
Escenario
Amor por la lectura en 2026: Hábitos, claves y otras ideas para leer más durante el año
La lectura abre caminos a todas las edades y expertos hablan sobre consejos y dinámicas que les han ayudado a crear el hábito y disfrutar de la lectura.
Diversas investigaciones han confirmado que leer ayuda a reducir el estrés, favorece la concentración y fortalece las habilidades cognitivas.(Foto Prensa Libre: Freepik)
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Sumergirse en un libro puede ser más que un pasatiempo. Leer es una pausa en medio del ruido, una forma de reconectar con uno mismo, de viajar sin moverse o de escuchar voces distintas a las nuestras. Y, además, es una práctica que aporta beneficios concretos para la salud mental y emocional.
Diversas investigaciones han confirmado que leer ayuda a reducir el estrés, favorece la concentración y fortalece las habilidades cognitivas. Un estudio de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, señala que la lectura puede disminuir el estrés en un 68%, y que solo seis minutos dedicados a esta actividad son suficientes para reducir el ritmo cardíaco.
“La lectura es una serie de sucesos que pasan a través de los ojos y se transportan a la imaginación de todos los que se sumergen en la aventura de leer. No hay edad, no hay reglas ni términos para adentrarse en este mundo”, escribe Adriana Rebecca Dorantes Castro en su cuento El legado.
“No es necesaria ni obligatoria, pero, aun así, quienes de verdad se consideran fanáticos de la lectura saben perfectamente que, en algún momento, pasaron por esa etapa en que creían que este no era su camino. Y no era porque no leyeran con frecuencia o porque un libro los aburriera, sino porque aún no habían encontrado su propio mundo”, describe la joven guatemalteca. Dorantes, quien ha sido parte del programa Cuéntame tu cuento, de Editorial Piedrasanta, ha publicado dos relatos en los últimos años. A punto de alcanzar la mayoría de edad, sigue leyendo con la misma pasión con la que empezó.
Este proyecto ha contado con la participación entusiasta de cientos de niños, niñas y jóvenes, de 3 a 17 años, que se han animado a expresar su imaginación y a desarrollar destrezas de escritura con el apoyo de sus familias, lo que les ha permitido publicar un libro.
A lo largo del año Guatemala cuenta con diversas actividades y talleres para los lectores como presentaciones de libros, talleres, así como eventos como la Feria Internacional del Libro, que regularmente tiene una fecha en julio de cada año.

Guatemala sede de actividad de América Latina
El XVII Congreso Literario Internacional se celebró recientemente en Guatemala el 29 de enero, con la participación de niños y jóvenes de distintos países que no solo presentaron sus publicaciones, sino que también asumieron el rol de talleristas y docentes por un día. El evento forma parte del proyecto Jóvenes Escritores Latinos (JEL), una iniciativa que nació hace 16 años en la comunidad migrante de Los Ángeles, Estados Unidos, con el propósito de fomentar la lectura, la escritura y el pensamiento creativo desde la infancia.
La fundadora del proyecto, Miriam Burbano, recuerda que todo comenzó al reunir en una dinámica escritos valiosos de estudiantes que corrían el riesgo de ser desechados. A partir de esa experiencia, los estudiantes publicaron su primer libro. Para ello, decidieron crear una mini editorial para apoyar el talento juvenil. Desde entonces, cada año publican obras de autoría infantil y juvenil, bajo un modelo que promueve la autonomía, la planificación y la superación personal.
“En este proyecto, los estudiantes también se convierten en maestros por un día. Planifican, estudian y enseñan. Esa es la clave para que crezcan y se superen”, afirma Burbano, quien reside en Estados Unidos y ha promovido la expansión de JEL hacia otros países de América Latina.

Lectura como reto, no como obligación
En lugar de imponer la lectura de un libro completo, el equipo de JEL ha desarrollado una metodología lúdica: invitan a leer solo cinco o diez páginas como reto personal. Si el libro engancha al lector, continúa por iniciativa propia; si no, ha cumplido el desafío. Así, la lectura se convierte en hábito y deja de ser una obligación. Además, los jóvenes compiten amistosamente con otros de su edad, lo que refuerza la motivación.
“No importa la edad ni el formato. Ahora contamos también con libros electrónicos, lo que amplía el acceso”, destaca Burbano. Con esta visión, han lanzado el Reto de Lectura en Vivo de febrero, que busca romper el récord de lectura continua. En una edición pasada, leyeron durante 8 horas con 5 minutos. Este año, aspiran a superar las 20 horas seguidas, sumando lectores en bloques de 5, 10 o 15 minutos cada uno.
Las personas interesadas pueden sumarse al reto a través de la página de Facebook Jóvenes Escritores Latinos, donde también pueden registrarse.
Un congreso con voces jóvenes y visión de futuro
El proyecto tiene presencia activa en Guatemala, gracias al trabajo de Víctor Castañón, coordinador general del programa en el país. Desde California, Castañón impulsó la expansión de los jóvenes en el país.
“Queremos que los niños aprendan a construir su propia escritura, a expresarse y a participar como autores. El congreso les permite presentar sus libros y hacerlo junto a otros escritores de países como Perú, México, El Salvador y Estados Unidos”, explica.
En la más reciente edición que se llevó a cabo en el Paraninfo Universitario, en la zona 1, participaron 125 niños talleristas provenientes de diferentes países. Los niños y adolescentes se preparan semanalmente en una reunión virtual para avanzar en distintas etapas del programa. Estas sesiones no solo fortalecen habilidades, sino que buscan que los niños formen a otros y se conviertan en multiplicadores del proyecto.
“Los niños no son el futuro. Son el presente. Es ahora cuando deben escribir, leer, expresarse y crecer”, enfatiza Castañón.
Un ejemplo de ello es, Nahomi Gámez, integrante del Club JEL en Cobán, Alta Verapaz, quien asumió el rol de maestra y dirigió con excelencia un taller de 90 minutos en una escuela local. Demostró seguridad, compromiso y amor por la enseñanza, destacaron los organizadores.
En Guatemala, los niños entre 10 y 14 años lideraron talleres sobre temas esenciales para el desarrollo personal, vinculados también al crecimiento lector y escritor. Entre los temas trabajados figuraron:
- Descubre tus fortalezas
- Reflexiona sobre tus logros
- Aprende de tus errores
- Elige tus amigos
- Establece objetivos alcanzables
- Ajusta el plan, no cambies tus metas
- Practica la gratitud
- Identifica tus miedos
- Aprende algo nuevo
- Celebra tus éxitos
- La disciplina, la inteligencia y la creatividad
- Si tú quieres, tú puedes

JEL trabaja ya en nuevas actividades para el resto del año. Además del Reto de Lectura en Vivo previsto para febrero, se preparan nuevas ediciones de talleres, publicaciones colectivas y encuentros presenciales y virtuales para seguir formando a una generación de lectores, escritores y ciudadanos críticos.
Una voz que impulsa la lectura desde Centroamérica
Irma Cantizzano es periodista salvadoreña y una apasionada promotora de la lectura. Desde hace más de un año, publica semanalmente una columna en la que recomienda libros, conversa con autores y comparte su amor por las letras.
“Cualquier época es ideal para empezar a leer; lo importante es tomar el impulso y leer lo que más le guste. Uno tiene que ir explorando géneros: puede haber libros quizá muy densos para principiantes, y no hay que sentirse mal por pensar que son aburridos, sino ir encontrando lo que más nos llame la atención. Una vez el hábito está creado, se explora más”, señala en entrevista con Prensa Libre.
La periodista comparte su entusiasmo no solo en medios tradicionales. En su página oficial, escribe:
“Me gusta leer, comprar libros, hablar de libros, oler los libros y ordenarlos una y otra vez; por eso creé esta página para compartir parte de mi pasión”.
En su columna y pódcast ha conversado con autores como Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Horacio Castellanos y Mario Vargas Llosa. Para ella, cada encuentro con un escritor es una oportunidad de descubrir cómo nace una historia.
“Es una experiencia hermosa poder conocer el proceso de escritura, saber con qué ideas nace una novela. He podido asistir a festivales literarios en Centroamérica, hablar con escritores y luego publicar esas entrevistas. Es un privilegio poder compartir con ellos y ellas sobre su proceso de creación, sus lecturas y sus experiencias de vida”, relata.
Cantizzano insiste en que la lectura debe ser un ejercicio libre, sin presiones ni comparaciones:
“Cada quien tiene su ritmo. Hay quienes leen más rápido, otros prefieren ciertos géneros. Eso no importa. Lo importante es disfrutar”.
Entre sus consejos para crear el hábito de leer, menciona hacer una lista de libros que despierten interés —lanzamientos, títulos recomendados, sugerencias en redes— y mantener el celular lejos durante la lectura.
“Tener un espacio libre de teléfonos ayuda, aunque sea para leer 10 páginas. La lectura te obliga a enfocarte, a hacer una sola cosa en ese momento”, explica.
Aunque su ritmo de lectura varía, procura terminar al menos un libro por semana.
“Empecé haciendo reseñas en mi blog, y luego propuse una columna en el medio donde trabajo. Me dieron el espacio, y llevo año y medio escribiendo semanalmente. Esas mismas reseñas van condensadas para radio”, comenta.
Para cerrar, reflexiona sobre el valor de los eventos culturales presenciales:
“Se están organizando más actividades en horarios accesibles para quienes trabajamos. Yo prefiero mil veces los presenciales, porque en línea hay muchas distracciones. Pero estos espacios ayudan a abrir la mente y conocer otras formas de pensar”, concluye.
Otras ideas para aprovechar la lectura
En una entrevista publicada en Prensa Libre, Nora Obregón —máster en estudios latinoamericanos, abogada, maestra Montessori y mediadora cultural— compartió propuestas para hacer de la lectura una experiencia significativa, capaz incluso de abrir espacios de reflexión sobre temas difíciles de abordar.
Lectura con sentido y comunidad
Obregón destacó el valor de los libros ilustrados y los libroálbumes como herramientas para explorar historias desde la imagen. “Las ilustraciones también narran”, explicó, al sugerir que se invite a los lectores —niños, jóvenes o adultos— a observarlas con detenimiento. Estas actividades pueden realizarse en casa, en la escuela, en bibliotecas o cualquier espacio comunitario.
Crear un ambiente propicio
Obregón propone preparar un espacio acogedor y flexible, donde el mediador de lectura acompañe a los participantes y fomente momentos para disfrutar y compartir libros. Con los más pequeños, se puede partir de expresiones culturales propias como nanas, canciones, rimas, adivinanzas y colmos.
En el entorno familiar, aconseja leer en voz alta como forma de acompañarnos, consentirnos y escucharnos, dando pie a conversaciones sobre lo leído y sentido.
En las aulas, sugiere una lectura dialógica y reflexiva, donde se compartan pensamientos, se escuche al otro y se explore no solo el texto, sino también nuestra relación con el mundo.
En las bibliotecas y salas de lectura, la lectura puede ayudar a “hacer comunidad”, a tejer lazos sociales y reconstruir vínculos. Piense además en un horario. Algunos aprovechan las primeras horas del día, a otros se les facilita en la noche.
Aproveche los tiempos libres o las esperas
Lleve su libro con usted y así podría aprovechar las esperas, los traslados o pausas que tenga.
Leer para acompañar el dolor
En momentos difíciles, como procesos de duelo, Obregón recomienda leer poemas breves, dulces, no necesariamente centrados en la muerte y la recomendación también es para otros temas sensibles.
En busca de un club
Pero leer no siempre es una experiencia solitaria. Con frecuencia, se transforma en un encuentro colectivo en clubes de lectura, donde los libros sirven de punto de partida para conversaciones profundas, nuevas amistades y descubrimientos personales. Estos espacios suelen estar guiados por un facilitador, quien propone una agenda y modera el diálogo en torno a la obra.
Hoy existen formatos virtuales e híbridos que permiten compartir lecturas con personas de otros países y culturas, ampliando la experiencia más allá de las páginas.
La lectura abre caminos a todas las edades y expertos hablan sobre consejos y dinámicas que les han ayudado a crear el hábito y disfrutar de la lectura.
Escenario
Amor por la lectura en 2026: Hábitos, claves y otras ideas para leer más durante el año
La lectura abre caminos a todas las edades y expertos hablan sobre consejos y dinámicas que les han ayudado a crear el hábito y disfrutar de la lectura.
Diversas investigaciones han confirmado que leer ayuda a reducir el estrés, favorece la concentración y fortalece las habilidades cognitivas.(Foto Prensa Libre: Freepik)
Sumergirse en un libro puede ser más que un pasatiempo. Leer es una pausa en medio del ruido, una forma de reconectar con uno mismo, de viajar sin moverse o de escuchar voces distintas a las nuestras. Y, además, es una práctica que aporta beneficios concretos para la salud mental y emocional.
Diversas investigaciones han confirmado que leer ayuda a reducir el estrés, favorece la concentración y fortalece las habilidades cognitivas. Un estudio de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, señala que la lectura puede disminuir el estrés en un 68%, y que solo seis minutos dedicados a esta actividad son suficientes para reducir el ritmo cardíaco.
“La lectura es una serie de sucesos que pasan a través de los ojos y se transportan a la imaginación de todos los que se sumergen en la aventura de leer. No hay edad, no hay reglas ni términos para adentrarse en este mundo», escribe Adriana Rebecca Dorantes Castro en su cuento El legado.
“No es necesaria ni obligatoria, pero, aun así, quienes de verdad se consideran fanáticos de la lectura saben perfectamente que, en algún momento, pasaron por esa etapa en que creían que este no era su camino. Y no era porque no leyeran con frecuencia o porque un libro los aburriera, sino porque aún no habían encontrado su propio mundo”, describe la joven guatemalteca. Dorantes, quien ha sido parte del programa Cuéntame tu cuento, de Editorial Piedrasanta, ha publicado dos relatos en los últimos años. A punto de alcanzar la mayoría de edad, sigue leyendo con la misma pasión con la que empezó.
Este proyecto ha contado con la participación entusiasta de cientos de niños, niñas y jóvenes, de 3 a 17 años, que se han animado a expresar su imaginación y a desarrollar destrezas de escritura con el apoyo de sus familias, lo que les ha permitido publicar un libro.
A lo largo del año Guatemala cuenta con diversas actividades y talleres para los lectores como presentaciones de libros, talleres, así como eventos como la Feria Internacional del Libro, que regularmente tiene una fecha en julio de cada año.

Guatemala sede de actividad de América Latina
El XVII Congreso Literario Internacional se celebró recientemente en Guatemala el 29 de enero, con la participación de niños y jóvenes de distintos países que no solo presentaron sus publicaciones, sino que también asumieron el rol de talleristas y docentes por un día. El evento forma parte del proyecto Jóvenes Escritores Latinos (JEL), una iniciativa que nació hace 16 años en la comunidad migrante de Los Ángeles, Estados Unidos, con el propósito de fomentar la lectura, la escritura y el pensamiento creativo desde la infancia.
La fundadora del proyecto, Miriam Burbano, recuerda que todo comenzó al reunir en una dinámica escritos valiosos de estudiantes que corrían el riesgo de ser desechados. A partir de esa experiencia, los estudiantes publicaron su primer libro. Para ello, decidieron crear una mini editorial para apoyar el talento juvenil. Desde entonces, cada año publican obras de autoría infantil y juvenil, bajo un modelo que promueve la autonomía, la planificación y la superación personal.
“En este proyecto, los estudiantes también se convierten en maestros por un día. Planifican, estudian y enseñan. Esa es la clave para que crezcan y se superen”, afirma Burbano, quien reside en Estados Unidos y ha promovido la expansión de JEL hacia otros países de América Latina.

Lectura como reto, no como obligación
En lugar de imponer la lectura de un libro completo, el equipo de JEL ha desarrollado una metodología lúdica: invitan a leer solo cinco o diez páginas como reto personal. Si el libro engancha al lector, continúa por iniciativa propia; si no, ha cumplido el desafío. Así, la lectura se convierte en hábito y deja de ser una obligación. Además, los jóvenes compiten amistosamente con otros de su edad, lo que refuerza la motivación.
“No importa la edad ni el formato. Ahora contamos también con libros electrónicos, lo que amplía el acceso”, destaca Burbano. Con esta visión, han lanzado el Reto de Lectura en Vivo de febrero, que busca romper el récord de lectura continua. En una edición pasada, leyeron durante 8 horas con 5 minutos. Este año, aspiran a superar las 20 horas seguidas, sumando lectores en bloques de 5, 10 o 15 minutos cada uno.
Las personas interesadas pueden sumarse al reto a través de la página de Facebook Jóvenes Escritores Latinos, donde también pueden registrarse.
Un congreso con voces jóvenes y visión de futuro
El proyecto tiene presencia activa en Guatemala, gracias al trabajo de Víctor Castañón, coordinador general del programa en el país. Desde California, Castañón impulsó la expansión de los jóvenes en el país.
“Queremos que los niños aprendan a construir su propia escritura, a expresarse y a participar como autores. El congreso les permite presentar sus libros y hacerlo junto a otros escritores de países como Perú, México, El Salvador y Estados Unidos”, explica.
En la más reciente edición que se llevó a cabo en el Paraninfo Universitario, en la zona 1, participaron 125 niños talleristas provenientes de diferentes países. Los niños y adolescentes se preparan semanalmente en una reunión virtual para avanzar en distintas etapas del programa. Estas sesiones no solo fortalecen habilidades, sino que buscan que los niños formen a otros y se conviertan en multiplicadores del proyecto.
“Los niños no son el futuro. Son el presente. Es ahora cuando deben escribir, leer, expresarse y crecer”, enfatiza Castañón.
Un ejemplo de ello es, Nahomi Gámez, integrante del Club JEL en Cobán, Alta Verapaz, quien asumió el rol de maestra y dirigió con excelencia un taller de 90 minutos en una escuela local. Demostró seguridad, compromiso y amor por la enseñanza, destacaron los organizadores.
En Guatemala, los niños entre 10 y 14 años lideraron talleres sobre temas esenciales para el desarrollo personal, vinculados también al crecimiento lector y escritor. Entre los temas trabajados figuraron:
- Descubre tus fortalezas
- Reflexiona sobre tus logros
- Aprende de tus errores
- Elige tus amigos
- Establece objetivos alcanzables
- Ajusta el plan, no cambies tus metas
- Practica la gratitud
- Identifica tus miedos
- Aprende algo nuevo
- Celebra tus éxitos
- La disciplina, la inteligencia y la creatividad
- Si tú quieres, tú puedes

JEL trabaja ya en nuevas actividades para el resto del año. Además del Reto de Lectura en Vivo previsto para febrero, se preparan nuevas ediciones de talleres, publicaciones colectivas y encuentros presenciales y virtuales para seguir formando a una generación de lectores, escritores y ciudadanos críticos.
Una voz que impulsa la lectura desde Centroamérica
Irma Cantizzano es periodista salvadoreña y una apasionada promotora de la lectura. Desde hace más de un año, publica semanalmente una columna en la que recomienda libros, conversa con autores y comparte su amor por las letras.
«Cualquier época es ideal para empezar a leer; lo importante es tomar el impulso y leer lo que más le guste. Uno tiene que ir explorando géneros: puede haber libros quizá muy densos para principiantes, y no hay que sentirse mal por pensar que son aburridos, sino ir encontrando lo que más nos llame la atención. Una vez el hábito está creado, se explora más», señala en entrevista con Prensa Libre.
La periodista comparte su entusiasmo no solo en medios tradicionales. En su página oficial, escribe:
«Me gusta leer, comprar libros, hablar de libros, oler los libros y ordenarlos una y otra vez; por eso creé esta página para compartir parte de mi pasión».
En su columna y pódcast ha conversado con autores como Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Horacio Castellanos y Mario Vargas Llosa. Para ella, cada encuentro con un escritor es una oportunidad de descubrir cómo nace una historia.
«Es una experiencia hermosa poder conocer el proceso de escritura, saber con qué ideas nace una novela. He podido asistir a festivales literarios en Centroamérica, hablar con escritores y luego publicar esas entrevistas. Es un privilegio poder compartir con ellos y ellas sobre su proceso de creación, sus lecturas y sus experiencias de vida», relata.
Cantizzano insiste en que la lectura debe ser un ejercicio libre, sin presiones ni comparaciones:
«Cada quien tiene su ritmo. Hay quienes leen más rápido, otros prefieren ciertos géneros. Eso no importa. Lo importante es disfrutar».
Entre sus consejos para crear el hábito de leer, menciona hacer una lista de libros que despierten interés —lanzamientos, títulos recomendados, sugerencias en redes— y mantener el celular lejos durante la lectura.
«Tener un espacio libre de teléfonos ayuda, aunque sea para leer 10 páginas. La lectura te obliga a enfocarte, a hacer una sola cosa en ese momento», explica.
Aunque su ritmo de lectura varía, procura terminar al menos un libro por semana.
«Empecé haciendo reseñas en mi blog, y luego propuse una columna en el medio donde trabajo. Me dieron el espacio, y llevo año y medio escribiendo semanalmente. Esas mismas reseñas van condensadas para radio», comenta.
Para cerrar, reflexiona sobre el valor de los eventos culturales presenciales:
«Se están organizando más actividades en horarios accesibles para quienes trabajamos. Yo prefiero mil veces los presenciales, porque en línea hay muchas distracciones. Pero estos espacios ayudan a abrir la mente y conocer otras formas de pensar», concluye.
Otras ideas para aprovechar la lectura
En una entrevista publicada en Prensa Libre, Nora Obregón —máster en estudios latinoamericanos, abogada, maestra Montessori y mediadora cultural— compartió propuestas para hacer de la lectura una experiencia significativa, capaz incluso de abrir espacios de reflexión sobre temas difíciles de abordar.
Lectura con sentido y comunidad
Obregón destacó el valor de los libros ilustrados y los libroálbumes como herramientas para explorar historias desde la imagen. “Las ilustraciones también narran”, explicó, al sugerir que se invite a los lectores —niños, jóvenes o adultos— a observarlas con detenimiento. Estas actividades pueden realizarse en casa, en la escuela, en bibliotecas o cualquier espacio comunitario.
Crear un ambiente propicio
Obregón propone preparar un espacio acogedor y flexible, donde el mediador de lectura acompañe a los participantes y fomente momentos para disfrutar y compartir libros. Con los más pequeños, se puede partir de expresiones culturales propias como nanas, canciones, rimas, adivinanzas y colmos.
En el entorno familiar, aconseja leer en voz alta como forma de acompañarnos, consentirnos y escucharnos, dando pie a conversaciones sobre lo leído y sentido.
En las aulas, sugiere una lectura dialógica y reflexiva, donde se compartan pensamientos, se escuche al otro y se explore no solo el texto, sino también nuestra relación con el mundo.
En las bibliotecas y salas de lectura, la lectura puede ayudar a «hacer comunidad», a tejer lazos sociales y reconstruir vínculos. Piense además en un horario. Algunos aprovechan las primeras horas del día, a otros se les facilita en la noche.
Aproveche los tiempos libres o las esperas
Lleve su libro con usted y así podría aprovechar las esperas, los traslados o pausas que tenga.
Leer para acompañar el dolor
En momentos difíciles, como procesos de duelo, Obregón recomienda leer poemas breves, dulces, no necesariamente centrados en la muerte y la recomendación también es para otros temas sensibles.
En busca de un club
Pero leer no siempre es una experiencia solitaria. Con frecuencia, se transforma en un encuentro colectivo en clubes de lectura, donde los libros sirven de punto de partida para conversaciones profundas, nuevas amistades y descubrimientos personales. Estos espacios suelen estar guiados por un facilitador, quien propone una agenda y modera el diálogo en torno a la obra.
Hoy existen formatos virtuales e híbridos que permiten compartir lecturas con personas de otros países y culturas, ampliando la experiencia más allá de las páginas.
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