelotti, generaron consenso tanto en parte de la plantilla como en sectores de la dirigencia.
El ciclo de Xabi Alonso terminó definitivamente tras la Supercopa de España, con la sensación de un proyecto que nunca logró cohesión interna.
La promesa de renovación quedó sepultada por los conflictos, allanando el camino para la llegada de Arbeloa como solución inmediata a una crisis que trascendió lo futbolístico.
El adiós de Xabi Alonso del Real Madrid fue el desenlace de una crisis interna progresiva, marcada por la ruptura entre el cuerpo técnico y el vestuario. 
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Así fue como se rompió la relación entre Xabi Alonso y el vestuario del Real Madrid
El adiós de Xabi Alonso del Real Madrid fue el desenlace de una crisis interna progresiva, marcada por la ruptura entre el cuerpo técnico y el vestuario.
Xabi Alonso da instrucciones a los jugadores durante el partido del Real Madrid contra Barcelona. (Foto Prensa Libre: EFE).
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El punto más visible del desgaste se produjo durante un entrenamiento en Valdebebas, cuando el técnico expresó su hartazgo por la falta de disciplina de los jugadores, evidenciando un clima ya deteriorado.
Según Infobae, el distanciamiento comenzó a gestarse desde noviembre, cuando el alto nivel de exigencia táctica impuesto por Alonso empezó a generar resistencia en la plantilla.
En la recopilación de información publicada por Marca y The Guardian, el técnico se mostró molesto por el comportamiento de los jugadores y expresó: “¡No sabía que venía a entrenar a una guardería!”.
El entrenador chocó con un grupo acostumbrado a una gestión más flexible, como la que había ejercido Carlo Ancelotti, lo que derivó en malas actitudes, desconexión emocional y pérdida de compromiso.
Según la publicación, de Infobae el malestar se intensificó por el rol del cuerpo técnico, especialmente el de Sebas Parrilla, señalado por los jugadores por sobrecargar las sesiones con constantes indicaciones y exceso de información táctica. Esta dinámica terminó por erosionar la convivencia diaria y cerró las puertas a una reconciliación real.
En paralelo, comenzaron a surgir conflictos individuales que agravaron la situación. La sustitución de Vinícius Júnior en el clásico ante el Barcelona provocó una reacción pública del brasileño, que no fue sancionada ni contenida por el club, debilitando la autoridad del entrenador.
A ello se sumaron las quejas de Fede Valverde por su posición en el campo y las filtraciones sobre el ambiente interno.
Afectado por los resultados
La crisis de resultados terminó de acelerar el desenlace. Las derrotas ante el PSG, el Celta de Vigo y el Manchester City expusieron las grietas del proyecto, mientras la directiva optó por no respaldar públicamente al técnico, señalándolo internamente por decisiones deportivas en lugar de intervenir en los conflictos del vestuario. El silencio de varios jugadores tras su salida reflejó la profundidad de la fractura.
En este contexto, el nombre de Álvaro Arbeloa ganó fuerza como alternativa. Su presencia constante como técnico del Castilla y su perfil conciliador, más cercano a la gestión humana de Ancelotti, generaron consenso tanto en parte de la plantilla como en sectores de la dirigencia.
El ciclo de Xabi Alonso terminó definitivamente tras la Supercopa de España, con la sensación de un proyecto que nunca logró cohesión interna.
La promesa de renovación quedó sepultada por los conflictos, allanando el camino para la llegada de Arbeloa como solución inmediata a una crisis que trascendió lo futbolístico.
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