En apenas cinco semanas, tras la llegada al Gobierno de Péter Magyar y la salida de Viktor Orbán, Hungría parece haber pasado página y abandonado el papel de alumno díscolo de la UE. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este viernes la liberación de varios paquetes multimillonarios de fondos que Budapest tenía congelados por las vulneraciones del Estado de derecho de la UE. Junto a Magyar, en una comparecencia en Bruselas, la jefa del Ejecutivo comunitario ha hablado del “progreso” hecho por Hungría y los “hitos” alcanzados. Ha comunicado, además, que enviará más de 16.000 millones de euros —entre fondos, subvenciones e inversiones— al país centroeuropeo. Esos fondos tienen condiciones y no se entregarán ya mismo: están vinculados a que el nuevo Gobierno avance en las reformas prometidas para luchar contra la corrupción, cambios en el sistema educativo y que “prosiga” la senda para revertir la deriva autoritaria del Ejecutivo de Orbán. Además, algunos de esos paquetes necesitan el visto bueno del resto de socios para desbloquearse.
El Ejecutivo comunitario tenía varios paquetes de fondos congelados por las vulneraciones del Estado de derecho del Gobierno de Orbán
El Ejecutivo comunitario tenía varios paquetes de fondos congelados por las vulneraciones del Estado de derecho del Gobierno de Orbán


En apenas cinco semanas, tras la llegada al Gobierno de Péter Magyar y la salida de Viktor Orbán, Hungría parece haber pasado página y abandonado el papel de alumno díscolo de la UE. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este viernes la liberación de varios paquetes multimillonarios de fondos que Budapest tenía congelados por las vulneraciones del Estado de derecho de la UE. Junto a Magyar, en una comparecencia en Bruselas, la jefa del Ejecutivo comunitario ha hablado del “progreso” hecho por Hungría y los “hitos” alcanzados. Ha comunicado, además, que enviará más de 16.000 millones de euros —entre fondos, subvenciones e inversiones— al país centroeuropeo. Esos fondos tienen condiciones y no se entregarán ya mismo: están vinculados a que el nuevo Gobierno avance en las reformas prometidas para luchar contra la corrupción, cambios en el sistema educativo y que “prosiga” la senda para revertir la deriva autoritaria del Ejecutivo de Orbán. Además, algunos de esos paquetes necesitan el visto bueno del resto de socios para desbloquearse.
“Hemos luchado por cada céntimo”, ha remarcado Magyar. “Llevaremos el dinero a casa, para reconstruir Hungría, para impulsar la economía”, ha añadido. El húngaro ha explicado que su Gobierno ha llegado a un acuerdo con la Comisión Europea sobre los pasos a seguir para recibir los fondos a cuenta de los fondos de cohesión y del programa Next Generation (el fondo de recuperación creado para afrontar la pandemia de covid), enormemente necesarios para impulsar su economía, que lleva estancada prácticamente tres años. Los fondos descongelados corresponden al 14% del presupuesto húngaro, ha asegurado Magyar.
El país centroeuropeo no solo vuelve al redil de los programas económicos europeos. Hungría pasará también a formar parte de la Fiscalía Europea, a lo que Orbán siempre se había negado, y regresará al programa Erasmus ha señalado Von der Leyen. Ese programa educativo se había convertido en uno de los símbolos del choque entre Bruselas y el Gobierno de Orbán, después de que el Ejecutivo comunitario bloquease la participación de dos decenas de universidades húngaras por su falta de transparencia en la gestión de los fondos europeos.
El conservador Péter Magyar, que arrasó en las elecciones del 12 de abril contra Orbán y su partido nacionalpopulista, basó gran parte de su campaña en la lucha contra la corrupción y en que recuperaría los fondos congelados por Bruselas. El nuevo gobierno heredó un creciente déficit presupuestario que, según la Comisión, podría alcanzar el 6,2% del PIB en 2026 tras el fuerte gasto preelectoral de Orbán.
El Ejecutivo comunitario congeló miles de millones de euros en fondos de cohesión, ayudas del plan Next Generation y parte de los programas Erasmus+ y Horizonte Europa destinados a Hungría por las dudas sobre corrupción, conflictos de interés, falta de independencia judicial y académica, deterioro del Estado de derecho y riesgos para el uso correcto del dinero comunitario bajo el Gobierno Orbán, que estuvo 16 años en el poder. Además, Bruselas y la justicia europea han impuesto sanciones económicas a Budapest por incumplimientos de la legislación comunitaria, especialmente en materia de asilo y derechos fundamentales.
Con la liberación de fondos anunciada por la conservadora Von der Leyen este viernes, Bruselas emite también un mensaje ejemplarizante: que los incumplimientos tienen consecuencias y que la vuelta a la senda y las reformas marcan la diferencia. Es la misma estrategia que usó con Polonia tras la derrota del ultraconservador PiS en las urnas y la llegada a Gobierno de una coalición liderada por el conservador Donald Tusk. “[Los húngaros] tomaron una decisión clara. Eligieron la democracia. Eligieron regresar al corazón de Europa”, ha dicho la presidenta de la Comisión Europea.
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