Acuerdo arancelario con EE. UU. aporta certeza, pero urge reincorporar productos agrícolas, solicitan exportadores
El nuevo acuerdo con Estados Unidos brindará certidumbre al comercio y mejorará la competitividad, aunque ya se trabaja en reincorporar los productos excluidos, podría requerir esfuerzos adicionales por parte del Gobierno de Guatemala, refiere directivo de Agexport.
Exportadores aconsejan nueva ronda para incluir productos agrícolas tradicionales excluidos del acuerdo con EE. UU. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
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La Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) considera que el acuerdo comercial con Estados Unidos permitirá el acceso a nuevos productos, contribuirá a mejorar la competitividad del país y plantea la necesidad de diversificar, sobre todo, los productos agrícolas que quedaron fuera.
Amador Carballido, director general de Agexport, habló con Prensa Libre sobre los alcances del Acuerdo de Aranceles Recíprocos entre Guatemala y Estados Unidos, suscrito el 30 de enero del 2026, que marcará, a partir de su entrada en vigor, el escenario real para las empresas exportadoras y sus relaciones con clientes e intermediarios.
Sugirió llevar a cabo una nueva ronda entre las autoridades de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) y el Ministerio de Economía (Mineco), con el fin de integrar sectores que quedaron excluidos, especialmente los de producción y exportación agrícola ya posicionados.
Carballido aclaró que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Guatemala.
¿Cómo concluye este capítulo de negociación comercial?
Sin duda, es un avance, dadas las condiciones en las que se encontraba el mundo y Guatemala en medio de este. Somos un país que puede influir, pero no necesariamente teníamos todas las posibilidades; sin embargo, fuimos de los primeros países que finalmente lograron acordar un asunto que permite que se tenga alguna certeza.
CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES
Hoy estamos mejor de lo que estábamos en abril de 2025. Tal vez no estamos mejor de lo que estábamos en marzo de 2025, pero es un avance cercano o casi exacto al 70 % del total de la meta exportable, lo cual ya empieza a dar una certeza.

¿Qué percepción le deja al sector exportador?
Estamos convencidos de la necesidad de lo más pronto discutir para incluir a los otros productos que han quedado excluidos. Tenemos esquemas estadísticos para poder establecer que hay una cantidad importante de productos que no lograron entrar.
Así que, con eso en mente, es un avance. Mejora un poco la situación, pero nos deja la tarea de que tenemos que avanzar con otros esquemas para poder lograr que el país logre colocar toda su oferta exportable bajo un nuevo acuerdo.
¿Cuál es la realidad a la que se enfrentan?
El acuerdo se va a implementar en las siguientes semanas. Pensemos que no debería pasar febrero sin que efectivamente las partidas arancelarias que ya quedaron establecidas permitan exportar.
Reitero, ya hay una certeza. Eso significa que, al ver la partida arancelaria dentro de este listado, tienen la seguridad de que, en 15, 30 o 40 días, van a estar ya libres del arancel, por lo menos durante un buen tiempo o por lo menos mientras Guatemala y Estados Unidos mantengan este convenio.
También hay novedades en el acuerdo respecto a temas que van a mejorar en cuanto a los procesos, aunque diríamos que los compromisos del gobierno de Guatemala son bastante más grandes que los compromisos del gobierno de los Estados Unidos.
Hoy estamos mejor de lo que estábamos en abril de 2025. Tal vez no estamos mejor de lo que estábamos en marzo de 2025, pero es un avance cercano o casi exacto al 70 % del total de la meta exportable, lo cual ya empieza a dar una certeza.
En todo caso, Guatemala tiene acuerdos que no necesariamente son de orden comercial que hay que cumplir para mantener el acuerdo funcionando.
¿Cuál es el análisis sectorial?
El cálculo de las exportaciones a EE. UU., del año 2024, fue de unos US$5 mil millones.
La cantidad que queda aplicada son unos US$3 mil 400 millones, y los rubros principales que quedaron incluidos ahí, pues son el café, frutos frescos, productos de uso a mano, manufacturas diversas, plantas ornamentales, vegetales, digitalización y, en mucho menor, alimentos y bebidas.
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Los rubros que están quedando aquí incluidos también incluyen productos como el banano, el café, el cardamomo, algunas frutas como el mango y demás, que también quedaron incluidos.
En este espacio hay plantas ornamentales, aceite de palma, un grupo parcial de productos plásticos también, que son los grupos más importantes que podemos establecer.
De los productos que no quedaron, que suman unos US$1 mil 500 millones, destacan alimentos y bebidas, productos procesados, mucho de ese producto es el incluido nostálgico. Podemos pensar que se encarece de alguna manera para nuestros paisanos.
Totalmente se quedan fuera arvejas y frutas; vegetales y hortalizas, así como manufacturas diversas. Es muy amplio.
¿Cuál fue el posible criterio de exclusión?
Estados Unidos aplicó mucho la norma de aquellos productos que sí producen ellos y de aquellos que no producen. Entonces, por eso la característica más grande que estamos viendo es que estos productos quedan fuera en buena medida porque hay producción local.
Sin duda, los argumentos tienen algún tipo de validez, pero, por otro lado, tampoco se producen en todo el año. Tampoco es un producto que totalmente está todo el año en disponibilidad.
Son algunas de las condiciones en las que se negocia en Washington. Son bastante asimétricas. No es fácil negociar en Estados Unidos en estos momentos. Y entonces, en realidad, Guatemala, para lograr esta inclusión de estos productos para el 0 %, pues tuvo que hacer bastantes concesiones en otros ámbitos.
¿Hay alguna lógica en que pudieran estar protegiendo su producción local?
Ellos se basaron, al aplicar estos aranceles o mantener ese 10 % de aranceles a esos productos. La motivación de Estados Unidos se puede observar a través del acuerdo, y claramente querían revisar las condiciones de acceso de sus productos a los distintos mercados mundiales.
Nuestro acuerdo tiene muchísimas condiciones que ellos han exigido a otros países —no solo a nosotros— respecto al acceso de todos sus productos a los mercados.
Estados Unidos aplicó mucho la norma de aquellos productos que sí producen ellos y de aquellos que no producen. Entonces, por eso la característica más grande que estamos viendo es que estos productos quedan fuera en buena medida porque hay producción local.
El acuerdo también tiene aspectos de modernización, porque también se mencionan temas como digitales, biotecnología, se reitera los asuntos de protección de marca y propiedad intelectual; pero se amplían a otros servicios y productos que, cuando el acuerdo se firmó, no existían o no eran importantes, pero que ahora sí lo son.
De lo positivo que también moderniza, que no es malo, pone al día mucha regulación en muchos países, incluida Guatemala, en que no se respetaba. Ahora lo obligan a respetarlo y se vuelve parte integral.
A cambio de eso, se permite que algunos productos vayan al cero arancel, siempre y cuando esos productos no pongan en riesgo productos que yo produzco acá.
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Se cumple con las condiciones de acceso que se necesita y les voy a dejar entrar una parte de sus productos que yo no produzco. Creo que eso es un poco el corolario del tema.
Por esa razón, reiteramos que el acuerdo aumenta la certeza dentro del comercio internacional con EE. UU., y se abre la necesidad, sobre todo temporalmente, de apoyar a esa industria, que es importante en Guatemala, sobre todo la agrícola no tradicional, que sí ha quedado bastante fuera de esta condición y que tenemos que buscar que eventualmente el acuerdo se amplíe.
Bajo esos parámetros y la lectura, ¿cuál es el escenario a corto y mediano plazo?
Hemos repetido constantemente varios temas. Guatemala tiene que acelerar su competitividad a lo interno de las empresas, pero también como país, como primera tarea.
Y eso significa que las empresas exportadoras tienen que tratar de aumentar su productividad, reducción de costos y volverse más eficientes. Es una realidad mundial, no es una realidad solo en Guatemala, pero es una que a nosotros ahora nos acelera.
En segundo lugar, tenemos que continuar con la diversificación de mercados, porque la política norteamericana por el momento está obligando al mundo a que se diversifique.
Es una consecuencia de sus decisiones que es buena, pero representa un riesgo. Y el mundo entero está viendo ahora firmarse acuerdos que habían negociado por años. La Unión Europea con Sudamérica, 26 años negociando. La Unión Europea firmando con la India, 20 años negociando.
Acuerdos que no parecía que nunca se iban a dar, se están dando porque las acciones que vemos desde acá están obligando de alguna manera a que se busquen alternativas. Sin embargo, nadie puede prescindir del mercado norteamericano, que es completamente importante y para nosotros geográficamente está muy cerca.
¿Esto llevaría a diversificar el sector agrícola hacia otros mercados?
Tenemos que diversificar mercados para distintos productos, no solo los agrícolas, pero sin duda, en el corto plazo, necesitamos urgentemente poder diversificar con los agrícolas, porque claramente quedan en desventaja, sobre todo considerando la situación de México al 0 %.
A su juicio, ¿qué razones pesaron en este acuerdo?
Las razones son obviamente el cambio de giro del gobierno norteamericano a cómo maneja su relación con el mundo y su comercio. Es decir, el mundo entero estamos involucrados en esto, no solo es Guatemala, es el mundo entero.
Y eso significa que las empresas exportadoras tienen que tratar de aumentar su productividad, reducción de costos y volverse más eficientes. Es una realidad mundial, no es una realidad solo en Guatemala, pero es una que a nosotros ahora nos acelera.
Lo segundo, ese giro norteamericano a privilegiar los productos que ellos producen hace que entonces una parte de nuestra oferta exportable a Estados Unidos se tenga que cuestionar, porque hay partes de estas que difícilmente podremos hacer acceder con facilidad.
Y sin duda, eso va a generar procesos como la diversificación de mercados, porque la confianza de cuán sostenible es el acuerdo, pues por el momento es difícil llegar a una conclusión. Estas razones vienen de EE. UU.
En la parte de Guatemala, es importante revisar una política comercial con este acuerdo.

¿Hacia dónde debe ir esa revisión de la política comercial?
Guatemala tiene que trabajar fuertemente en generar esquemas de competitividad en aspectos como la flexibilidad laboral, lo regulatorio y la infraestructura. Hay que tomar medidas rápidas para que eso simplifique en un mediano plazo la competitividad.
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La flexibilidad laboral nos referimos a la posibilidad de distintos formatos de contratación y remuneración para la mano de obra.
La regulación debe simplificarse para que la creatividad, la innovación, nuevos productos y servicios puedan crecer; y la infraestructura, pues no nos cansaremos de decirlo, es crítica y se necesitan estos cambios.
¿Por qué?
Porque hay sectores grandes afectados por esta decisión y tendrán que ajustarse, pero el ajuste necesitamos que sea integral, tanto dentro de las empresas de ellos como de las personas, como de los factores de decisión gubernamentales que afectan a esa competitividad. Tenemos que ayudarnos como país para eso.
Tenemos que diversificar mercados para distintos productos, no solo los agrícolas, pero sin duda, en el corto plazo, necesitamos urgentemente poder diversificar con los agrícolas, porque claramente quedan en desventaja, sobre todo considerando la situación de México al 0 %.
Se modifica el enfoque y esfuerzo del gobierno, y Guatemala debe buscar nuevos tratados y acuerdos con otros países y mercados, para la diversificación, para que no, como en este caso, haya cierta dependencia de Estados Unidos.
¿Cómo analiza las perspectivas en cuanto al cumplimiento del país en los compromisos adquiridos?
No todo lo que se acordó es fácil de cumplir. Hay cosas, incluso leyes, que deben pasar por el Congreso, entre otras cosas.
Hay procesos que hay que mejorar, que han pasado años sin mejorarse. Pero veo al gobierno muy comprometido con este asunto. Es la agenda de su relación con los Estados Unidos.
Embajadores, senadores, congresistas y funcionarios del gobierno de Estados Unidos vendrán a exigirnos que cumplamos para mantener el acuerdo. Como sector privado organizado, estaremos muy interesados en que se cumplan estos acuerdos, sean lo difíciles que sean.
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Ahora, quisiéramos aprovechar que el cumplimiento de estos acuerdos también opere en beneficio de la población y del empresariado guatemalteco, para que entonces los frutos de este esfuerzo nacional también recaigan en la actividad económica de Guatemala.
Porque necesitamos, sin duda, también nosotros empujar el desarrollo.
¿Cuál es la ruta que se debe seguir?
Los primeros pasos que debemos dar, o se deben dar, tanto sector público como sector privado: primero, hay que celebrar el alcance de un acuerdo, que es importante.
Pero, inmediatamente, tenemos que comenzar la ruta para reabrir negociaciones y tratar de incluir más productos. Eso es lo primero, corto plazo.
Lo segundo, tenemos que buscar mecanismos rápidos que aceleren la competitividad del país. Es un tema abandonado.
No estoy hablando de terminar un puerto o terminar una carretera, estoy hablando de elementos básicos que el país tiene que hacer como parte de regulación y procesos burocráticos que dificultan mucho la actividad económica.
Son cosas que se pueden hacer de corto plazo y que se pueden hacer paralelas a estos asuntos que hemos hablado de que tienen que comprometerse con los Estados Unidos.
Y, en tercer lugar, tendríamos ya una agenda de arranque: la diversificación de mercados, programas que ayuden y premien la eficiencia y la competitividad de las empresas, reconozcan la inversión, la innovación y estimulen la atracción de inversión extranjera directa.
El nuevo acuerdo con Estados Unidos brindará certidumbre al comercio y mejorará la competitividad, aunque ya se trabaja en reincorporar los productos excluidos, podría requerir esfuerzos adicionales por parte del Gobierno de Guatemala, refiere directivo de Agexport.
Acuerdo arancelario con EE. UU. aporta certeza, pero urge reincorporar productos agrícolas, solicitan exportadores
El nuevo acuerdo con Estados Unidos brindará certidumbre al comercio y mejorará la competitividad, aunque ya se trabaja en reincorporar los productos excluidos, podría requerir esfuerzos adicionales por parte del Gobierno de Guatemala, refiere directivo de Agexport.
Exportadores aconsejan nueva ronda para incluir productos agrícolas tradicionales excluidos del acuerdo con EE. UU. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
La Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) considera que el acuerdo comercial con Estados Unidos permitirá el acceso a nuevos productos, contribuirá a mejorar la competitividad del país y plantea la necesidad de diversificar, sobre todo, los productos agrícolas que quedaron fuera.
Amador Carballido, director general de Agexport, habló con Prensa Libre sobre los alcances del Acuerdo de Aranceles Recíprocos entre Guatemala y Estados Unidos, suscrito el 30 de enero del 2026, que marcará, a partir de su entrada en vigor, el escenario real para las empresas exportadoras y sus relaciones con clientes e intermediarios.
Sugirió llevar a cabo una nueva ronda entre las autoridades de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) y el Ministerio de Economía (Mineco), con el fin de integrar sectores que quedaron excluidos, especialmente los de producción y exportación agrícola ya posicionados.
Carballido aclaró que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Guatemala.
¿Cómo concluye este capítulo de negociación comercial?
Sin duda, es un avance, dadas las condiciones en las que se encontraba el mundo y Guatemala en medio de este. Somos un país que puede influir, pero no necesariamente teníamos todas las posibilidades; sin embargo, fuimos de los primeros países que finalmente lograron acordar un asunto que permite que se tenga alguna certeza.
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Hoy estamos mejor de lo que estábamos en abril de 2025. Tal vez no estamos mejor de lo que estábamos en marzo de 2025, pero es un avance cercano o casi exacto al 70 % del total de la meta exportable, lo cual ya empieza a dar una certeza.

¿Qué percepción le deja al sector exportador?
Estamos convencidos de la necesidad de lo más pronto discutir para incluir a los otros productos que han quedado excluidos. Tenemos esquemas estadísticos para poder establecer que hay una cantidad importante de productos que no lograron entrar.
Así que, con eso en mente, es un avance. Mejora un poco la situación, pero nos deja la tarea de que tenemos que avanzar con otros esquemas para poder lograr que el país logre colocar toda su oferta exportable bajo un nuevo acuerdo.
¿Cuál es la realidad a la que se enfrentan?
El acuerdo se va a implementar en las siguientes semanas. Pensemos que no debería pasar febrero sin que efectivamente las partidas arancelarias que ya quedaron establecidas permitan exportar.
Reitero, ya hay una certeza. Eso significa que, al ver la partida arancelaria dentro de este listado, tienen la seguridad de que, en 15, 30 o 40 días, van a estar ya libres del arancel, por lo menos durante un buen tiempo o por lo menos mientras Guatemala y Estados Unidos mantengan este convenio.
También hay novedades en el acuerdo respecto a temas que van a mejorar en cuanto a los procesos, aunque diríamos que los compromisos del gobierno de Guatemala son bastante más grandes que los compromisos del gobierno de los Estados Unidos.
Hoy estamos mejor de lo que estábamos en abril de 2025. Tal vez no estamos mejor de lo que estábamos en marzo de 2025, pero es un avance cercano o casi exacto al 70 % del total de la meta exportable, lo cual ya empieza a dar una certeza.
En todo caso, Guatemala tiene acuerdos que no necesariamente son de orden comercial que hay que cumplir para mantener el acuerdo funcionando.
¿Cuál es el análisis sectorial?
El cálculo de las exportaciones a EE. UU., del año 2024, fue de unos US$5 mil millones.
La cantidad que queda aplicada son unos US$3 mil 400 millones, y los rubros principales que quedaron incluidos ahí, pues son el café, frutos frescos, productos de uso a mano, manufacturas diversas, plantas ornamentales, vegetales, digitalización y, en mucho menor, alimentos y bebidas.
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Los rubros que están quedando aquí incluidos también incluyen productos como el banano, el café, el cardamomo, algunas frutas como el mango y demás, que también quedaron incluidos.
En este espacio hay plantas ornamentales, aceite de palma, un grupo parcial de productos plásticos también, que son los grupos más importantes que podemos establecer.
De los productos que no quedaron, que suman unos US$1 mil 500 millones, destacan alimentos y bebidas, productos procesados, mucho de ese producto es el incluido nostálgico. Podemos pensar que se encarece de alguna manera para nuestros paisanos.
Totalmente se quedan fuera arvejas y frutas; vegetales y hortalizas, así como manufacturas diversas. Es muy amplio.
¿Cuál fue el posible criterio de exclusión?
Estados Unidos aplicó mucho la norma de aquellos productos que sí producen ellos y de aquellos que no producen. Entonces, por eso la característica más grande que estamos viendo es que estos productos quedan fuera en buena medida porque hay producción local.
Sin duda, los argumentos tienen algún tipo de validez, pero, por otro lado, tampoco se producen en todo el año. Tampoco es un producto que totalmente está todo el año en disponibilidad.
Son algunas de las condiciones en las que se negocia en Washington. Son bastante asimétricas. No es fácil negociar en Estados Unidos en estos momentos. Y entonces, en realidad, Guatemala, para lograr esta inclusión de estos productos para el 0 %, pues tuvo que hacer bastantes concesiones en otros ámbitos.
¿Hay alguna lógica en que pudieran estar protegiendo su producción local?
Ellos se basaron, al aplicar estos aranceles o mantener ese 10 % de aranceles a esos productos. La motivación de Estados Unidos se puede observar a través del acuerdo, y claramente querían revisar las condiciones de acceso de sus productos a los distintos mercados mundiales.
Nuestro acuerdo tiene muchísimas condiciones que ellos han exigido a otros países —no solo a nosotros— respecto al acceso de todos sus productos a los mercados.
Estados Unidos aplicó mucho la norma de aquellos productos que sí producen ellos y de aquellos que no producen. Entonces, por eso la característica más grande que estamos viendo es que estos productos quedan fuera en buena medida porque hay producción local.
El acuerdo también tiene aspectos de modernización, porque también se mencionan temas como digitales, biotecnología, se reitera los asuntos de protección de marca y propiedad intelectual; pero se amplían a otros servicios y productos que, cuando el acuerdo se firmó, no existían o no eran importantes, pero que ahora sí lo son.
De lo positivo que también moderniza, que no es malo, pone al día mucha regulación en muchos países, incluida Guatemala, en que no se respetaba. Ahora lo obligan a respetarlo y se vuelve parte integral.
A cambio de eso, se permite que algunos productos vayan al cero arancel, siempre y cuando esos productos no pongan en riesgo productos que yo produzco acá.
CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES
Se cumple con las condiciones de acceso que se necesita y les voy a dejar entrar una parte de sus productos que yo no produzco. Creo que eso es un poco el corolario del tema.
Por esa razón, reiteramos que el acuerdo aumenta la certeza dentro del comercio internacional con EE. UU., y se abre la necesidad, sobre todo temporalmente, de apoyar a esa industria, que es importante en Guatemala, sobre todo la agrícola no tradicional, que sí ha quedado bastante fuera de esta condición y que tenemos que buscar que eventualmente el acuerdo se amplíe.
Bajo esos parámetros y la lectura, ¿cuál es el escenario a corto y mediano plazo?
Hemos repetido constantemente varios temas. Guatemala tiene que acelerar su competitividad a lo interno de las empresas, pero también como país, como primera tarea.
Y eso significa que las empresas exportadoras tienen que tratar de aumentar su productividad, reducción de costos y volverse más eficientes. Es una realidad mundial, no es una realidad solo en Guatemala, pero es una que a nosotros ahora nos acelera.
En segundo lugar, tenemos que continuar con la diversificación de mercados, porque la política norteamericana por el momento está obligando al mundo a que se diversifique.
Es una consecuencia de sus decisiones que es buena, pero representa un riesgo. Y el mundo entero está viendo ahora firmarse acuerdos que habían negociado por años. La Unión Europea con Sudamérica, 26 años negociando. La Unión Europea firmando con la India, 20 años negociando.
Acuerdos que no parecía que nunca se iban a dar, se están dando porque las acciones que vemos desde acá están obligando de alguna manera a que se busquen alternativas. Sin embargo, nadie puede prescindir del mercado norteamericano, que es completamente importante y para nosotros geográficamente está muy cerca.
¿Esto llevaría a diversificar el sector agrícola hacia otros mercados?
Tenemos que diversificar mercados para distintos productos, no solo los agrícolas, pero sin duda, en el corto plazo, necesitamos urgentemente poder diversificar con los agrícolas, porque claramente quedan en desventaja, sobre todo considerando la situación de México al 0 %.
A su juicio, ¿qué razones pesaron en este acuerdo?
Las razones son obviamente el cambio de giro del gobierno norteamericano a cómo maneja su relación con el mundo y su comercio. Es decir, el mundo entero estamos involucrados en esto, no solo es Guatemala, es el mundo entero.
Y eso significa que las empresas exportadoras tienen que tratar de aumentar su productividad, reducción de costos y volverse más eficientes. Es una realidad mundial, no es una realidad solo en Guatemala, pero es una que a nosotros ahora nos acelera.
Lo segundo, ese giro norteamericano a privilegiar los productos que ellos producen hace que entonces una parte de nuestra oferta exportable a Estados Unidos se tenga que cuestionar, porque hay partes de estas que difícilmente podremos hacer acceder con facilidad.
Y sin duda, eso va a generar procesos como la diversificación de mercados, porque la confianza de cuán sostenible es el acuerdo, pues por el momento es difícil llegar a una conclusión. Estas razones vienen de EE. UU.
En la parte de Guatemala, es importante revisar una política comercial con este acuerdo.

¿Hacia dónde debe ir esa revisión de la política comercial?
Guatemala tiene que trabajar fuertemente en generar esquemas de competitividad en aspectos como la flexibilidad laboral, lo regulatorio y la infraestructura. Hay que tomar medidas rápidas para que eso simplifique en un mediano plazo la competitividad.
CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES
La flexibilidad laboral nos referimos a la posibilidad de distintos formatos de contratación y remuneración para la mano de obra.
La regulación debe simplificarse para que la creatividad, la innovación, nuevos productos y servicios puedan crecer; y la infraestructura, pues no nos cansaremos de decirlo, es crítica y se necesitan estos cambios.
¿Por qué?
Porque hay sectores grandes afectados por esta decisión y tendrán que ajustarse, pero el ajuste necesitamos que sea integral, tanto dentro de las empresas de ellos como de las personas, como de los factores de decisión gubernamentales que afectan a esa competitividad. Tenemos que ayudarnos como país para eso.
Tenemos que diversificar mercados para distintos productos, no solo los agrícolas, pero sin duda, en el corto plazo, necesitamos urgentemente poder diversificar con los agrícolas, porque claramente quedan en desventaja, sobre todo considerando la situación de México al 0 %.
Se modifica el enfoque y esfuerzo del gobierno, y Guatemala debe buscar nuevos tratados y acuerdos con otros países y mercados, para la diversificación, para que no, como en este caso, haya cierta dependencia de Estados Unidos.
¿Cómo analiza las perspectivas en cuanto al cumplimiento del país en los compromisos adquiridos?
No todo lo que se acordó es fácil de cumplir. Hay cosas, incluso leyes, que deben pasar por el Congreso, entre otras cosas.
Hay procesos que hay que mejorar, que han pasado años sin mejorarse. Pero veo al gobierno muy comprometido con este asunto. Es la agenda de su relación con los Estados Unidos.
Embajadores, senadores, congresistas y funcionarios del gobierno de Estados Unidos vendrán a exigirnos que cumplamos para mantener el acuerdo. Como sector privado organizado, estaremos muy interesados en que se cumplan estos acuerdos, sean lo difíciles que sean.
CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES
Ahora, quisiéramos aprovechar que el cumplimiento de estos acuerdos también opere en beneficio de la población y del empresariado guatemalteco, para que entonces los frutos de este esfuerzo nacional también recaigan en la actividad económica de Guatemala.
Porque necesitamos, sin duda, también nosotros empujar el desarrollo.
¿Cuál es la ruta que se debe seguir?
Los primeros pasos que debemos dar, o se deben dar, tanto sector público como sector privado: primero, hay que celebrar el alcance de un acuerdo, que es importante.
Pero, inmediatamente, tenemos que comenzar la ruta para reabrir negociaciones y tratar de incluir más productos. Eso es lo primero, corto plazo.
Lo segundo, tenemos que buscar mecanismos rápidos que aceleren la competitividad del país. Es un tema abandonado.
No estoy hablando de terminar un puerto o terminar una carretera, estoy hablando de elementos básicos que el país tiene que hacer como parte de regulación y procesos burocráticos que dificultan mucho la actividad económica.
Son cosas que se pueden hacer de corto plazo y que se pueden hacer paralelas a estos asuntos que hemos hablado de que tienen que comprometerse con los Estados Unidos.
Y, en tercer lugar, tendríamos ya una agenda de arranque: la diversificación de mercados, programas que ayuden y premien la eficiencia y la competitividad de las empresas, reconozcan la inversión, la innovación y estimulen la atracción de inversión extranjera directa.
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