EN LA JUGADA | Cada partido será una final para los Cremas

Hugo Castillo Aragón El futbol guatemalteco, con más sombras que luces y con más fracasos que aciertos, tiene en su historia ejemplos que deben ser objeto de análisis serio como… Hugo Castillo Aragón El futbol guatemalteco, con más sombras que luces y con más fracasos que aciertos, tiene en su historia ejemplos que deben ser objeto de análisis serio como…  


No quiero repetir la historia de los Cremas tampoco o hablar de sus títulos, simplemente considerar a su afición que ha sido fiel en las buenas y en las malas».


Hugo Castillo Aragón

El futbol guatemalteco, con más sombras que luces y con más fracasos que aciertos, tiene en su historia ejemplos que deben ser objeto de análisis serio como el caso de Comunicaciones un equipo con problemas desde hace varios años y tiene la cuchilla de la guillotina cerca del cuello. En palabras futbolísticas el fantasma del descenso se posa sobre la institución.

Antes que nada, hay que hacer ver que Comunicaciones es un equipo de los llamados “grandes” en este país porque tiene junto a Municipal más títulos que nadie y durante muchas décadas se dieron el lujo de gastar dinero a manos llenas en contrataciones, principalmente de jugadores y técnicos extranjeros que se llevaron buenos dólares de este país.

No quiero repetir la historia de los Cremas tampoco o hablar de sus títulos, simplemente considerar a su afición que ha sido fiel en las buenas y en las malas cuando estamos en épocas en las que mirar la tabla de posiciones acumulada es una pesadilla ya que cada derrota es como poner un clavo más al ataúd del equipo.

Son ejemplos duros pero los equipos que han descendido ya sea en Guatemala o en otros países pueden dar testimonio de lo que se siente al perder la categoría que tanto trabajo cuesta mantener.

Recuerdo haber llegado a Argentina cuando River Plate bajó a la B. En ese entonces nos preparábamos para cubrir la Copa América del 2011 para Prensa Libre y el país estaba en shock después de ver al equipo más grande descender, con cuadros dramáticos como los desórdenes de aficionados que la emprendieron contra el estadio y destrozaron butacas, vidrios, etc.

La furia colectiva no se contuvo ya que se iba al infierno un equipo grande y era objeto de burlas de sus detractores y aficionados de los rivales que siguen recordando esa mancha cada vez que pueden.

River subió al año siguiente y el equipo entró en una de las mejores épocas de su historia con múltiples títulos, una infraestructura de primer mundo y muchas cosas positivas más, pero ese fantasma sigue rondando.

¿Qué pasará si bajan los Cremas?, en este país me parece que nada, porque la apatía es la reina de la sociedad, pero sería una gran mancha en la historia del club que comenzó funcionando bajo la sombrilla del estado y tuvo sus mejores épocas cuando pasó a manos de la familia García Granados.

Muchos recuerdan aquellos equipos que armó Raúl García Granados quien terminó de darle más identidad al equipo, pero como ha sido un común denominador en la dirigencia guatemalteca, jamás pensó en el futuro ya que el equipo no tiene infraestructura propia y desde hace muchos años anduvo de estadio en estadio.

Luego de García Granados pasaron por el club otros dirigentes que de igual manera solo pensaban en el momento y no en el futuro, hasta que fue recuperado por Roberto Arzú y Enrique Godoy, ambos García Granados y fueron protagonistas de una época de cosas buenas y malas.

Gastaron fortunas en jugadores, se obsesionaron con superar a Municipal, el acérrimo rival, y en ese ir y venir el equipo comenzó su decadencia ya que a pesar de los títulos y el mercadeo que impulsó al club no fueron capaces de hacer infraestructura, de sentar bases sólidas para el desarrollo de la institución que terminó en otras manos. Los Arzú García Granados lo perdieron y eso pesa sobre sus conciencias, a pesar de los títulos.

Posteriormente, los Cremas pasaron a manos de una persona que seguramente le importa poco el equipo, no lo siente ni lo quiere como estoy seguro si lo amaban Arzú y sus colegas pero tenía el dinero para rescatarlo y hoy, según se sabe, lo considera una carga.

Se rumora que buscan quien lo compre, o quien lo salve y mientras tanto juegan un torneo en el que no pueden darse el lujo de perder puntos.

Sacaron de los viejos archivos a un técnico que pasó por el equipo sin pena ni gloria y que si dura en su puesto hasta que termine el actual campeonato puede pasar a la historia como héroe, pero también como gran villano.

El tiempo perdido no se recupera, no haber pensado en el futuro tampoco, pero aún hay oportunidad de salvarse y pensar en un proyecto que sea ejemplo para el resto de los equipos que en la mayoría de los casos piensan igual, solo en el momento.

Los aficionados albos no merecen esto, pero se tendrán que tragar muchas lágrimas si el equipo no se salva. De corazón espero que Comunicaciones sigua presente en la que antes se denominaba la liga de los consagrados, pero el camino es complicado y muy pesada la cruz del descenso.


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