El ataque personal de Donald Trump al Papa, algo sin precedentes en la historia de los presidentes de Estados Unidos y del resto del mundo en general, ha tenido también una respuesta insólita. León XIV, que este lunes partía de viaje hacia Argelia y por tanto tenía previsto hablar con los periodistas que le acompañan en el avión, ha declarado ante las inevitables preguntas de la prensa: “No tengo miedo a la Administración Trump (…) Seguiré hablando en voz alta contra la guerra”, según los medios italianos.
“Demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz”, replica el Pontífice al mandatario, que ha publicado una foto en la que aparece como Jesucristo
El ataque personal de Donald Trump al Papa, algo sin precedentes en la historia de los presidentes de Estados Unidos y del resto del mundo en general, ha tenido también una respuesta insólita. León XIV, que este lunes partía de viaje hacia Argelia y por tanto tenía previsto hablar con los periodistas que le acompañan en el avión, ha declarado ante las inevitables preguntas de la prensa: “No tengo miedo a la administración Trump (…) Seguiré hablando en voz alta contra la guerra”, según los medios italianos.
Robert Prevost, de nacionalidad estadounidense y también peruana, ha dicho sobre Trump que no desea “entrar en un debate con él”, pero que “el Evangelio es claro” y “la Iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra”. Trump arremetió este domingo en las redes sociales contra el papa León XIV, afirmando que es “débil”, “nefasto” en política exterior y debería “dejar de complacer a la izquierda radical”.
Ante una embestida de este tipo, la respuesta ha llegado en cuestión de horas. Las palabras concretas del Papa este lunes, según la transcripción de los medios italianos, son las siguientes: “No, no tengo miedo de la administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que debo estar aquí, y por eso existe la Iglesia. No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz. No creo que el mensaje del Evangelio deba ser tergiversado, como algunos están haciendo. Yo sigo hablando claro contra la guerra, tratando de promover la paz, el diálogo y el multilateralismo con los Estados para encontrar soluciones a los problemas. Demasiadas personas sufren hoy, demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz y decir que hay una mejor manera”. El Papa ha ido hablando por el pasillo del avión con los periodistas acreditados de varios países, a los que iba saludando, y por esa razón han ido trascendiendo a lo largo de la mañana distintas declaraciones sobre el mismo asunto.
De este modo se ha producido la colisión final, personal y directa entre el Papa y Trump, algo que se veía venir desde que León XIV, de forma sutil pero decidida, comenzó hace semanas a criticar tanto la guerra en Irán como la manipulación del mensaje cristiano desde la Casa Blanca. El trasfondo de este choque es profundo, pues el mundo de la ultraderecha estadounidense y global pretende distorsionar la fe religiosa en clave política a su favor. El propio Papa advirtió de ello a los obispos españoles el pasado mes de noviembre, tal como reveló EL PAÍS.
También la Iglesia católica de EE UU ha deslegitimado la guerra en Irán según el concepto cristiano de guerra justa, aclarando que esta no lo es, y justo el domingo, horas antes de los ataques de Trump al Papa, la cúpula episcopal volvió a repetirlo. De ahí la respuesta enfurecida del mandatario, que descargó en un texto muy largo meses de ira contenida: “El papa León es DÉBIL ante la delincuencia y nefasto en materia de política exterior”, escribió en redes sociales.
“No quiero un Papa que crea que esté bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un Papa que crea que es terrible que América haya invadido Venezuela (…) No quiero un Papa que critique al presidente de los Estados Unidos, porque estoy haciendo exactamente aquello para lo que fui elegido POR UNA APLASTANTE MAYORÍA“, comentó Trump en su perfil de Truth. Luego, hablando con los periodistas, prosiguió: “No creo que esté haciendo un muy buen trabajo. No soy un gran admirador del papa León”.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, el arzobispo Paul S. Coakley, ha respondido a Trump: “Estoy muy dolido por que el presidente haya decidido escribir palabras tan denigratorias sobre el Santo Padre. El papa León XIV no es un rival ni un político. Es el vicario de Cristo que habla desde la verdad del Evangelio y por el cuidado de las almas”.
Horas después el presidente estadounidense remató su ofensiva verbal con una imagen de inteligencia artificial en la que aparece él mismo como si fuera Jesucristo curando un enfermo. Durante los días del cónclave, hace ahora un año, Trump ya publicó una imagen en la que estaba vestido de papa.

Este domingo, en su diatriba contra Prevost, el líder republicano también ha llegado a decir: “León debería estarme agradecido porque, como todos saben, su nombramiento fue una increíble sorpresa. No figuraba en ninguna lista de papables y fue elegido únicamente por ser estadounidense, porque se creía que era la mejor manera de gestionar la relación con el presidente Donald J. Trump. Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”.
De este modo el presidente de EE UU ha pasado otra línea roja que declara abierta oficialmente la hostilidad del mundo de la ultraderecha estadounidense contra el pontífice. Ha terminado el año de tregua desde que fue elegido León XIV, en mayo de 2025. En realidad, tras este paréntesis, se da seguimiento a la batalla que se desplegó durante años desde este ámbito contra el anterior papa, Francisco, que incluyó conspiraciones internas y financiación de movimientos reaccionarios dentro de la Iglesia católica. Sin embargo, el hecho de que Prevost sea estadounidense es una diferencia importante y habrá que ver cuáles son las consecuencias en la sociedad norteamericana. Es previsible que a partir de ahora se aceleren la animadversión pública contra el Papa y las maniobras para desacreditarlo desde la esfera ultraconservadora.
Aunque León XIV ha mantenido un perfil muy prudente y dijo expresamente que no pensaba inmiscuirse en cuestiones de política interna, ha acabado chocando con Trump cuando ha decidido no callarse ante la guerra de Irán. Fue muy clara, por ejemplo, su reacción al ultimátum de la Casa Blanca con la amenaza de hacer desaparecer una civilización. Replicó que era “verdaderamente inaceptable”.
En el Vaticano, además, causa enorme preocupación la continua distorsión del mensaje cristiano desde la administración estadounidense, tanto en clave de épica bélica como nacionalista, como la imagen de varios predicadores en el Despacho Oval apoyando a Trump. “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza las bombas”, dijo el Papa la semana pasada, una más de muchas frases de este tipo en los últimos meses.
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