Stand-up comedy: el nuevo lenguaje del entretenimiento en Guatemala que lucha por un lugar en la escena cultural

Escenario

Stand-up comedy: el nuevo lenguaje del entretenimiento en Guatemala que lucha por un lugar en la escena cultural

Con micrófono en mano, comediantes guatemaltecos convierten el stand-up en un espacio de expresión, crítica y humor. Desde hace años, este lenguaje busca consolidarse en el entretenimiento nacional.

El stand-up guatemalteco crece con esfuerzo propio, creatividad y una audiencia que busca reírse con propuestas locales. (Foto Prensa Libre: Freepik)


Foto:

El stand-up comienza con una idea que, entre pensamientos, pruebas y muchos errores, va tomando forma de un monólogo cuyo objetivo principal es hacer reír al público.

Hoy, los comediantes —también conocidos como standuperos— fusionan el humor con historias personales y observaciones cotidianas para construir rutinas que conecten con su audiencia y, sobre todo, los hagan llorar de la risa.

Este formato no se basa en chistes sueltos, sino en una secuencia coherente de ideas que relatan una historia y provocan la risa. Ese enfoque ha llevado a muchos comediantes a subirse al escenario para intentar arrancar carcajadas.

Frente a una audiencia limitada, este lenguaje del entretenimiento lleva años buscando un espacio en la escena cultural del país. Hoy, los pioneros del stand-up comedy siguen picando piedra para que este arte de la comunicación sea tomado en serio y logre abrirse camino frente a referentes internacionales como Franco Escamilla o Liss Pereira, quienes ya han conquistado al público guatemalteco.

Picando piedra con risa

Uno de los referentes del stand-up guatemalteco es Juan Pablo Amado, quien, desde hace más de una década, ha buscado consolidar su carrera. Actualmente se prepara para una residencia artística en el país y una gira internacional.

Su camino no ha sido fácil: “Me tocó comerme abucheos, presentarme en lugares donde ni siquiera me invitaron, solo para poder subir a un escenario”, recuerda. Para él, picar piedra ha sido esencial, ya que practicar sus monólogos en espacios improvisados fue parte del proceso para hoy brindar espectáculos más sólidos y personales.

A once años de haber iniciado, Amado reconoce que aún sigue picando piedra, con la meta de representar a Guatemala internacionalmente, como lo ha hecho Franco Escamilla con México.

Juan Pablo Amado durante uno de sus shows en Guatemala, donde busca consolidar el stand-up como una opción sólida de entretenimiento. (Foto Prensa Libre: Cortesía Brandeable)

Otro de los nombres en escena es Juan Andrés Molina, conocido como Juancho Carbono, quien ha construido una carrera como actor, improvisador y comediante. Aunque hoy llena salas con sus espectáculos de improvisación y stand-up, recuerda que hace más de una década los espacios para presentarse eran escasos.

Su trayectoria comenzó en el teatro y, tras tomar un curso de stand-up, se aventuró a los escenarios, donde solo disponía de cinco minutos para probar su rutina. Esto no lo desanimó, sino que fue un motivo para seguir abriéndose camino en el humor en Guatemala. Actualmente, sigue apostando por cada show que, aunque en su mayoría es improvisado, también explora el stand-up.

Juan Andrés Molina, conocido como Juancho Carbono, se mueve entre la improvisación con el stand-up para conectar con el público desde distintos formatos. (Foto Prensa Libre: Cortesía Juancho carbono)

Por su parte, Lucía Mercedes Ramírez es una de las mujeres que ha logrado destacar en la comedia guatemalteca. Se ha presentado en escenarios internacionales y fue elegida para abrir el espectáculo de la comediante colombiana Liss Pereira.

Influenciada por una familia vinculada al arte, descubrió su gusto por hacer reír desde pequeña. Aunque su inicio fue en el teatro, la pandemia la alejó de los escenarios y la llevó a estudiar stand-up con un comediante mexicano. Según recuerda, su primera presentación fue en Trovajazz y, aunque fue corta, la motivó a seguir explorando hasta presentar sus propios shows.

Con seis años de carrera, Lucía reconoce que su evolución se ha dado por prueba y error, y resalta que abrirse paso en la comedia no es fácil. En una ocasión, tras recibir comentarios negativos, se cuestionó si debía seguir, pero decidió no rendirse. “La pasión es lo que te empuja a continuar”, asegura.

@soyluciamercedes 🎤 ¡Porque en “Millennial Sin Compromiso” el público es el verdadero protagonista! 😂✨ Nada como el buen humor y la energía de ustedes para hacer de cada show una experiencia inolvidable. ¡Nos la pasamos increíble juntos! 🙌 #StandUp #ComediaEnVivo #guatemala ♬ Upbeat Hip-Hop Background – Vladislav Kurnikov

Guillermo Bolaños Donis, mejor conocido como el Waka, lleva más de diez años en el stand-up. Actualmente realiza presentaciones a nivel nacional y dirige un programa radial desde el que promueve la comedia.

Aunque reconoce que ha sido difícil, también valora el camino recorrido. “Ha sido bonito, sobre todo porque el público del interior del país me ha abierto las puertas y he disfrutado mucho hacerlo reír”, comparte. Recuerda que, en sus inicios, incluso animaba piñatas disfrazado. Hoy, presenta su proyecto Mal Influencers, bajo sus propias condiciones, consolidando su estilo con humor ácido y una fuerte conexión con la audiencia.

El comediante Guillermo “el Waka” Bolaños durante una presentación.. (Foto: Cortesía: malinfluecersgt /@wakafaak)

Percepción del stand-up en Guatemala

El stand-up en Guatemala ha evolucionado lentamente, pero con pasos firmes gracias a quienes, desde hace más de una década, han insistido en abrir camino en un terreno aún por explorar.

Juan Pablo Amado destaca que, a lo largo de estos 11 años de carrera, el panorama ha cambiado. Hoy hay más talleres, más comediantes y más espacios para desarrollarse, a diferencia de sus inicios, cuando eran pocos.

Desde su punto de vista, lo que hace falta para que el stand-up crezca es profesionalismo ante las adversidades, pues muchos se quedan en el primer tropiezo.

Agrega que hoy existen más herramientas, como las redes sociales, para darse a conocer, y que el apoyo ha crecido, aunque sea en pequeños pasos. Por eso, considera que las nuevas generaciones tienen la oportunidad de expandir el mercado de la comedia.

Retos que enfrenta el stand-up

Juan Andrés Molina señala que uno de los principales retos es la falta de conocimiento sobre qué es el stand-up. En cada show hay personas que nunca han visto uno en vivo, mientras que otras no saben que existe en Guatemala.

Desde su perspectiva, la escena aún es limitada en comparación con países como Colombia, donde un comediante puede presentarse varias veces por semana. En Guatemala apenas hay un micrófono abierto semanal, lo que limita la práctica y la exposición.

Para él, también existen factores económicos que dificultan el acceso a este tipo de entretenimiento, ya que no es una necesidad primaria. Además, al tratarse de espectáculos nocturnos, el público debe invertir más en transporte.

Para Amado, los desafíos que enfrenta el stand-up no son distintos a los de cualquier emprendimiento. “Este sigue siendo un arte nuevo. Hay que machetear para abrir camino. Pero las limitantes muchas veces están en los propios artistas”, reflexiona.

El reto es darse a conocer y luego buscar oportunidades para practicar y pulirse. Destaca que el desafío interno de cada comediante es profesionalizarse e invertir en su carrera para, a futuro, vivir de ella.

Las oportunidades del stand-up

Lucía Mercedes Ramírez confiesa que, aunque el público aún es reducido, hay disposición para consumir comedia. Por eso, es tarea del comediante buscar las oportunidades para darse a conocer.

Explica que muchos, al inicio de su carrera, deben tener otro trabajo y hacer del stand-up su “segundo turno”, lo que dificulta enfocarse. Pero esto también les permite invertir en sí mismos para ofrecer un mejor espectáculo.

Para los cuatro, las redes sociales son una gran herramienta para llegar al público, incluso a nivel internacional, y hacer un llamado a vivir la experiencia de los shows en vivo.

¿Se puede vivir de la comedia en Guatemala?

Para Guillermo Bolaños, la respuesta es sí. Destaca que, aunque no es sencillo, con tiempo, esfuerzo y dedicación se puede vivir de esta profesión. Eso sí: es el propio comediante quien debe crearse las oportunidades.

Molina coincide: “La oportunidad existe, pero la puerta es pequeña. Somos pocos comediantes y el público que puede pagar por entretenimiento también es reducido”, resalta. Sin embargo, cree que hay mercado por explorar, como el interior del país, donde los shows podrían incrementarse.

Vivir de la comedia, añade Molina, implica diversificarse: presentaciones en vivo, contenido para redes, colaboraciones con marcas, radio o pódcast. “Es un camino largo, no se construye de un día para otro”.

 Con micrófono en mano, comediantes guatemaltecos convierten el stand-up en un espacio de expresión, crítica y humor. Desde hace años, este lenguaje busca consolidarse en el entretenimiento nacional.  

Escenario

Stand-up comedy: el nuevo lenguaje del entretenimiento en Guatemala que lucha por un lugar en la escena cultural

Con micrófono en mano, comediantes guatemaltecos convierten el stand-up en un espacio de expresión, crítica y humor. Desde hace años, este lenguaje busca consolidarse en el entretenimiento nacional.

El stand-up guatemalteco crece con esfuerzo propio, creatividad y una audiencia que busca reírse con propuestas locales. (Foto Prensa Libre: Freepik)

El stand-up comienza con una idea que, entre pensamientos, pruebas y muchos errores, va tomando forma de un monólogo cuyo objetivo principal es hacer reír al público.

Hoy, los comediantes —también conocidos como standuperos— fusionan el humor con historias personales y observaciones cotidianas para construir rutinas que conecten con su audiencia y, sobre todo, los hagan llorar de la risa.

Este formato no se basa en chistes sueltos, sino en una secuencia coherente de ideas que relatan una historia y provocan la risa. Ese enfoque ha llevado a muchos comediantes a subirse al escenario para intentar arrancar carcajadas.

Frente a una audiencia limitada, este lenguaje del entretenimiento lleva años buscando un espacio en la escena cultural del país. Hoy, los pioneros del stand-up comedy siguen picando piedra para que este arte de la comunicación sea tomado en serio y logre abrirse camino frente a referentes internacionales como Franco Escamilla o Liss Pereira, quienes ya han conquistado al público guatemalteco.

Picando piedra con risa

Uno de los referentes del stand-up guatemalteco es Juan Pablo Amado, quien, desde hace más de una década, ha buscado consolidar su carrera. Actualmente se prepara para una residencia artística en el país y una gira internacional.

Su camino no ha sido fácil: “Me tocó comerme abucheos, presentarme en lugares donde ni siquiera me invitaron, solo para poder subir a un escenario”, recuerda. Para él, picar piedra ha sido esencial, ya que practicar sus monólogos en espacios improvisados fue parte del proceso para hoy brindar espectáculos más sólidos y personales.

A once años de haber iniciado, Amado reconoce que aún sigue picando piedra, con la meta de representar a Guatemala internacionalmente, como lo ha hecho Franco Escamilla con México.

Juan Pablo Amado durante uno de sus shows en Guatemala, donde busca consolidar el stand-up como una opción sólida de entretenimiento. (Foto Prensa Libre: Cortesía Brandeable)

Otro de los nombres en escena es Juan Andrés Molina, conocido como Juancho Carbono, quien ha construido una carrera como actor, improvisador y comediante. Aunque hoy llena salas con sus espectáculos de improvisación y stand-up, recuerda que hace más de una década los espacios para presentarse eran escasos.

Su trayectoria comenzó en el teatro y, tras tomar un curso de stand-up, se aventuró a los escenarios, donde solo disponía de cinco minutos para probar su rutina. Esto no lo desanimó, sino que fue un motivo para seguir abriéndose camino en el humor en Guatemala. Actualmente, sigue apostando por cada show que, aunque en su mayoría es improvisado, también explora el stand-up.

Juan Andrés Molina, conocido como Juancho Carbono, se mueve entre la improvisación con el stand-up para conectar con el público desde distintos formatos. (Foto Prensa Libre: Cortesía Juancho carbono)

Por su parte, Lucía Mercedes Ramírez es una de las mujeres que ha logrado destacar en la comedia guatemalteca. Se ha presentado en escenarios internacionales y fue elegida para abrir el espectáculo de la comediante colombiana Liss Pereira.

Influenciada por una familia vinculada al arte, descubrió su gusto por hacer reír desde pequeña. Aunque su inicio fue en el teatro, la pandemia la alejó de los escenarios y la llevó a estudiar stand-up con un comediante mexicano. Según recuerda, su primera presentación fue en Trovajazz y, aunque fue corta, la motivó a seguir explorando hasta presentar sus propios shows.

Con seis años de carrera, Lucía reconoce que su evolución se ha dado por prueba y error, y resalta que abrirse paso en la comedia no es fácil. En una ocasión, tras recibir comentarios negativos, se cuestionó si debía seguir, pero decidió no rendirse. “La pasión es lo que te empuja a continuar”, asegura.

@soyluciamercedes 🎤 ¡Porque en “Millennial Sin Compromiso” el público es el verdadero protagonista! 😂✨ Nada como el buen humor y la energía de ustedes para hacer de cada show una experiencia inolvidable. ¡Nos la pasamos increíble juntos! 🙌 #StandUp #ComediaEnVivo #guatemala ♬ Upbeat Hip-Hop Background – Vladislav Kurnikov

Guillermo Bolaños Donis, mejor conocido como el Waka, lleva más de diez años en el stand-up. Actualmente realiza presentaciones a nivel nacional y dirige un programa radial desde el que promueve la comedia.

Aunque reconoce que ha sido difícil, también valora el camino recorrido. “Ha sido bonito, sobre todo porque el público del interior del país me ha abierto las puertas y he disfrutado mucho hacerlo reír”, comparte. Recuerda que, en sus inicios, incluso animaba piñatas disfrazado. Hoy, presenta su proyecto Mal Influencers, bajo sus propias condiciones, consolidando su estilo con humor ácido y una fuerte conexión con la audiencia.

El comediante Guillermo “el Waka” Bolaños durante una presentación.. (Foto: Cortesía: malinfluecersgt /@wakafaak)

Percepción del stand-up en Guatemala

El stand-up en Guatemala ha evolucionado lentamente, pero con pasos firmes gracias a quienes, desde hace más de una década, han insistido en abrir camino en un terreno aún por explorar.

Juan Pablo Amado destaca que, a lo largo de estos 11 años de carrera, el panorama ha cambiado. Hoy hay más talleres, más comediantes y más espacios para desarrollarse, a diferencia de sus inicios, cuando eran pocos.

Desde su punto de vista, lo que hace falta para que el stand-up crezca es profesionalismo ante las adversidades, pues muchos se quedan en el primer tropiezo.

Agrega que hoy existen más herramientas, como las redes sociales, para darse a conocer, y que el apoyo ha crecido, aunque sea en pequeños pasos. Por eso, considera que las nuevas generaciones tienen la oportunidad de expandir el mercado de la comedia.

Retos que enfrenta el stand-up

Juan Andrés Molina señala que uno de los principales retos es la falta de conocimiento sobre qué es el stand-up. En cada show hay personas que nunca han visto uno en vivo, mientras que otras no saben que existe en Guatemala.

Desde su perspectiva, la escena aún es limitada en comparación con países como Colombia, donde un comediante puede presentarse varias veces por semana. En Guatemala apenas hay un micrófono abierto semanal, lo que limita la práctica y la exposición.

Para él, también existen factores económicos que dificultan el acceso a este tipo de entretenimiento, ya que no es una necesidad primaria. Además, al tratarse de espectáculos nocturnos, el público debe invertir más en transporte.

Para Amado, los desafíos que enfrenta el stand-up no son distintos a los de cualquier emprendimiento. “Este sigue siendo un arte nuevo. Hay que machetear para abrir camino. Pero las limitantes muchas veces están en los propios artistas”, reflexiona.

El reto es darse a conocer y luego buscar oportunidades para practicar y pulirse. Destaca que el desafío interno de cada comediante es profesionalizarse e invertir en su carrera para, a futuro, vivir de ella.

Las oportunidades del stand-up

Lucía Mercedes Ramírez confiesa que, aunque el público aún es reducido, hay disposición para consumir comedia. Por eso, es tarea del comediante buscar las oportunidades para darse a conocer.

Explica que muchos, al inicio de su carrera, deben tener otro trabajo y hacer del stand-up su “segundo turno”, lo que dificulta enfocarse. Pero esto también les permite invertir en sí mismos para ofrecer un mejor espectáculo.

Para los cuatro, las redes sociales son una gran herramienta para llegar al público, incluso a nivel internacional, y hacer un llamado a vivir la experiencia de los shows en vivo.

¿Se puede vivir de la comedia en Guatemala?

Para Guillermo Bolaños, la respuesta es sí. Destaca que, aunque no es sencillo, con tiempo, esfuerzo y dedicación se puede vivir de esta profesión. Eso sí: es el propio comediante quien debe crearse las oportunidades.

Molina coincide: “La oportunidad existe, pero la puerta es pequeña. Somos pocos comediantes y el público que puede pagar por entretenimiento también es reducido”, resalta. Sin embargo, cree que hay mercado por explorar, como el interior del país, donde los shows podrían incrementarse.

Vivir de la comedia, añade Molina, implica diversificarse: presentaciones en vivo, contenido para redes, colaboraciones con marcas, radio o pódcast. “Es un camino largo, no se construye de un día para otro”.

ESCRITO POR:

Esdras Laz

Periodista de Prensa Libre para el área de bienestar, cultura y tendencias con varios años de experiencia en medios escritos y televisivos.

 Prensa Libre | Vida 

Te puede interesar