El canal de Suez, una arteria fundamental para el transporte marítimo mundial y fuente de ingresos clave para el erario egipcio, parece haber quedado atrapado en un bucle interminable de contratiempos. En poco más de un lustro, la estratégica vía marítima que conecta el mar Rojo con el Mediterráneo ha tenido que lidiar con una pandemia, el accidente de un megabuque portacontenedores y las disrupciones provocadas por dos guerras cercanas (Gaza e Irán) y una lejana, pero de grandes proporciones (Ucrania). Ahora, tiembla ante las ramificaciones del conflicto abierto en Yemen, donde los rebeldes hutíes han tomado el puerto de Moca y la isla de Mayun, dos emplazamientos estratégicos en el estrecho de Bab el Mandeb, puerta de entrada ineludible al canal para los cargueros que cubren rutas entre Asia y Europa.
La vía marítima egipcia, una de las principales arterias para el transporte marítimo mundial, suma un nuevo contratiempo tras un lustro marcado por la convulsión
El canal de Suez, una arteria fundamental para el transporte marítimo mundial y fuente de ingresos clave para el erario egipcio, parece haber quedado atrapado en un bucle interminable de contratiempos. En poco más de un lustro, la estratégica vía marítima que conecta el mar Rojo con el Mediterráneo ha tenido que lidiar con una pandemia, el accidente de un megabuque portacontenedores y las disrupciones provocadas por dos guerras cercanas (Gaza e Irán) y una lejana, pero de grandes proporciones (Ucrania). Ahora, tiembla ante las ramificaciones del conflicto abierto en Yemen, donde los rebeldes hutíes han tomado el puerto de Moca y la isla de Mayun, dos emplazamientos estratégicos en el estrecho de Bab el Mandeb, puerta de entrada ineludible al canal para los cargueros que cubren rutas entre Asia y Europa.
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