Se consuma otro cierre presupuestario del Gobierno de Estados Unidos, el tercero en cuatro meses. En este caso se debe a la incapacidad de republicanos y demócratas de ponerse de acuerdo para aumentar el control sobre los agentes migratorios. El bloqueo es parcial y limitado; solo afectará al Departamento de Seguridad Nacional, el organismo federal del que dependen agencias como los servicios secretos, la Guardia Costera, la agencia de servicios de emergencia (FEMA) o la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
El tercer cierre del Gobierno en cuatro meses evidencia la polarización del país
Se consuma otro cierre presupuestario del Gobierno de Estados Unidos, el tercero en cuatro meses. En este caso se debe a la incapacidad de republicanos y demócratas de ponerse de acuerdo para aumentar el control sobre los agentes migratorios. El bloqueo es parcial y limitado; solo afectará al Departamento de Seguridad Nacional, el organismo federal del que dependen agencias como los servicios secretos, la Guardia Costera, la agencia de servicios de emergencia (FEMA) o la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
Otras agencias más impopulares de este departamento, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza (CBP) podrán seguir operando pese al corte de fondos porque la Ley Grande y Hermosa, que aprobó la Administración Trump a mediados del año pasado, incluye recursos adicionales para ellas: 75.000 millones para el ICE y otros 65.000 millones para la Patrulla Fronteriza.
El departamento que dirige Kristi Noem cuenta con una plantilla de cerca de 270.000 empleados. El cierre dejará sin recursos a la mayor parte de las agencias y obligará a enviar a casa y sin sueldo a los funcionarios que no sean esenciales, menos del 10% del total. La mayor parte, personal militar, fuerzas del orden, de inteligencia y otro personal clave, son considerados esenciales y deberán presentarse en sus puestos de trabajo. Pese al corte de fondos, estos empleados federales tendrán asegurada la nómina mientras duren los remanentes de sus agencias.
Los legisladores calculan que, si el cierre se prolonga más de un par de semanas, estos funcionarios también dejarán de percibir sus salarios, como ocurrió con el cierre completo del Gobierno que se produjo en octubre. Entonces, el bloqueo se prolongó durante 43 días, el más largo de la historia, por las diferencias entre los dos grandes partidos para extender las ayudas para financiar los seguros de salud.
En esta ocasión el cierre tiene menor alcance. Legisladores de ambos partidos votaron el jueves para tratar de desencallar la situación, pero no lograron un acuerdo y el resultado fue insuficiente para alcanzar los 60 votos de 100 senadores necesarios para dar luz verde a las leyes de asignación de fondos. Desde entonces, todos en Washington esperaban que el Senado cortase el grifo a Seguridad Nacional durante varios días.
Muchos legisladores abandonaron Washington con destino a sus distritos, donde ya están haciendo campaña porque es año electoral. Además, una delegación de congresistas de ambos partidos se ha desplazado a Europa para participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
El Senado ha aprobado un receso de una semana. Este lunes es festivo, al ser el Día de los Presidentes, y las cámaras no volverán a reunirse hasta la siguiente semana. Por ese motivo, el cierre podría prolongarse durante al menos 11 días. No obstante, los líderes de las dos cámaras han pedido a sus diputados y senadores que estén localizables por si tienen que organizar una sesión de urgencia. El líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, criticó el viernes al presidente de la cámara baja, el republicano Mike Johnson, por suspender las sesiones en lugar de mantener a los legisladores en Washington mientras continúan las negociaciones.
El líder de la minoría en el Senado, el demócrata Chuck Schumer, publicó este viernes un video en la red social X donde se ve a varios agentes de la policía migratoria sacando de forma violenta a ciudadanos de sus coches, empujándolos y rociándolos con aerosoles. “Esto no es Estados Unidos. Por eso los demócratas votaron NO a aumentar la financiación del ICE. Y seguiremos haciéndolo hasta que se controle al ICE y cese la violencia”, escribió.
El origen del desencuentro que ha provocado el cierre presupuestario de Seguridad Nacional está precisamente en los abusos del ICE y la Patrulla Fronteriza. El pasado enero, agentes de estas agencias asesinaron a tiros en Minneapolis a dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, cuando protestaban contra la represión de la política migratoria de Trump. Una ola de indignación recorrió Estados Unidos. Los demócratas se negaron a aprobar las leyes de asignación presupuestarias si antes no se reformaban estos cuerpos, que habían estado actuando con impunidad, según denuncias de organizaciones civiles, autoridades locales y ciudadanos.
A finales de diciembre, Trump ordenó desplegar más de 3.000 de estos policías en Minnesota con fines políticos. Adujo que había mucha criminalidad y corrupción por parte de extranjeros en un Estado gobernado históricamente por los demócratas. Durante semanas los agentes realizaron redadas indiscriminadas, persecuciones a inmigrantes, detenciones ilegales, incluso arresto de niños, y abusaron de la fuerza en muchas ocasiones.
Los demócratas quieren que estos funcionarios federales lleven cámaras corporales, se vistan con un uniforme, lleven visible una identificación, se les prohíba taparse la cara con máscaras, como hacen actualmente para evitar ser reconocidos, y quieren que se les exija una orden judicial para poder acceder a las propiedades privadas, entre otras cosas.
“Hemos trazado una línea firme en nombre del pueblo estadounidense, y no vamos a permitir que el Congreso la cruce”, declaró el líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, este viernes. “ICE necesita una reforma drástica. Punto. Punto final”.
Los republicanos aceptaron algunas de las exigencias, como que los policías llevaran cámaras corporales, pero se resisten a que se les impida ocultar su rostro con máscaras y pasamontañas. Creyeron que el anuncio que el jueves realizó el Zar de la Fontera, Tom Homan, de retirar las fuerzas policiales desplegadas en Minnesota allanaría el camino para un acuerdo. Pero no convenció a los demócratas. “Sin legislación, lo que Tom Homan propone hoy podría revertirse mañana por un capricho de Donald Trump”, dijo Schumer.
La Casa Blanca también ha estado presionando para poner fin a este conflicto que le está perjudicando y costando apoyos de la opinión pública. El miércoles por la noche, pocas horas antes de la votación en el Senado, presentó una propuesta, que los demócratas calificaron como insuficiente.
Habrá que esperar a los próximos días para ver si finalmente se endurece el control sobre las policías migratorias y se desbloquea el Departamento de Seguridad Nacional o, por el contrario, el cierre presupuestario se agrava y empieza a afectar a los vuelos y otros servicios.
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