
Comunitario
Becas “Por Nuestro Futuro” alcanza solo 414 beneficiarios y ejecuta 19% del fondo en el primer año
El programa proyecta ampliar su cobertura durante el 2026, con 1,200 becarios. Sin embargo, especialistas señalan que el impacto del programa depende de atender fallas estructurales en el sistema educativo, principalmente en el nivel diversificado.
El fondo de becas cumplió un año de vigencia, durante este beneficiarion 414 estudiantes, la mayoría se concentra en Guatemala y Alta Verapaz.(Foto Prensa Libre: Freepik).
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A un año de que inició el Fondo Nacional de Becas “Por Nuestro Futuro”, otorgado por la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan), el programa alcanzó, al 31 de marzo del 2026, a 414 becarios. De estos, el 59% corresponde a mujeres y el 41% a hombres. En cuanto a etnia, el 52% se identifica como ladino y el 46% como maya.
De acuerdo con datos de Segeplan proporcionados a Prensa Libre, el presupuesto comprometido asciende a Q46 millones 816 mil 221, de los Q225 millones asignados al programa, es decir, el 19.11%. El monto promedio por beca es de Q116 mil 263.09, y la duración estimada oscila entre cuatro y seis años.
Según Carlos Mendoza, secretario de Segeplan, el programa enfrentó presiones desde antes de su implementación. “El Congreso nos dio tres meses para elaborar el marco regulatorio del fondo, de manera coordinada con el Crédito Hipotecario Nacional (CHN), que maneja los recursos, mientras Segeplan administra el proceso desde la convocatoria hasta el seguimiento”, indicó.
Mendoza señaló que uno de los principales retos fue evitar que el programa se convirtiera en una herramienta clientelar. “Nuestro principal éxito fue diseñar una plataforma electrónica que nos quitara el problema del clientelismo o la manipulación política del fondo. Que vengan diputados o personas bien conectadas a pedir una beca para alguien”, afirmó.
El sistema funciona de forma digital, lo que permite que los aspirantes apliquen desde cualquier lugar del país. Según Mendoza, el proceso de selección se basa en tres criterios: condición socioeconómica, potencial académico y priorización de carreras estratégicas.
“Este fondo no está pensado para la excelencia académica, sino para personas que, por su condición socioeconómica, no han podido acceder a la universidad”, explicó. No obstante, añadió que también se evalúa la trayectoria académica y el interés del estudiante en contribuir a su comunidad.
A su juicio, María del Carmen Aceña, exministra de Educación, considera que el programa debe analizarse dentro de una política más amplia. “El tema educativo en Guatemala debe tomarse de forma integral. Es importante tener recursos para que jóvenes de bajos ingresos accedan a la universidad, pero el problema más grande del país está en el nivel diversificado: solo está cubierto en un 50%; la otra parte ya se perdió, aunque sea gente muy talentosa”, señaló.
Distribución territorial
El departamento de Guatemala concentra la mayor cantidad de becarios con 76, seguido de Alta Verapaz con 65, Quiché con 39, Chimaltenango con 31 y Totonicapán con 24.
Les siguen San Marcos y Sololá, con 17 cada uno; Escuintla, con 16; Quetzaltenango, con 14; Jutiapa, con 13; Huehuetenango, Jalapa y Chiquimula, con 12; Baja Verapaz, con 11; Petén, Izabal y Suchitepéquez, con 9; Retalhuleu, con 8; Santa Rosa, con 7; Zacapa, con 4, y El Progreso, con 2.
“Alta Verapaz es uno de los departamentos con mayores niveles de pobreza y menor escolaridad. Hemos logrado llegar con el mensaje hasta allá y el algoritmo está identificando a esas candidaturas que tienen mérito, pero no recursos”, afirmó Mendoza.
Sin embargo, Aceña advierte que la distribución territorial también refleja limitaciones estructurales del sistema educativo. “Se pierden muchos talentos en los departamentos porque no hay suficiente oferta de diversificado. En lugares como Alta Verapaz puede haber más becas porque existe mayor cercanía a centros educativos de ese nivel”, señaló.
Carreras recurrentes
El programa contempla tres tipos de becas. El pregrado —que incluye licenciaturas y técnicos universitarios— concentra la mayoría, con 371 beneficiarios. Le siguen los posgrados, con 18, y los técnicos no universitarios, con 25.
Según Mendoza, en el nivel de posgrado se ha identificado un “cuello de botella” en la finalización de expedientes. “Creemos que se debe a que son personas que ya están en el mercado laboral y en otra etapa de su vida, lo que dificulta completar el proceso. Por eso tenemos números bajos”, explicó.
Aceña señala que, más allá de la oferta, es necesario evaluar la pertinencia y la calidad de las carreras financiadas. “El Estado debería certificar la calidad de las universidades y de las carreras antes de asignar becas. No basta con financiar estudios; hay que asegurarse de que realmente se esté formando capital humano”, indicó.
- Técnico universitario en trabajo social
- Administración de empresas
- Técnico de enfermería
- Estilista profesional
- Agronomía
- Enfermería
- Trabajo social
- Ingeniería
- Cocinero profesional
- Técnico en hemodiálisis
- Nutrición
- Médico y cirujano
- Psicología
- Ciencias jurídicas y sociales
- Pedagogía
- Profesorado en enseñanza media y técnico en administración educativa
Dónde están estudiando los becarios
- Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac): 27%
- Universidad Mariano Gálvez: 15%
- Universidad Rafael Landívar: 13%
- Universidad Zamorano de Honduras: 6%
- Intecap: 5%
- Universidad del Valle de Guatemala: 4%
- Universidad Da Vinci: 4%
- Universidad Panamericana: 3%
- Universidad Rural: 3%
- Universidad Galileo: 2%
- Otras: 5%
Al respecto de que la mayoría de becados se encuentren en la Universidad de San Carlos, Aceña opina que no tiene sentido, cuando se trata de una universidad pública. “No tiene cobro de matrícula; claro, ser estudiante de la Usac implica costos: los jóvenes tienen que venir a la ciudad y comprar una computadora”, dijo.
“Pienso que es ridículo que estemos becando a gente para ir a la universidad pública. Todo lo que hemos visto en los últimos años es que las universidades han perdido la parte académica”, cuestionó.
Aceña se refirió a que, luego de la pandemia del covid-19, las universidades tradicionales ya no se están preocupando tanto por el mérito. “Han pasado a ser instituciones que reciben a los estudiantes independientemente de si aprenden o no”, aseguró.
Mendoza explicó que, aunque la Usac es una universidad estatal y los estudiantes pagan una cuota mínima, el programa de becas ofrece un estipendio mensual de alrededor de Q2,200, cuya finalidad es apoyarlos con la compra de libros y traslados. “Esperamos que este monto sea lo suficientemente bueno para ayudarles a liberar tiempo, para que se puedan concentrar más en sus estudios y puedan sacar la carrera en menor tiempo”, dijo.
Lo que se requiere
Para Aceña, el programa de becas necesita integrarse en una estrategia más amplia de política educativa, con énfasis en calidad, pertinencia y mérito. Una de sus principales propuestas es establecer mecanismos de evaluación antes de asignar los recursos. “Lo primero que se necesita es una certificación de la calidad de las carreras en las universidades. No basta con otorgar una beca si no se tiene certeza de que el estudiante está recibiendo una formación adecuada”, señaló.
En ese sentido, considera que el Estado debe priorizar la inversión en función de resultados y necesidades del país. “Hay que evaluar dónde colocar los recursos para asegurar que se formen profesionales en áreas que realmente aporten al desarrollo”, indicó.
Aceña también plantea la necesidad de fortalecer un enfoque basado en mérito y compromiso. “Se debe crear un círculo virtuoso de la educación, donde se apoye a los mejores y estos, a su vez, puedan retribuir al país con su formación”, afirmó.
Además, subraya que el programa debería articularse con una visión de mediano y largo plazo que incluya la vinculación de los becarios con el mercado laboral o el sector público. “No es solo financiar carreras, sino entender dónde van a trabajar esas personas y cómo contribuirán al país”, explicó.
Reiteró que el principal desafío sigue estando en la base del sistema educativo. “Si no se fortalece el nivel diversificado, se pierde una gran cantidad de talento en los departamentos. Por eso, cualquier estrategia de becas debe ser integral y considerar toda la trayectoria educativa”, concluyó.
Requisitos para aplicar
Según Segeplan, la meta es pasar de los 414 becarios que se tenían hasta marzo y llegar a 1,200 becarios. Es decir, se plantea otorgar 100 por mes.
Aplica a las becas “Por Nuesto Futuro” haciendo clic aquí: https://becasnuestrofuturo.gob.gt/
- Nacionalidad: ser guatemalteco y residir en el país.
- Historial académico: certificación de notas y breve ensayo sobre los retos y logros durante los estudios.
- Compromiso social: historial de servicio social, voluntario o comunitario (servicio en la comunidad, en la escuela, en la iglesia, voluntariado, etc.).
- Situación socioeconómica: proporcionar información sobre la situación socioeconómica (vivienda, acceso a servicios, nivel de estudios de padres).
- Referencias de dos personas: que recomienden la postulación y un ensayo sobre las razones para continuar con sus estudios y cómo esto le ayudará a usted y a su comunidad.
El programa proyecta ampliar su cobertura durante el 2026, con 1,200 becarios. Sin embargo, especialistas señalan que el impacto del programa depende de atender fallas estructurales en el sistema educativo, principalmente en el nivel diversificado.
Comunitario
Becas “Por Nuestro Futuro” alcanza solo 414 beneficiarios y ejecuta 19% del fondo en el primer año
El programa proyecta ampliar su cobertura durante el 2026, con 1,200 becarios. Sin embargo, especialistas señalan que el impacto del programa depende de atender fallas estructurales en el sistema educativo, principalmente en el nivel diversificado.
El fondo de becas cumplió un año de vigencia, durante este beneficiarion 414 estudiantes, la mayoría se concentra en Guatemala y Alta Verapaz.(Foto Prensa Libre: Freepik).
A un año de que inició el Fondo Nacional de Becas “Por Nuestro Futuro”, otorgado por la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan), el programa alcanzó, al 31 de marzo del 2026, a 414 becarios. De estos, el 59% corresponde a mujeres y el 41% a hombres. En cuanto a etnia, el 52% se identifica como ladino y el 46% como maya.
De acuerdo con datos de Segeplan proporcionados a Prensa Libre, el presupuesto comprometido asciende a Q46 millones 816 mil 221, de los Q225 millones asignados al programa, es decir, el 19.11%. El monto promedio por beca es de Q116 mil 263.09, y la duración estimada oscila entre cuatro y seis años.
Según Carlos Mendoza, secretario de Segeplan, el programa enfrentó presiones desde antes de su implementación. “El Congreso nos dio tres meses para elaborar el marco regulatorio del fondo, de manera coordinada con el Crédito Hipotecario Nacional (CHN), que maneja los recursos, mientras Segeplan administra el proceso desde la convocatoria hasta el seguimiento”, indicó.
Mendoza señaló que uno de los principales retos fue evitar que el programa se convirtiera en una herramienta clientelar. “Nuestro principal éxito fue diseñar una plataforma electrónica que nos quitara el problema del clientelismo o la manipulación política del fondo. Que vengan diputados o personas bien conectadas a pedir una beca para alguien”, afirmó.
El sistema funciona de forma digital, lo que permite que los aspirantes apliquen desde cualquier lugar del país. Según Mendoza, el proceso de selección se basa en tres criterios: condición socioeconómica, potencial académico y priorización de carreras estratégicas.
“Este fondo no está pensado para la excelencia académica, sino para personas que, por su condición socioeconómica, no han podido acceder a la universidad”, explicó. No obstante, añadió que también se evalúa la trayectoria académica y el interés del estudiante en contribuir a su comunidad.
A su juicio, María del Carmen Aceña, exministra de Educación, considera que el programa debe analizarse dentro de una política más amplia. “El tema educativo en Guatemala debe tomarse de forma integral. Es importante tener recursos para que jóvenes de bajos ingresos accedan a la universidad, pero el problema más grande del país está en el nivel diversificado: solo está cubierto en un 50%; la otra parte ya se perdió, aunque sea gente muy talentosa”, señaló.
Distribución territorial
El departamento de Guatemala concentra la mayor cantidad de becarios con 76, seguido de Alta Verapaz con 65, Quiché con 39, Chimaltenango con 31 y Totonicapán con 24.
Les siguen San Marcos y Sololá, con 17 cada uno; Escuintla, con 16; Quetzaltenango, con 14; Jutiapa, con 13; Huehuetenango, Jalapa y Chiquimula, con 12; Baja Verapaz, con 11; Petén, Izabal y Suchitepéquez, con 9; Retalhuleu, con 8; Santa Rosa, con 7; Zacapa, con 4, y El Progreso, con 2.
“Alta Verapaz es uno de los departamentos con mayores niveles de pobreza y menor escolaridad. Hemos logrado llegar con el mensaje hasta allá y el algoritmo está identificando a esas candidaturas que tienen mérito, pero no recursos”, afirmó Mendoza.
Sin embargo, Aceña advierte que la distribución territorial también refleja limitaciones estructurales del sistema educativo. “Se pierden muchos talentos en los departamentos porque no hay suficiente oferta de diversificado. En lugares como Alta Verapaz puede haber más becas porque existe mayor cercanía a centros educativos de ese nivel”, señaló.
Carreras recurrentes
El programa contempla tres tipos de becas. El pregrado —que incluye licenciaturas y técnicos universitarios— concentra la mayoría, con 371 beneficiarios. Le siguen los posgrados, con 18, y los técnicos no universitarios, con 25.
Según Mendoza, en el nivel de posgrado se ha identificado un “cuello de botella” en la finalización de expedientes. “Creemos que se debe a que son personas que ya están en el mercado laboral y en otra etapa de su vida, lo que dificulta completar el proceso. Por eso tenemos números bajos”, explicó.
Aceña señala que, más allá de la oferta, es necesario evaluar la pertinencia y la calidad de las carreras financiadas. “El Estado debería certificar la calidad de las universidades y de las carreras antes de asignar becas. No basta con financiar estudios; hay que asegurarse de que realmente se esté formando capital humano”, indicó.
- Técnico universitario en trabajo social
- Administración de empresas
- Técnico de enfermería
- Estilista profesional
- Agronomía
- Enfermería
- Trabajo social
- Ingeniería
- Cocinero profesional
- Técnico en hemodiálisis
- Nutrición
- Médico y cirujano
- Psicología
- Ciencias jurídicas y sociales
- Pedagogía
- Profesorado en enseñanza media y técnico en administración educativa
Dónde están estudiando los becarios
- Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac): 27%
- Universidad Mariano Gálvez: 15%
- Universidad Rafael Landívar: 13%
- Universidad Zamorano de Honduras: 6%
- Intecap: 5%
- Universidad del Valle de Guatemala: 4%
- Universidad Da Vinci: 4%
- Universidad Panamericana: 3%
- Universidad Rural: 3%
- Universidad Galileo: 2%
- Otras: 5%
Al respecto de que la mayoría de becados se encuentren en la Universidad de San Carlos, Aceña opina que no tiene sentido, cuando se trata de una universidad pública. “No tiene cobro de matrícula; claro, ser estudiante de la Usac implica costos: los jóvenes tienen que venir a la ciudad y comprar una computadora”, dijo.
“Pienso que es ridículo que estemos becando a gente para ir a la universidad pública. Todo lo que hemos visto en los últimos años es que las universidades han perdido la parte académica”, cuestionó.
Aceña se refirió a que, luego de la pandemia del covid-19, las universidades tradicionales ya no se están preocupando tanto por el mérito. “Han pasado a ser instituciones que reciben a los estudiantes independientemente de si aprenden o no”, aseguró.
Mendoza explicó que, aunque la Usac es una universidad estatal y los estudiantes pagan una cuota mínima, el programa de becas ofrece un estipendio mensual de alrededor de Q2,200, cuya finalidad es apoyarlos con la compra de libros y traslados. “Esperamos que este monto sea lo suficientemente bueno para ayudarles a liberar tiempo, para que se puedan concentrar más en sus estudios y puedan sacar la carrera en menor tiempo”, dijo.
Lo que se requiere
Para Aceña, el programa de becas necesita integrarse en una estrategia más amplia de política educativa, con énfasis en calidad, pertinencia y mérito. Una de sus principales propuestas es establecer mecanismos de evaluación antes de asignar los recursos. “Lo primero que se necesita es una certificación de la calidad de las carreras en las universidades. No basta con otorgar una beca si no se tiene certeza de que el estudiante está recibiendo una formación adecuada”, señaló.
En ese sentido, considera que el Estado debe priorizar la inversión en función de resultados y necesidades del país. “Hay que evaluar dónde colocar los recursos para asegurar que se formen profesionales en áreas que realmente aporten al desarrollo”, indicó.
Aceña también plantea la necesidad de fortalecer un enfoque basado en mérito y compromiso. “Se debe crear un círculo virtuoso de la educación, donde se apoye a los mejores y estos, a su vez, puedan retribuir al país con su formación”, afirmó.
Además, subraya que el programa debería articularse con una visión de mediano y largo plazo que incluya la vinculación de los becarios con el mercado laboral o el sector público. “No es solo financiar carreras, sino entender dónde van a trabajar esas personas y cómo contribuirán al país”, explicó.
Reiteró que el principal desafío sigue estando en la base del sistema educativo. “Si no se fortalece el nivel diversificado, se pierde una gran cantidad de talento en los departamentos. Por eso, cualquier estrategia de becas debe ser integral y considerar toda la trayectoria educativa”, concluyó.
Requisitos para aplicar
Según Segeplan, la meta es pasar de los 414 becarios que se tenían hasta marzo y llegar a 1,200 becarios. Es decir, se plantea otorgar 100 por mes.
Aplica a las becas «Por Nuesto Futuro» haciendo clic aquí: https://becasnuestrofuturo.gob.gt/
- Nacionalidad: ser guatemalteco y residir en el país.
- Historial académico: certificación de notas y breve ensayo sobre los retos y logros durante los estudios.
- Compromiso social: historial de servicio social, voluntario o comunitario (servicio en la comunidad, en la escuela, en la iglesia, voluntariado, etc.).
- Situación socioeconómica: proporcionar información sobre la situación socioeconómica (vivienda, acceso a servicios, nivel de estudios de padres).
- Referencias de dos personas: que recomienden la postulación y un ensayo sobre las razones para continuar con sus estudios y cómo esto le ayudará a usted y a su comunidad.
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